Vemos a un realizador que ha trabajado durante muchos años a partir de la creencia en una autonomía de las formas abstractas como lenguaje de la realidad. La abstracción, así lo reconoce Pedro de Oraá, no es un resultado ajeno al hombre ni a su realidad, una pura invención arbitraria mediante la cual el creador logra su propósito de escindirse del contexto social para remarcar su concepción individualista de la historia. (…) La continuidad que Oraá muestra con respecto a su obra a lo largo de los años, comprueba la seguridad de su convicción en una estética humana válida para el hecho abstracto y, en especial, para su concepción según la cual el arte abstracto no es antitético del compromiso con la realidad (…)

Juan Calzadilla, crítico venezolano (1975)

 

 

Siempre hubo en la obra de Pedro de Oraá una marcada presencia subjetiva y una alusión a las formas orgánicas que la han aproximado mas bien a eso que Aldo Pellegrini llama abstracción libre, definida como el tertium quid entre las dos grandes vertientes del arte no figurativo. la emotiva, informal y vitalista, y la geométrica, impersonal y racionalista.

Gerardo Mosquera: Introducción a la carpeta Cangrejo y otros dibujos (1987)

 

 

Lo blanco es lo infinito, lo inapresable; lo negro es la seguridad; de la conjunción de ambos en la irregularidad, en la diversidad, surge la asombrosa ordenación de mundos orgánicos de la más estricta subjetividad… La imagen es el concepto que se deja acompañar de la gracia, la finura racionalista de la perfección.

(Sobre la exposición En blanco y negro, Galería Espacio Abierto, La Habana)
Efraín Rodríguez Santana (1997)

 

 

(…)volvemos a encontrar los rasgos que tipifican su obra. sobriedad, buen gusto, contención, excelencia en la factura. …una mayor apertura hacia lo emotivo. emoción contenida, atemperada por la inteligencia, pero emoción al fin. Ni Kline ni Vasarely, sino una zona intermedia entre ambas formas de sensibilidad, en la cual parece sentirse mejor.

José Pérez Olivares (1998)