El gran sello de Har-Kidor (fragmento)

Una brisa fría y desagradable movía las ramas. Lejos, sobre el mar, al otro lado del horizonte, interminables relámpagos iluminaban el tropel oscuro que con rapidez cerraba el día, que hoy, quién sabe por qué, parecía terminar antes de hora.

El hombre que aguardaba en el banco miró las nubes. Igual que en el otro lado, sólo que aquí hay tiempo malo y tiempo bueno y allá siempre es malo, un verdadero asco... (continúa)
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