Para toda una promoción de jóvenes cubanos la
revolución no es un fenómeno que pueden observar,
que ven pasar o que les permite el distanciamiento. Es parte
de su adolescencia, tan inherente a ellos como el acné
juvenil o la inexplicable angustia y alegría sentidas
ante el primer cuerpo desnudo. Una cita de este libro evidencia
su carácter: "Cuando me di cuenta de que había
cumplido los catorce años en una trinchera, peleando
por mi patria, pensé: me he graduado de hombre"
(milicano Juan Rodríguez, Batallón 180). Al autor
de La guerra tuvo seis nombres le sucede exactamente
lo mismo. La revolución, por coincidir con los años
que lo habilitaron para la vida, ya no es algo distante de él,
sino él mismo. Al escribir, pues, no intenta "historiar"
o "apoyar" a la revolución. Habla de ella porque
cuenta sus experiencias personales, precisamente aquellas que
más lo han estremecido, y evidencia una tácita
militancia generacional -no siempre el término "generación"
se limita a la sistemática bobería de grupos literarios-:
la revolución desde adentro, sin la auto-obligación
del ditirambo o la crítica acordada, sin necesidad de
justificar una adhesión que determinaría más
la distancia que la sinceridad. Sería absurdo escribir:
"Apoyo mi acné juvenil, me solidarizo con mi incipiente
barba." Por el contrario, esos personajes que pelean, enfrentan
el error y la victoria y el polvo del camino, parecen afirmar:
"No tenemos que jurar nuestro apoyo a la revolución.
Nosotros somos la revolución." Al libro La
guerra tuvo seis nombres, de Eduardo Heras León,
que obtuvo el Premio "David" '68, agradezco llevar
a la literatura el más dramático y glorioso episodio
contemporáneo cubano, Playa Girón, sin enfangarse
en la simple propaganda, sin repetición de consignas,
y sin olvidar que la literatura es también una posibilidad
de encuesta. Ahora el lector se enfrenta a un libro desgarrado,
personal, crítico, donde la peocupación formal
no resulta un impedimento sino un vehículo.
Nota
de solapa para el libro La guerra tuvo seis nombres
(Premio "David"), UNEAC, La Habana, 1968.