Eduardo Heras León (La Habana, 1940) comenzó su
labor editorial desde 1961, en que desde la Dirección
de Artillería del Estado Mayor General de las FAR se
encargó, primero, de la traducción del ruso y,
posteriormente, de la edición de los Reglamentos fundamentales
de la Artillería de las FAR, sin los cuales el desarrollo
del arma de Artillería hubiera sido imposible. Ellos
fueron:
--Reglas de Tiro de Artillería Terrestre
--Curso de Tiro de la Artillería Terrestre
--Reglamento de Combate de la Artillería Terrestre
--Reglamento de Dirección del Fuego de la Artillería
Terrestre
--Reglamento de Servicio de Fuego de la Artillería Terrestre.
Posteriormente, tradujo y editó las Tablas de Tiro
de todos los calibres de la Artillería Terrestre: cañones
57, 76, 85 y 122 mm; obuses 122 mm; obús cañon
152 mm; morteros 82 y 120 mm; lanzacohetes múltiples
checos 132 mm.
Finalmente tradujo y editó parcialmente el Manual
de Teoría del Tiro de la Artillería Terrestre.
Cuando comenzó su labor en el ICL en 1976, se desempeñó
como Redactor-Editor de la Redacción de Narrativa de
la antigua Editorial Arte y Literatura. Allí, dentro
de las decenas de libros que trabajó, realizó
importantes trabajos de edición, alguno de los cuales
resultaron memorables: El negro que se bebió la
luna, novela de Luis Felipe Rodríguez, que tuvo
que armar de dos originales con grandes diferencias; Cartas
cruzadas, recopilación de Víctor Casaus,
por cuya acuciosidad recibió una carta de felicitación
del Cro. Roa, a través del PCC; Teatro cubano del
siglo XIX, antología de Rine Leal, dentro de
la cual reconstruyó el original, prácticamente
ilegible, de la comedia A tigre, zorra y bulldog,
de Joaquín Lorenzo Luaces, lo que fue públicamente
reconocido por Rine Leal, el día del estreno de la obra.
Durante este tiempo editó prácticamente todos
los libros de la nueva colección Repertorio Teatral Cubano,
creada por Esther Acosta.
En su período de Letras Cubanas, se desempeñó
primero como Redactor-Editor y luego como Jefe de la Redacción
de Narrativa (de 1985 a 1989), donde llegó a editar 140
títulos en un año, lo cual constituyó un
verdadero récord productivo. Desde su propio cargo de
jefatura, se mantuvo activo como Editor y realizó una
notable labor didáctica en la preparación del
equipo de editores de la Redacción. Sus evaluaciones
siempre fueron de Excepcionalmente Positivo. Durante este período
fue miembro destacado de la Comisión Nacional que preparó
la Norma Cubana de Edición de Libros.
Luego pasó a dirigir la Editorial Casa de las Américas
en 1991, que recibió en un estado deplorable, desorganizada
y con graves problemas de calidad, de producción, todo
ello en medio del Período Especial. Comenzó allí
un intenso trabajo de organización, de elevación
de los parámetros de calidad, de disciplina y de mejoramiento
de las condiciones de producción; asimismo se introdujo
la computación y los programas de edición de libros,
lo que paulatinamente fue convirtiendo a la Editorial en un
centro moderno de edición de libros.
A pesar de sus responsabilidades al frente de la Editorial,
no dejó de editar personalmente varios libros, entre
los que destaca Concierto para la mano izquierda,
de Roberto Fernández Retamar, presentado en la última
Feria Internacional del Libro.
Se ha mantenido muy activo como promotor, ya que es uno de los
presentadores de libros más activos del país.
Entre muchos otros, ha presentado libros de: Eduardo Galeano,
Sergio Ramírez, Mempo Giardinelli, Roberto Fernández
Retamar, Luisa Valenzuela, Daniel Chavarría, etc.
En el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana
2002, se le otorgó el Premio Nacional de Edición
correspondiente al año 2001.