William Shakespeare
(Reino Unido, 1564-1616)
Dramaturgo, poeta y actor inglés, considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.
Shakespeare compuso tragedias desde el mismo inicio de su trayectoria. Muchos han destacado en estas obras el concepto aristotélico de la tragedia: que el protagonista debe ser un personaje admirable pero imperfecto, con un público capacitado para comprender y simpatizar con él. Ciertamente, cada uno de los personajes trágicos de Shakespeare es capaz de ejercer el bien y el mal. La representación siempre insiste en el concepto del libre albedrío; el antihéroe puede degradarse o retroceder y redimirse por sus actos. El autor, en cambio, los termina conduciendo a su inevitable perdición. Dentro de las tragedias más importantes de Shakespeare deben citarse: Romeo y Julieta (1595), Julio César (1599), Hamlet (1601), Otelo (1603-1604), El rey Lear (1605-1606) y Macbeth (1606).
Entre las características esenciales de la comedia shakesperiana encontramos la vis cómica, un lenguaje lleno de juegos de palabras, el contraste entre caracteres opuestos por la clase social, el sexo, el género o el poder, las alusiones y connotaciones eróticas, los disfraces, la tendencia a la dispersión caótica y a la confusión hasta que el argumento de la historia desemboca en la recuperación de lo perdido y la correspondiente restauración en el marco de lo natural. Como galería de tipos sociales la comedia es un espacio más amplio en Shakespeare que el trágico y el histórico, refleja mejor la sociedad de su tiempo y resalta en este campo el talento del autor para crear personajes especialmente individualizados como el bufón.
Si bien el tono de la trama es con frecuencia burlesco, otras veces se encuentra latente un inquietante elemento trágico, como en El mercader de Venecia. Cuando trata temas que pueden desencadenar un trágico desenlace, Shakespeare trata de enseñar, a su modo habitual, sin tomar partido y sin moralizar, los riesgos del vicio, la maldad y la irracionalidad del ser humano.
Los finales de las comedias son, por lo general, festivos y placenteros. El lenguaje vulgar y el doble sentido, así como los diversos puntos de vista, los cambios de suerte y el trastorno de las identidades, aportan un ingrediente que suele estar acompañado de sorprendentes coincidencias. La parodia del sexo, el papel del disfraz y el poder mágico de la naturaleza para reparar los daños y heridas ocasionados por una sociedad corrupta y sedienta de codicia son elementos trascendentes en la comedia shakespeariana.
Se estima que la fecha de composición de las comedias de Shakespeare ha de girar en torno a los años 1590 y 1611. Dentro de este grupo de obras destacan: Los dos hidalgos de Verona, El mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas nueces, Como gustéis, El cuento de invierno, La tempestad, La comedia de las equivocaciones, entre otras.
Shakespeare escribió, además, poemas extensos narrativos y mitológicos y sonetos. Los temas de estos últimos son el amor y la fugacidad del tiempo. Cada soneto contiene también un movimiento dramático.
Su talento estribaba en su capacidad de hacer algo radicalmente nuevo con lo viejo. En vez de apelar a la originalidad, tomaba historias preexistentes, como la de Hamlet, y le otorgaba aquello que le faltaba para la eminencia.
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