La
Isla está poseída por los libros
Yasmín S. Portales Machado
Fotos: Rogelio M. Díaz
Este crepúsculo del seis de
febrero fue esperado en la Ciudad de La Habana desde
un sitio inusitado y tradicional. Inusitado porque las
cámaras de video o fotos, las grabadoras de sonido y
libretas de notas de la prensa –y tras ellos los ojos
de muchos cubanos y habitantes de todo el mundo– concentraron
su mirada en un vetusto fuerte del siglo XVII en el
extremo occidental de la capital cubana. Tradicional
porque desde hace tres años el castillo de San Carlos
de la Cabaña acoge a la Feria Internacional del Libro
de La Habana, que ya es la Feria del Libro de toda Cuba.
Para
la ceremonia inaugural de esta XIII edición de la Feria
del Libro se reunieron intelectuales y trabajadores
del libro en Cuba y representantes de diversos sellos
de todo el mundo. El mayor peso de los representantes
extranjeros está este año por la cultura alemana. La
presencia de treinta y cinco editoriales alemanas y
dos casas de Austria que publican en la lengua de Hegel,
ratifica el empeño de los miembros de la industria editorial
germana por participar en nuestro foro, a pesar de la
negativa del gobierno federal a asistir con una delegación
oficial.
En sus palabras
de agradecimiento Carilda Oliver Labra, la poetisa
cubana a quien se dedica la Feria, mencionó el gran
programa cultural revolucionario dentro del cual se
inserta este evento de crecidas magnitudes. “El honor
que se me concede de ser una más entre ustedes y compartir
la riqueza [de la Feria del Libro], que nunca será posible
poseer sin dar las gracias, ha de acompañarme para siempre.”
Respecto a que esta edición se le dedicase y la influencia
que tendrá en su obra abundaba: “el bien más caro que
guarda un poeta es el amor y si alguna vez lo creí perdido,
ahora no espero, nunca más, ser “una mujer pobre”.
En
la ceremonia también hubo declaraciones de representantes
de los editores y autores alemanes. A falta de declaraciones
oficiales se contó con los discursos de Dieter Koschmeier,
director de la editorial 8 de Mayo, y de Reinhard Thicle,
coordinador de la asociación Cuba Sí. En sus alocuciones
ambos coincidieron en señalar el marcado interés de
los escritores, editores, y artistas alemanes en general,
en participar en la Feria Internacional del Libro de
La Habana. A los que vinieron acá no les interesa la
política del gobierno federal alemán, que trata de hacerle
el juego a la política del gobierno norteamericano,
a ellos les interesan la cultura y el comercio internacionales.
Las
declaraciones de Iroel Sánchez, Presidente del Instituto
Cubano del Libro y del Comité Organizador de este evento,
resaltó el repentino carácter “disidente” de la delegación
germana en La Habana. El tema de los “disidentes”, en
la cultura, la prensa y la vida cubana en general, ha
sido ampliamente manipulado por la prensa norteamericana.
Ahora, en una paradoja predecible por lo contradictorio
de sus argumentos, los editores de prestigiosos sellos
de diversa filiación política han caído en la disidencia
frente al gobierno federal alemán. Pero esto no detiene
el intercambio cultural, ni la sana intención de intelectuales
y gente común por conocer a sus semejantes.
El sol ha surgido sobre
una ciudad nueva, donde transeúntes y peatones se apresuran
hacia el Castillo sobre el mar, en busca de esos inconmensurables
objetos del deseo: los libros. |