| Lina
de Feria, Ángel Silvestre y la coartada del sueño
Por Osmany Oduardo Guerra
Fotos: Rogelio M. Diaz
Cuando
se habla de ilustración de textos, ya sean estos narrativos
o poéticos, puede pensarse rápidamente en literatura
para niños. Y es que este es el género que más se presta
a ser representado por los artistas plásticos que se
inclinan hacia estos menesteres, pero los escritores
siempre imaginamos que nuestro poema puede trasfigurarse
en obra plástica, que nuestro cuento puede convertirse
en representación escénica, que una novela puede llegar
al celuloide.
Y en estas
cosas pensaba cuando asistía a la inauguración de la
exposición “El signo o la coartada del sueño”, del pintor
habanero Ángel Silvestre y organizada por el Centro
Provincial del Libro y la Literatura de Provincia Habana.
Ni siquiera supe si verdaderamente estaba en medio de
la inauguración de una exposición, o en la presentación
de los poemas ilustrados de Lina de Feria. Cuando llegué
a la Sala Onelio Jorge Cardoso, todavía un poco atontado
por la cantidad de público que este año se ha dado cita
en esta decimotercera fiesta del libro, pensé que me
asomaría a la presentación de un libro de Lina de Feria,
a quien casi todos conocemos por Casa que no existía,
aquel libro emblemático que obtuviera el Premio David
de poesía en el año 1967 compartiendo honores con el
Cabeza de zanahoria de Luis Rogelio Nogueras.
Lina,
nacida en Santiago de Cuba en 1945, es una de esas poetas
imprescindibles de la poesía cubana contemporánea que
ha sido acreedora, además del mencionado David, de cuatro
Premios de la Crítica Literaria en 1991, 1996, 1997
y 2000 por A mansalva de los años (1990), El
ojo milenario (1995), Rituales del inocente
(1996) y A la llegada del delfín (1995), respectivamente.
Tiene publicados además, Espiral en tierra (1991)
y El mar de las invenciones (1999). Por su parte,
Ángel Silvestre (Caimito, La Habana, 1951), reincide
en estos avatares de ilustrador porque antes había ilustrado,
entre otros, el libro De la mágica cubanía, de
Omar Felipe Mauri, y había inaugurado la exposición
“Imágenes y símbolos”, en homenaje al Premio Nacional
de Literatura Pablo Armando Fernández, en este mismo
recinto ferial, el año pasado. Ángel Silvestre sigue
adueñándose de los elementos de la poesía escrita para
convertirlos en rasgos más notables, más visibles al
público que por estos días frecuentará las salas de
presentaciones de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña,
específicamente la Onelio Jorge Cardoso.
Durante la
inauguración/presentación, la también poeta Aitana Alberti
realzó la magistral obra interpretativa de Silvestre
y leyó dos poemas, el primero reciente y titulado “Lina
de Feria es visitada por un ángel” y el segundo, Comarca
desmedida, un poema anterior y dedicado a la autora
de Casa que no existía. Otra de las delicias
de esta mañana calurosa y de felices tumultos fue el
minirecital de la cantautora Heidi Igualada. |