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Universal más que matancera
Por Yordán Rey Oliva
La
sala “José Antonio Portuondo” abrió sus puertas esta
mañana para sumarse al homenaje que se le hace a la
poetisa Carilda Oliver Labra, estandarte vívido de las
letras cubanas y digna representante de esta Feria Internacional
del Libro.
Con motivo de este encuentro
se reunieron en dicha sala el reconocido escritor y
crítico Virgilio López Lemus, los editores españoles
Antonio Piedra y Antonio García, este último estuvo
con nosotros por un feliz motivo para los “enamorados”
de la poesía carildiana: la presentación de la antología
Cincuenta años de poesía que comprende
gran parte de la obra de la Oliver. Acudieron además
a esta cita escritores, estudiosos y promotores de la
obra de Carilda.
La apertura del Coloquio estuvo
llena de encanto. Los ávidos lectores de Carilda tuvimos
la oportunidad no solo de extasiarnos con su mágica
presencia y llevar dos de sus títulos (se sumó a la
presentación de Cincuenta años de poesía una
segunda y bella edición de Los huesos alumbrados
por la editorial Letras Cubanas) sino que pudimos llevarnos
su voz en un original casete que lanzó el Centro Pablo
de la Torriente Brau donde yacen como un tesoro fonográfico
varias entrevistas, registradas a partir de una genial
idea del “entrevistador por excelencia” Orlando Castellanos,
fundador de Radio Habana Cuba.
Dicha cinta recoge además doce
poemas tomados de la voz de su autora y una versión
musical interpretada por Marta Crespo de “ese poema
místico amoroso que es “Me desordeno amor, me desordeno””,
poema que ya no podrá faltar en ninguna antología erótica
que se haga en el mundo de las letras. Las palabras
de presentación de este casete, perteneciente a la colección
“Palabra Viva”, estuvieron a cargo del escritor y cineasta
Víctor Casaus. De esta colección, que en otros de sus
volúmenes recoge a otras reconocidas glorias de la literatura,
se presentará el sábado 14 a las cuatro de la tarde
un casete-homenaje a Gabriel García Márquez, creador
del realismo mágico, y otro volumen que comprende las
palabras de quienes tuvieron el “ángel” de conocer a
ese tan querido y nunca lo suficiente bien llorado Federico
García Lorca.
El editor Antonio Piedra usó
la palabra escrita para enaltecer, desde una visión
crítica y profunda, la obra de la poetisa a quien él
nombra “clásico viviente” y expuso toda una serie de
“verdades” que, aunque ninguno de los presentes dudábamos,
daban base sólida a tal afirmación. La poesía carildiana
es para Piedra y otros críticos literarios una feliz
confluencia de pueblo y magia poética que recoge lo
universal y la universalidad de las cosas.
Hizo uso de la palabra también
el poeta y crítico Edel Morales quien nos hizo saber
cómo gracias a un feliz encuentro con la poesía de Carilda
se convirtió, junto a un grupo de jóvenes que se reunían
en la década de los ochenta, en ávido lector de ella
y a su vez reconoció cómo influyó esta en su posterior
obra literaria. Los jóvenes de su grupo de Cabaiguán
sumaron, a la larga lista de escogidos como Rimbaud,
Rilke y Vallejo, a la poetisa matancera.
Carilda, poetisa de la pasión
y cuyos poemas no solo reflejan el amor de pareja -la
patria, su padre, la cotidianidad de un hogar ven reflejo
en su inspiración- concluyó el coloquio con uno de sus
hermosos poemas. Dichosos somos de tenerla presente,
cuando ya es un clásico viviente, reiterando las palabras
de Piedra. Es por ello que ninguna gala ni homenaje
serán suficientemente abarcadores para recompensarle
en vida esa otra vida suya que nos ha entregado con
su obra.
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