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Premios UNEAC en La Cabaña
Por Osmany Oduardo Guerra
Roberto
Zurbano, vicepresidente de la Asociación de Escritores
de la UNEAC, al presentar en la Sala Lezama Lima los
libros que fueron galardonados en el año 2002 con los
premios que otorga esa institución de escritores y artistas,
se refirió a algunos de los cambios que sufrió la convocatoria
de ese concurso, uno de los más concurridos en Cuba
desde su fundación.
Zurbano aludió a la necesidad
de alternar los géneros y la inclusión de una computadora
añadida al premio metálico como estímulo a los autores
que sean agraciados con cualquiera de los cuatro premios
que el año pasado correspondieron a la novela El
pasajero, de Ulises Cala; el ensayo Las
metáforas del cambio, de Marial Iglesias;
el libro de poesía Distintos
modos de cavar un túnel, de Juan Carlos
Flores; y el texto de literatura para niños La
noche de los papalotes, de Reinaldo Álvarez.
La novela de Cala fue premiada
por decisión unánime de un jurado que en esta ocasión
estuvo integrado por Ena Lucía Portela, Ernesto Santana
y Alberto Garrandés. El
pasajero es, según el propio Zurbano, un
texto que sorprende porque no se detiene en rejuegos
técnicos que en ocasiones pueden entorpecer el hilo
narrativo de algunas novelas contemporáneas. Cala logra
que el miedo, la cotidianidad y el pasado se concentren
en un hombre que se percata de que al final de su vida
no ha llegado a ninguna parte.
Las
metáforas del cambio: transformaciones
simbólicas en el ámbito de la vida cotidiana en Cuba.
(1898-1902), de la historiadora Marial
Iglesias, reúne en sus páginas el saber historiográfico
cubano apoyándose en autores y personajes cercanos a
la sociedad cubana mediante un discurso simbólico que
nos hace viajar desde escenarios tan elementales como
lo pueden ser la arquitectura, la radio, las fiestas
católicas, yanquis y patrióticas.
Juan Carlos Flores es un nombre
ya conocido y ahora llega a consolidar su poética nada
complaciente. Distintos
modos de cavar un túnel, con prólogo de
Reina María Rodríguez, es un libro que
representa, al decir de Zurbano, un nuevo tipo de poesía
para un nuevo tipo de lector, es una literatura cuyo
destino no es vender, en todo caso para validar un cambio
o un estado de cambio en la literatura cubana.
La
noche de los papalotes, de Reinaldo Álvarez,
fue galardonado en la categoría de literatura para niños
y jóvenes por un jurado de prestigio en el que figuraron
Albertico y Mirta Yáñez y Omar Felipe Mauri. Este libro
se apoya en juegos, trabalenguas, fábulas y junta en
esas páginas a brujas, espantapájaros y sombras chinescas.
Unos de los atractivos de esta edición es que el propio
Álvarez fue el ilustrador de su libro.
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