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Accidentes:
una propuesta de Ediciones Aldabón en la Feria
Por Osmany Oduardo Guerra
Tres libros se presentaron hoy
en la Sala Onelio Jorge Cardoso como parte del programa
de actividades de las editoriales alternativas de la
Asociación Hermanos Saíz: Los poetas cantan a
Nicolás Guillén, selección de Omar Perdomo;
Nicolás Guillén y la generación española de 1972,
de Ángel Augier, ambas por Sed de Belleza, y Accidentes,
de Gaudencio Rodríguez Santana, de Ediciones Aldabón.
Tres libros que me parecen interesantes y que demuestran
el interés de la AHS, en los dos primeros casos, por
divulgar lo más auténtico de la literatura cubana y
en particular de Guillén, Poeta Nacional.
En el tercer caso, que es donde
quiero detenerme, Ediciones Aldabón nos presenta a un
poeta cuya obra había sido premiada en los Juegos Florales
de Poesía Joven de Matanzas en 1999 y luego en el América
Bobia 2002 y había sido antologado en España y Brasil.
Gaudencio Rodríguez escribió Accidentes,
creo, sin mirar demasiado hacia la trascendencia ni
esas trivialidades egocéntricas que atacan a los escritores
casi todo el tiempo. Sin embargo, el decimario es interesante
precisamente porque asume el lenguaje de trascendencia
que hizo de los clásicos escuela. Las citas de Nicolás
Guillén y León de Greiff, la relectura/reescritura de
un texto martiano, la recurrencia a Van Gogh y la supuesta
carta de Kafka a Milena firmada en Praga, 1926-Limonar,
1995, dan fe de una búsqueda de referentes intertextuales
que siempre refresca la poesía.
Pero lo que más pesa en el poemario,
lo que más sorprende, es la ruptura de las estructuras
tradicionales de la décima en el poema que da título
al cuaderno. No es nada nuevo, sin embargo, al leer
ese poema que está justo en medio del libro, el lector
no puede menos que pensar que el autor equivocó los
versos y tiene que comenzar una y otra vez. El poeta
se compara a una hoja de yagruma, hace un cuadro de
su ciudad, ve pasar estaciones, es lunático que camina
“hasta el mismo centro/de todas las lunas llenas”, un
hombre solo que le canta a las sirenas.
Este es un cuaderno que se puede
leer de un tirón, un cuaderno que refresca desde su
intento por recuperar un lenguaje y una manera de plasmar
las imágenes que quizás se haya perdido un poco desde
que la poesía experimental irrumpió en nuestra poesía.
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