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Lo público de la Guerra Secreta:
Fidel
Yasmín S. Portales Machado
Foto: Rogelio M. Díaz Moreno
Un
testimonio nunca es, del todo, un testimonio. A menos
que leamos el Diario de Viaje o la Bitácora del Navegante,
siempre estaremos expuestos a las consideraciones del
autor, que ya sabe todo lo ocurrido. El texto mezcla
entonces la ficción y la realidad, y esa difícil mixtura
–presente en cada narración que se respete– es, acaso,
la oculta razón por la que seguimos leyendo.
Para Fabián
Escalante el testimonio es el trabajo. Como Oficial
de la Seguridad cubana por varias décadas, ha tenido
que obtener y procesar los testimonios de los diversos
proyectos que el gobierno de los Estados Unidos organizó
para desestabilizar a Cuba. De esa experiencia, a veces
risible, en otras francamente sórdida, trata su libro,
La guerra secreta. Acción ejecutiva. En
el volumen Fabián resume sus últimos cinco años de vida,
consagrados a recoger sus memorias y cotejarlos con
los testimonios de otros Agentes y Oficiales, compañeros
en su lucha silenciosa de la Sección QG del Departamento
de Seguridad del Estado.
La Sección
QG estaba encargada de abortar los planes para atentar
contra la vida de Fidel Castro, por eso los seiscientos
veintinueve casos asentados en las páginas de Acción
ejecutiva se refieren sólo a este tópico, pero
permiten deducir al lector que en Estados Unidos se
ha invertido mucha neurona para intentar frenar el proceso
político de nuestro país. Para que no quede duda acerca
del carácter histórico de todo los escrito, Escalante
usó también documentos desclasificados del gobierno
estadounidense y de los archivos de la Seguridad cubana.
El
volumen fue presentado por Ricardo Alarcón de Quesada,
presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular
de Cuba. Alarcón, que conoce al autor desde hace bastante
tiempo por sus labores de inteligencia, se refirió al
valor político de esta recopilación. Aunque los complots
y conspiraciones que se recogen abarcan solo el período
entre 1958 y 1993, demuestran, por lo riguroso y diverso
de las fuentes, que la Guerra Secreta de las agencias
de inteligencia de Estados Unidos y los grupos de extrema
derecha de la emigración cubana sí es real.
Tras concluir
la lectura tendremos otra razón para invocar el orgullo
nacional… ¡Cuántas veces los hemos descubierto!
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