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Premios especiales Casa de las Américas
Mercedes Melo
Pereira
En la Sala
Alejo Carpentier se presentaron los premios especiales
de la Casa de las Américas: La chica del trombón,
de Antonio Skármeta; Los nuevos centros de la
esfera, de William Ospina; Pesar todo
(Antología), de Juan Gelman; Jefe de jefes.
Corridos y narcocultura en México, de José M.Valenzuela,
y En el torrente, Raúl Roa
Kourí.
La Casa de
las Américas presentó en la Sala Alejo Carpentier sus
premios especiales a los más relevantes libros publicados
el año anterior: La chica del trombón,
de Antonio Skármeta, premio especial de novela José
María Arguedas; Los nuevos centros de la esfera,
de William Ospina, premio especial de ensayo Ezequiel
Martínez Estrada; Pesar todo (Antología),
de Juan Gelman, premio especial de poesía César Vallejo.
Además fueron presentados los libros: Jefe de
jefes. Corridos y narcocultura en México, de
José M. Valenzuela, premio especial de musicología y En
el torrente, Raúl Roa Kourí.
Jorge Fornet,
director del Centro Investigaciones Literarias de
la Casa de las Américas, se refirió a las tres obras
que recibieron premios especiales a los más relevantes
libros publicados el año anterior.
De Antonio
Skármeta Branicic (Antofagasta, 1940), se dice que empezó
a escribir a los 9 años. En los años ‘60 estudió Filosofía
y Literatura en la Universidad de Chile y se graduó
en Columbia University Nueva York con una tesis sobre
la novelística de Julio Cortázar. A finales de los sesenta
publica un libro de cuentos El entusiasmo
y se coloca discretamente en la primera fila del
postboom. Después de Rulfo, García Márquez y
Cortázar, él prefiere creer en una literatura harto
más realista, “donde cuando alguien se muere, se muere”.
En 1969 obtiene el premio Casa de las Américas con el
volumen de relatos Desnudo en el tejado.
Después del
golpe de estado 1973 viajó a Berlín. Luego vivió un
año en Argentina, donde Siglo XXI publicó su libro de
relatos Tiro libre. Después permaneció
durante quince años en Alemania occidental, donde se
ocupó fundamentalmente de cine.
Soñé
que la nieve ardía, su primer libro publicado
en el exilio, es de 1975. Publica una noveleta sobre
el exilio visto por un adolescente: No pasó nada
(1980) y, a partir de un guión para el director alemán
Peter Lilienthal, redacta La insurrección,
una novela ambientada en la Nicaragua revolucionaria.
Ardiente paciencia, la historia del cartero
de Neruda fue primero una pieza de teatro y después
aparece como libro.
En 1989 regresa
a Santiago de Chile, después de su largo exilio alemán.
Trabaja, sobre todo, para cine y televisión, hasta que
la segunda versión cinematográfica de su libro Ardiente
paciencia, más conocida como El
cartero de Neruda, lo lanza a la fama. El filme,
estrenado en el Festival de Venecia en 1994, obtiene
cinco nominaciones al Oscar, gana uno de ellos y se
consagra como el film extranjero más visto de
todos los tiempos en Estados Unidos.
En enero de
1998 recibe el Premio Chaplin al Mejor Guionista de
la televisión chilena. Durante un tiempo trabaja como
profesor de Lenguas y Literaturas Romances en Washington
University, Saint Louis, Missouri, donde enseña Literatura
Hispanoamericana.
En 1999, después de un silencio de diez años, justificado
con la frase “los molinos de los dioses muelen despacio”,
publica La boda del poeta. Al año siguiente
fue designado embajador de Chile en Alemania y se mudó
a Berlín. A comienzos de 2001 la editorial Plaza y Janés
publicó una nueva novela “maliciosa” titulada La
chica del trombón. Se trata de la continuación
de su novela anterior, La boda del poeta.
Al puerto de Antofagasta llega desde Europa un trombonista
con una niña de dos años para entregársela al emigrante
Esteban Coppeta, a quien le asegura que se trata de
su nieta. Pese a la dudosa filiación, éste la acepta
y la niña del trombón vive con él sus años de infancia
y adolescencia, durante los cuáles el amor, la ironía
y el dolor crean entre ambos unos lazos más fuertes
que los de la sangre. Enterada de que su probable abuela
es Alia Emar, una infortunada novia que vivió en una
isla del Mediterráneo, la joven decide asumir la fantasía,
la identidad y el nombre de esa antepasada. Alia Emar
comparte con el resto de los emigrantes el amor por
el cine y las heroínas románticas, y la obsesión por
Nueva York, donde sueña con encontrar algún día a su
tío abuelo Reino Coppeta, probable fabricante del monstruo
cinematográfico King Kong. La búsqueda de aliados para
su aventura de escapar a Estados Unidos le hace conocer
a toda clase de gente y vivir mil y una peripecias que
Skármeta cuenta con el humor, la alegría y el encanto
característicos de su prosa. La novela, precisó Fornet,
concluye al día siguente de la toma de posesión de Salvador
Allende y cubre todo el proceso de ascenso de la unidad
popular en Chile.
Juan Gelman
nació en Buenos Aires, en el barrio de Villa Crespo.
Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones,
prologada entusiastamente por otro grande de la poesía,
Raúl González Tuñón, recibió inmediatamente el elogio
de la crítica. Su obra delata una ambiciosa búsqueda
de un lenguaje trascendente, la singularidad de un estilo,
de una manera de ver el mundo, la conjugación de una
aventura verbal que no descarta el compromiso social
y político, como una forma de templar la poesía con
las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Padeció en
exilio y la pérdida de sus familiares más allegados.
Recibió en 1997 el Premio Nacional de Poesía y en el
2000 el “Juan Rulfo”.
“Pesar
todo es una de las más completas antologías
que se han publicado de la obra de Gelman”, afirmó Fornet
en sus palabras de presentación. Esta compilación transita
desde Violín y otras cuestiones hasta
su obra más reciente. El presentador recuerda que existe
un estereotipo de la poesía de Gelman, allá por los
sesenta. Pero en esta antología es posible leer un decurso
poético diverso, que transita por un libro inspirado
en la Antología de Spoon River de Edgar
Lee Master, dos tomos de poesía mística, un libro de
poemas de amor, muestras de un discurso poético abarcador
del universo extraño y alucinante que es Juan Gelman.
El poeta colombiano
William Ospina (Papua, 1954) es uno de los grandes ensayistas
de la literatura hispanoamericana. Estudió derecho y
ciencias políticas en la Universidad Santiago de Cali
y trabajó como publicista y periodista entre 1975 y
1990. Ha dictado conferencias y realizado lecturas de
su obra en distintas capitales del mundo, y publicado
varios libros de ensayo, entre los que se destacan Es
tarde para el hombre (1992), Un álgebra
embrujada (1996), ¿Dónde está la Franja
Amarilla? (1997), América Mestiza,
el país del futuro (2000), Los nuevos
centros de la esfera (Aguilar, 2001) y La
decadencia de los dragones (Alfaguara, 2002).
Es socio fundador de la revista Número y autor
de cinco libros de poesía.
Cuando
se habla de ensayo se piensa a veces en monografías,
en largos textos de lenguaje denso e intenciones académicas.
Pero Los nuevos centros de la esfera,
de William Ospina, premio especial de ensayo “Ezequiel
Martínez Estrada”, es un libro sobre temas actuales,
con un lenguaje fabuloso que, insistió Fornet, desde
una posición latinoamericana no prescinde del diálogo
con la cultura universal.
La presentación
de Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en México,
premio especial de musicología de José M. Valenzuela,
estuvo a cargo de María Elena Vinuenza quien se refirió
a un elemento que diferencia este libro de otros textos
de musicología que se presentaron al concurso. Es un
libro de ensayo musicológico donde se estudia la música
desde la perspectiva de la antropología y no de la musicología.
Es un estudio de la realidad a través de la música,
precisó. Valenzuela es antropólogo, profesor del Colegio
de la Frontera Norte, en México. Analiza en su libro
el fenómeno del narcotráfico y de la narcocultura en
la zona de la frontera entre los Estados Unidos y México.
Se apoya en un género como el corrido que ha sufrido
profunda censura desde su posición de alabanza y exaltación
de un hondo problema social. El corrido ha sabido reflejar
momentos diferentes de la historia de México, es el
lenguaje de la voz popular, que refleja sus valores,
sus preocupaciones acerca de una sociedad que está generando
una cultura de la droga. Esa voz se coloca en el área
de choque entre la cultura del poder y la cultura dominada.
El problema social no está en la música que lo refleja,
sino en el problema social que está siendo reflejado
por esa música. En los textos de los corridos podemos
conocer la carga de tragedia y de violencia de ese entorno
social y podemos conocer también el nivel de impunidad
que gozan aquellas esferas del poder que se benefician
con la cultura del narcotráfico.
El editor César
Ramos presentó el libro En el torrente,
de Raúl Roa Kourí, mención de testimonio de 1999. El
hijo del Canciller de la Dignidad ofrece un testimonio
de primera mano de la historia de la diplomacia cubana
del período revolucionario a través de la mirada de
quien acompañó a su padre a lo largo de muchos años
de bregar en las más difíciles circunstancias políticas.
Lleno de las anécdotas más insospechadas, es un libro
escrito con sorprendente vivacidad, donde es posible
conocer la llegada de Fidel al Hotel Teresa en Nueva
York y su entrevista con Jrushov, pero también es posible
leer el ascenso del presidente cubano Osvaldo Dorticós
a la muralla china y su encuentro con un chino que hablaba
perfectamente el español. Ante el asombro del presidente
se identificó como un chino de la calle Zanja, en la
Habana, que había viajado por primera vez a conocer
la tierra de sus antepasados. El lector se hace confidente
a través de sus páginas de situaciones a veces jocosas,
a veces dramáticas, pero siempre inéditas y sorprendentes.
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