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Presentan libros por el centenario
de Carpentier
Por Mercedes Melo Pereira
Foto: Andrés Barca
Contra los
peligros de la vanidad del aldeano que reduce el mundo
entero a los márgenes de su pueblo natal, advirtió Martí
en su día. La mirada multifocal y el diálogo fecundo
con la cultura universal son ahora más necesarios que
nunca, porque la aldea global es más estrecha, más asfixiante,
más opresiva que la vieja aldea aislada en su río y
en sus palmas del siglo XIX.
A medio camino
entre las dos aldeas, Carpentier se alza con una actitud
de indagación interdisciplinaria que se adelanta a los
estudios socioculturales y poscoloniales que florecerían
hacia el fin del siglo. En él, los procesos de la cultura
no marcan los estrechos surcos con que el labrador minucioso
parcela los límites de su aldea, sino los anchos caminos
por donde el hombre dialoga con el universo.
La
nueva edición de La música en Cuba de
la Biblioteca “Alejo Carpentier” de la Editorial Letras
Cubanas fue presentada por la profesora Ana Cairo Ballester,
quien celebró la reedición de un libro que a lo largo
de más de cuarenta años ha permanecido como libro de
texto en los planes de estudio de todos los niveles
de enseñanza en Cuba, y que asimismo incide en la bibliografía
de las disciplinas que estudian la cultura cubana, especialmente
en las escuelas de arte de todos los niveles. Es un
libro, expresó Ana Cairo, que merece frecuentes reediciones
por el interés que conserva el relato de la música cubana
elaborado por Carpentier, pero sería conveniente que
en un próximo empeño editorial se aunaran las voluntades
de los carpenterianos para ofrecer a sus lectores una
edición crítica, con notas y anexos que, sin tocar el
texto original, aún vigente, se actualizara y completara.
Carpentier instauró un primer discurso sobre la música
en Cuba, y luego continuó dialogando con ese discurso
a lo largo de toda su vida, a través de cartas, artículos
y otros documentos en los que ensancha y rectifica muchos
de los criterios iniciales, en la medida en que él mismo
se relacionaba con otras maneras de abordar el hecho
musical en nuestra historia.
A punto de cumplir
los sesenta años, en 1964, Carpentier recibió una interesante
propuesta del periodista Orlando Castellanos. Se trataba
de un ciclo de conferencias para la radio, a razón de
una por semana. Poco después salía al aire la primera
conferencia de aquel ciclo, un verdadero curso que había
de extenderse hasta 1966. Cuarenta años después el profesor
Baujín presenta un libro —La cultura en Cuba y
en el mundo— que recoge más de treinta de aquellas
conferencias radiales. En la presentación, el compilador
se refirió al intenso trabajo en torno a aquellas transcripciones,
a partir del criterio de la conservación del estilo
carpenteriano, pero salvando las distancias entre la
comunicación oral y la palabra escrita. Fueron textos
concebidos para la oralidad, asegura el compilador,
donde el rigor intelectual de Carpentier se une a un
profundo respeto por el receptor y a una abundante experiencia
en el medio radial. No son para nada, apunta Baujín,
textos de corte elitista, sino verdaderas clases dirigidas
a un objetivo de educación popular. El recorrido por
el índice convida a penetrar en el laberinto de la cultura
universal. Un capítulo anuncia un camino que parte de
Diego Rivera para llegar a Miguel Ángel Asturias. Si
uno abre la página indicada, desemboca en París, en
el barrio de Montparnasse, caminando junto a un gigante
centroamericano que conversa con un hombre pequeñito
a quien llamaban Picasso. El gigante, aclara Carpentier,
es Diego Rivera que, aburrido de París, regresará poco
después a México en el momento de mayor efervescencia
revolucionaria. El laberinto espacio-temporal de la
cultura humana, de uno a otro sitio del planeta, a través
de las épocas de los hombres que hicieron la cultura,
es el recorrido al que Carpentier convidó a los radioyentes
cubanos hace ya cuarenta años y que hoy la Biblioteca
Carpentier de la Editorial Letras Cubanas pone a disposición
de sus lectores.
Alejo
Carpentier y la radio, de Oscar Luis López,
resulta, a partir de su publicación en esta feria, una
referencia obligada y un texto de consulta indispensable,
no solo para los estudiosos de Carpentier y, por supuesto,
para las personas que se relacionan directa o indirectamente
con el mundo de la radio, sino para todos aquellos que
de una u otra manera están trabajando ahora en la misión
de extender la educación hasta las más amplias capas
de la población.
Los presentadores
se refirieron a la existencia de una poética de la radio
en Carpentier, mientras el autor, Oscar Luis López,
insistió en la intensa experiencia radial de el escritor,
experiencia iniciada en el París de los años treinta
y que fructificó profundamente en la radio cubana, donde
realizó labores de dirección, guión, efectos, musicalización,
cuando esas funciones no estaban definidas ni separadas,
cuando no sólo no existía un musicalizador, sino que
ni siquiera existía esa noción. Oscar Luis López, que
ha dedicado su larga y fructífera vida a la radio cubana,
había publicado con anterioridad un libro imprescindible
sobre la historia de la radio en Cuba. En esta ocasión
anunció su más reciente investigación acerca de ese
mito de la radio cubana que es Félix B. Caignet. Esperamos
por ese nuevo libro.
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