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Lecturas en la Tribu de la Poesía
Por Osmany Oduardo Guerra
Sin dudas, uno de los atractivos
más interesantes de la Feria Internacional del Libro
de La Habana, siempre lo ha sido el programa de lecturas
en la Tribu de la Poesía. Al menos para quienes tratamos
de expresarnos a través de la palabra escrita, específicamente
aquella que se perfila en versos, las lecturas en ese
lugar por donde transitan tantos fanáticos del libro,
por donde pululan personas que, al pasar, quedan de
alguna manera sorprendidos por la cantidad de público
asistente a esas actividades y a la vez son cautivados
por el discurso rítmico, diferente, del poema.
Cualquiera podría pensar que
quienes se sientan día tras día en ese lugar son amigos
del invitado, cosa que no queda desestimada, pero yo
he visto a muchos que han dejado su ruta y se han unido
a acompañar al poeta. Y esto es algo loable. Siempre
se ha discutido que la poesía es inferior a la narrativa
porque la segunda arrastra mucho más público y es más
rentable, de ahí que muchos poetas de pronto aparezcan
convertidos en narradores. Sin embargo, las ferias de
La Habana contradicen esta realidad y quizás eso se
deba a que la selección de los poetas no es arbitraria:
hoy mismo presencié dos lecturas interesantes, la primera
de Lourdes González, holguinera que obtuviera el Premio
Especial por el Bicentenario de Heredia con Los
días del verano, título que fue presentado ayer
y que devela los días vividos por su autora en una compleja
resonancia, y María Liliana Celorrio, una tunera cuya
poesía, desde su intimismo, provoca unos deseos urgentes
de salir por todo el recinto ferial a buscar uno de
sus libros. La segunda lectura correspodió a Alejandro
Ponce, quien salió desde la Sala Guillén, donde recibió
uno de los Premios Nosside Caribe y cuya poesía tiene
que ver más con reciedumbres oníricas e interioridades
no menos aquilatadas. Con Ponce compartió escenario
el isleño José A. Taboada, autor de Infield hit,
un poemario que fue presentado hoy en la Sala Alejo
Carpentier, auténtico desde su capacidad para ofrecer
una mirada poética del deporte cubano por excelencia.
Dos lecturas compartidas de
cuatro poetas que ofrecen miradas divergentes de la
poesía como instrumento de expresión que encuentra en
la Feria del Libro un lugar elevado (literal y metafóricamente)
donde se reúnen diariamente amigos convocados y personas
que simplemente se sienten atraídos por esa magia que
brota de los labios de los poetas.
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La música en Cuba,
Alejo Carpentier
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Brujas e inquisidores,
Fernando Ortiz
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Los piratas de la Malasia,
Emilio Salgari
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El capitán Blood,
Rafael Sabatini
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El
vizconde de Bragelonne, Alejandro
Dumas
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