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“Cuando voy en tu boca, demorada…”
Por Michel Encinosa
Un obsequio
llama a otro. Y en estos tiempos –de los que dicen “modernos”-
un CD Multimedia, resumen de su vivencia y labor, se
antoja obsequio apropiado en retribución por tantos
años, tanto andar por la vida, andado a nuestro favor.
En adición
a las obligadas biografía, cronología de obras publicadas
y lista de premios y distinciones –todas elaboradas
con notable celo y fidelidad-, la Multimedia de Carilda
Oliver Labra nos conduce a visitar su Matanzas, “La
Atenas de Cuba”, y los lugares que le fueron y son familiares.
Esta visitación a su entorno nos adentra en la persona
tras la personalidad, y tanto las imágenes en video
como las fotos resultan, aunque leve, sensible prólogo
al espíritu de aquella cuyos versos nos han acompañado
siempre.
La selección
de poemas incluidos implica un vuelo de gorrión, nervioso
y ágil, sobre las distintas veredas elegidas por su
sentir. Melancolía, cordialidad, devoción, erotismo,
himnos de tierra querida, aliento y fe. Al leerlos,
entendemos aquel exacto comentario de Rafael Alcides:
“Hace la poesía con la temeridad con que los jóvenes
hacen el amor, y el amor alcanza en su poesía la temeridad
inevitable de los grandes acontecimientos.”
Junto a Alcides,
otras voces de nuestra lengua hispana refieren su sentir
hacia Carilda: Gabriela Mistral, Mario Benedetti, Pablo
Neruda, Raúl Roa, Cintio Vitier, Miguel Barnet, Salvador
Bueno, Virgilio López Lemus y Jenaro Talens. Sobre ella,
dice Virgilio: “…es, literalmente hablando, el mejor
ejemplo cubano de simbiosis entre recursos expresivos
vanguardistas, del neorromanticismo y de la poesía coloquial.”
Así, entre
palabras amigas e imágenes familiares, vive Carilda
en nuestro mundo.
Y nuestro mundo
la contempla.
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