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Ser Editor es enfrentarse al capitalismo
Por Sancho Panza
Fotos: Rogelio M. Díaz Moreno
Constantino
Bértolo es director de la Editorial Debate y profesor
de Edición en España, para este hombre los editores
son una especie amenazada de extinción, o eso me parece.
Es que a mi –gente simple– la gente acostumbrada a hablar
con palabritas finas me da sospecha, y siempre agrego
un “parece”. ¿Qué por qué? Porque gente como el tal
Constantino duda de las cosas que forman el orden natural
del mundo, como el Señor, el Mercado o el Consumo. ¡Como
se lo digo a usted!
Esta misma
mañana me asomé por una salita del castillo ese que
lleva el nombre del bendito Rey Carlos y estaba reunida
mucha gente diversa –de esos que hacen libros que promueven
el ateismo y herejías semejantes– discutiendo sobre
la industria del libro en Europa. El tal Constantino,
parece que es muy admirado por todos esos pecadores
¿sabe?, porque allí había hasta gentes de pie oyéndole,
tiene una idea que me da gracia: algo así como que el
Mercado no pertenece al Orden Natural de la Vida, sino
que lo han creado los hombres bajo leyes que pueden
cambiar. También ha dicho que hay quienes se dedican
a promover el Consumo para mantenernos ocupados comprando
cosas para que no pensemos. Tiene gracia.
Luego el tal
señor ese ha intentado demostrar su tesis hablando de
historia. Pues, la verdad es que no se puede negar que
el hombre sabe. ¡Ha
arrancado a hablar de los atenienses y los romanos con
tal familiaridad! Yo, la verdad es que no se mucho
de eso, porque a mi los paganos no me inspiran demasiada
confianza. Y ya luego ha llegado a cuando los curas
se hicieron dueños de los libros y empezaron a publicar
vidas de santos para que los simples como yo tuviésemos
ejemplos que seguir en este valle de lágrimas… ¿O era
que Gutemberg obligó a los monjes a darle las vidas
de santos en rebaja? Bueno, por ahí va la cosa. Y el
tipo no paraba, luego se detuvo mucho en una obrita
de teatro que me enseñaron en la escuela y no me gustó:
“Las mocedades del Cid”, de un tal Corneille y de un
lío que se armó porque, en su época, la obra fue algo
así como Jurasic Park y a la gente fina
no les gustaba decir que lo que le gustaba a la gente
simple fuera bello, ¡hay que ver!
Bueno,
pues al fin el cuento de Constantino llegó a lo que
pasa ahora, y dice que el Sistema (decía capitalismo
una y otra vez, yo creo que el tipo es comunista, perdóneme
el Señor) ha cambiado radicalmente con la caída del
Muro, porque a falta de enemigos no necesita legitimadores,
y que para eso es que el Sistema quiere al Arte, y que
por eso las editoriales ya no venden libritos baratos,
sino solo cochinadas de pecados muy caras y con esas
portadas chillonas… eso lo he entendido, tiene razón.
De España ha dicho que, como nunca hubo revoluciones
burguesas, no hubo mucho arte burgués… y que por todo
eso no hay editoriales de más de un siglo allá, y que,
incluso, la mayoría no pasa de cincuenta años. Pero
que las editoriales serias ya no pueden competir con
las que escriben cochinadas o mentiras porque el Estado
no las apoya y los vendedores menos.
Aprender a
ser editor, hoy en día, es muy difícil, porque el curso
cuesta un montón de plata en España, y después, para
hacer una editorial nueva, más plata todavía. Ha explicado
que, en nuestro país surgen, cada año, unas ochocientas
editoriales, y desaparece el mismo número, con suerte
llegan a sacar cinco, seis libritos.
En ese momento
se metió a hablar una señora llamada Eva Forest, que
dirige otra editorial y esa si era comunista de a viaje,
¡claro como el agua! Si decía que su nuevo plan es dejar
de usar intermediarios de venta para sus libros, que
están vendiendo por internet y les va muy bien. ¡¿Se
imagina usted un mundo sin comerciantes?! Y luego el
chico ese argentino, Marcelo Cafiso, ha hecho un cuento
de cómo no les hacían publicidad a sus libros diz que
porque eran poco comerciales. ¿Pero quién le va a creer
eso? Seguro que su libro decía algo indebido y por eso
no les han hecho publicidad.
Bueno, pues
al fin se ha terminado la reunión y me han gustado las
conclusiones de ese tal Constantino: para salvar a las
editoriales serias sería necesaria una estructura social
y política en contra del Capitalismo que no existe ahora,
y he respirado aliviado. Y ya sé de qué bando voy en
esta guerra, porque para mí la vida no existe sin macdónal
y biblia. ¿Qué le voy a hacer?
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