|
Presentación de Obras escogidas
Abelardo Estorino
Fotos: Andrés Barca
Primero
dar las gracias. Ante todo a la editorial Letras Cubanas,
es decir, a Daniel García; porque editorial es demasiado
abstracto, es necesario nombrar a los que se han preocupado
porque este libro, este, llegue a las manos de los
lectores . Y editorial incluye a Olga Rosa, encargada
de que se editen libros de teatro, que aunque forman
parte de la literatura de un país, a veces resultan
preteridos. Frente a la novela o la poesía, el teatro
es un hijo de otro matrimonio, casi de una relación
adúltera, no tiene la legitimidad que se da a otros
géneros. A nos ser que ese dramaturgo este avalado por
otras disciplinas, como Shakespeare , Lope y Calderón
o Virgilio, Antón y Triana , que además escriben poesía,
novelas o ensayos , entonces son además, esa palabra
tan usada en los años treintas: polígrafos.
Pero no solo
Olga Rosa, están la editora Mayra Hernández, corrigiendo
con cuidado cada bocadillo o acotación para eliminar
preposiciones inútiles, gerundios fuera de lugar, o
cualquier otra palabra que obstaculice la comprensión
de la idea. Y algo importante, los responsables de
la presentación concreta, del libro en sí, que descansará
en el estanquillo: Jacqueline, Berardo y el diseñador
Montoto, quienes se responsabilizan con la belleza
de cada ejemplar, primer enfrentamiento del lector
con el libro y debe prometerles que el tiempo empleado
en la lectura será tiempo ganado, no perdido. Pensándolo
bien esa responsabilidad es mía.
Ahora debo
hablar de Reinaldo Montero. Llevamos años trabajando
juntos. Cada obra que he escrito ha pasado por sus
manos antes del proceso de escenificarla. A él se deben
análisis lúcidos, charlas con los actores, horas perdidas
para hacer que yo descubra lo que el inconsciente puso
en el lenguaje de algunos personajes y que para mí resulta
un misterio incapaz de tachar en el manuscrito.
Eso está en
lo más oscuro de la profesión, es lo que he tratado
de describir en mis últimas obras. De dónde surgen esas
criaturas, cómo se van convirtiendo en palabras y gestos,
por qué actúan como lo hacen frente los que los rodean,
cómo cargan con una idea que me quita el sueño y solo
es posible exorcizarlos convirtiéndolos en signos en
blanco y negro sobre una hoja de papel virgen.
Reinaldo conoce
el oficio y me conoce y pone sus conocimientos en
este libro para completar lo que se me quedó en el
tintero-ordenador.
Un
agradecimiento especial, muy especial para Omar Valiño.
Omar es el gran arquitecto de este proyecto. Suyo es
el afán porque se llevara a cabo, y suyos todos los
memoranda, visitas, búsquedas que lleva el trabajo
de lo que sería un buen productor. En su caso, es arquitecto
y padre. De él surge la idea de estas “Obras escogidas”
y con él tuve contradicciones que resolvimos después
de conversaciones. Iba a escribir discusiones, pero
a veces se entiende discutir como alterarse y gritar
e insultar y ese no fue nunca el caso.
Estuve en desacuerdo
al principio en que apareciera “La casa vieja”. La consideraba
perteneciente a una etapa superada, la de mi adhesión
a la estructura ibseniana , la piece bien faite
que en la obra siguiente había superado. Ahora le doy
la razón. No toda, por mi terquedad. He analizado, no
muy profundamente, es verdad, pero sí antes de escribir
estas notas. Porque esa obra es como el pórtico, no
el que escribió Omar, el pórtico por donde se llega
a las demás. Podría utilizar otras metáforas y decir,
“La casa vieja” es el tronco, la semilla, la tierra
madre de donde parte la cosecha. Pero me cuido. Todo
parte de ella, aquí están las pocas ideas con que
enfrento la vida y trato de convertirlas en arte. Utilizo
siempre las mismas de una forma diferente en cada
título, escojo algunos matices , nuevos caminos para
abordarlas, pero son tres o cuatro ,con eso me basta.
En algunas logro lo que me he propuesto, no del todo,
siempre quedo por debajo de lo soñado, por mi deseo
de querer escalar cimas, a lo que no renuncio; si aspiro
al Everest, puedo llegar al Turquino. Es una cuestión
doméstica.
Descubro en
“La Casa vieja” la lucha entre hermanos, el machismo,
la situación del artista y el medio, el ser y la apariencia,
la doble moral, la muerte como catarsis, revulsión,
detonador, la situación de la mujer en la sociedad..
Y todo utilizando la familia como referencia a problemas
más amplios.
“Los mangos
de Caín” siempre me ha parecido “La casa vieja” convertida
en
mito bíblico;
“Ni un sí ni un no” amplía la relación de pareja y las
transformaciones de la mujer en una sociedad que se
propone cambios radicales; “Morir del cuento” echa
mano al suicidio de un joven para desplegar el amplio
mundo de la lucha por la tierra y está presente el
amor, la sumisión de la mujer; en “Vagos rumores” el
artista se adueña del centro de la escena para volver
la mirada a la historia, partiendo de la experiencia
de la contemporaneidad; “Parece blanca” utiliza una
obra artística previa para describir la inconformidad
con el pasado vivido y está de nuevo el ocultamiento
de los conflictos, los prejuicios de todo tipo.
Hay personajes
que he bautizado con el mismo nombre; la camisa manchada
de sangre la llevan Tabito y Plácido; las relaciones
teñidas de matices incestuosos son comunes a Eva y Caín
, Cecilia y Leonardo o Leonardo y Rosa. Descubro el
ritmo y a veces resultan casi idénticos ciertos textos.
¿Es falta de imaginación
u obsesiones
de las que no puedo deshacerme? Me da igual. Eso es
lo que pude hacer. Las revisé múltiples veces, hice
todas las versiones que me parecían necesarias, cambié
escenas de lugar, oí opiniones autorizadas y sin autorizar.
He trabajado mucho desde que por primera vez quise contar
una historia utilizando el diálogo como medio expresivo.
Me hubiera gustado ser novelista o director de cine.
Por lo que veo, los dioses, siempre sabios, me pusieron
en el camino correcto.
“El baile”
resulta una síntesis de lo expresado hasta el momento.
Su protagonista, Nina, vive la soledad a que se enfrenta
el ser humano en la vejez, perdida la unión familiar
por la muerte y las migraciones, el temor a la muerte,
los sueños no realizados, todos son sentimientos o
situaciones presentes en las obras anteriores.
A veces,
al arribar a los 80, pienso que debo tomarme un largo
descanso y cambiar, transformarme y comenzar después
de nuevo. Ya lo dijo un personaje en “La casa vieja”:
“Yo creo en lo que está vivo y cambia”. Esta es una
manera de ser optimista. Gracias.
|