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Interrogantes que llegan al alma
Por Yasmín S. Portales Machado
Foto: Andrés Barca
Al
principio se trató de preguntas, de preguntas persistentes
dentro de la cabeza de un niño poco discreto. El niño
se volvió hombre y las preguntas, de puntuales e inocentes,
se transformaron en interrogantes abarcadoras e incisivas.
Una espiral de interrogantes latentes en el alma de
un famoso escritor, honrado con el mayor reconocimiento
de la literatura cubana. Las preguntas de Reynaldo González
obtuvieron respuestas articuladas en reflexiones diversas
y ahora se reúnen en un volumen llamado Espiral
de interrogantes, que CubaLiteraria y
ediciones Boloña presentan a los lectores en esta XIII
Feria Internacional del Libro.
No se debe
tachar a estos dos sellos –que comparten el entorno
poético de La Habana Vieja– de redundantes, sus libros
son dos y son el mismo: el de CubaLiteraria está
disponible en formato digital, apenas abarca el volumen
de un disquette de tres pulgadas, accesible desde cualquier
computadora personal; el segundo fue preparado por Ediciones
Boloña, en una hermosa edición de papel. Ambos volúmenes
se basan la serie de artículos que Reynaldo ha publicado
de manera dispersa en Juventud Rebelde, La
Gaceta de Cuba, Revolución y Cultura, CubaLiteraria
y otros medios de prensa mientras indagaba sobre la
plástica, la literatura, la historia y sus otras obsesiones
personales.
Espiral
de interrogantes, el libro digital de CubaLiteraria,
se presentó esta tarde en la sala “Carlos J. Finlay”
de La Cabaña como parte de la serie de libros, discos
y sitios web que presentará este portal durante
toda la Feria. El encuentro contó con la presencia de
César López, Pablo Armando Fernández, Alberto Garrandés,
Rufo Caballero, otros escritores, editores y seguidores
de la obra de Reynaldo. Esta es la primera incursión
del flamante Premio Nacional de Literatura en los predios
de lo virtual, y el autor confesó hallarse en una situación
un tanto extraña. De “libro en cápsula” calificó a su
creación, pero estaba satisfecho de poder acercarse
a los lectores de todo el mundo a través de este nuevo
medio de comunicación.
Eugenio Marrón,
profundo conocedor de la obra del autor de Siempre
la muerte, su paso breve y Contradanzas
y latigazos, hizo una panorámica de la creación
de Reynaldo. Destacó –con razón– su versátil talento,
de modo que a lo largo de su carrera abordó con igual
suerte la novela, el periodismo, el ensayo, y, finalmente,
la poesía, con esa revelación editorial que fuera Envidia
de Adriano.
Ahora Reynaldo
reúne, en cuatrocientas noventa y dos páginas electrónicas,
sus meditaciones alrededor de varios de sus temas recurrentes:
“El tiempo también pinta” –la historia del arte–; “Relecturas,
avenencias y desavenencias” –ensayos sobre autores de
diversa época y estética– “Lezama revisitado” –no podía
faltar su homenaje al maestro–; “El vecino incómodo”
–las relaciones de nuestra cultura con la norteamericana
a través de diversos autores– y “México aunque me espine
la mano” –huelgan los comentarios.
El próximo
viernes los lectores de Reynaldo tendrán una nueva oportunidad:
coinciden en una sala la presentación de las versiones
digital e impresa de sus interrogantes… Espero que nadie
encuentre en ninguna de las dos Espirales todas
las respuestas. La pasión por preguntar debe seguir
viva.
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Con tinta de ayer, Carilda
Oliver Labra.
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Fiebre de caballo,
Leonardo Padura.
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El harén de Oviedo,
Marta Rojas.
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La última noche
que pasé contigo, Mayra Montero.
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Foto de familia, Luis
Cabrera.
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Juzgar a primera vista,
Luis Amado Blanco.
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De la narratividad al abstraccionismo
en la danza, Ramiro Guerra.
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Vida de Ismaelillo, Paula María Luzón.
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