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Fidel entre los niños
Por Mercedes Melo Pereira
La
presentación de un libro es un acto que siempre reviste
cierta solemnidad, y casi siempre se asocia el momento
solemne a determinados modos del comportamiento que,
lamentablemente excluyen la alegría, al menos en sus
manifestaciones más extremas y evidentes. No siempre
fue así. En los albores de la humanidad, los hombres
se reunían en las ocasiones más importantes en medio
del disfrute y de las fiestas. La celebración más trascendente
era la más jubilosa: los ritos de la siembra, la época
de la cosecha, entre otras, eran circunstancias en que
el grupo social cantaba el placer de la vida aún en
las más difíciles condiciones de supervivencia.
Los adultos
hemos perdido el vínculo entre el gozo y la solemnidad,
el saludable hábito de reconocernos felices en los
instantes de mayor satisfacción y de expresar con nuestros
cuerpos esos transportes de alegría vital. Pero los
niños y los adolescentes conservan todavía aquella sabiduría
de los orígenes. El comienzo de la edad se rebela contra
las caras alargadas, contra cualquier intento de contener
el regocijo de estar vivos. Tal vez esa sea la fuerza
que deberíamos conservar en nuestros niños y jóvenes,
la fuerza indomable de expresar los sentimientos primarios
de la vida.
De esa energía
vital, de ese placer que acompaña y anima los momentos
más importantes y las más señaladas solemnidades se
llenó, en el soleado mediodía de hoy, jueves 12 de febrero,
la Sala “Alejo Carpentier” de la XIII Feria Internacional
del libro.
La estimulante
sorpresa de un numeroso y bullicioso grupo de niños
y adolescentes, muchos de ellos vistiendo los colores
del uniforme escolar, bajo las anchas bóvedas de la
Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, me atrajo al interior
de la sala de presentaciones.
Allí, alterando
con su jovial presencia hasta la disposición habitual
de las sillas, representantes de la más joven generación
de cubanos escuchaban las palabras de presentación de
un libro dedicado a ellos y esperaban con impaciencia
el momento de adquirirlo.
El momento
anhelado llegó. Los inquietos volaron y se arremolinaron
junto a la mesa donde los libros los aguardaban. Alguno
quería dos: “Uno para mí y otro para mi hermanita, que
ya aprendió a leer”; otro decía: “para mí tía, que es
maestra”, cada uno llevaba su libro, lo abría, admiraba
las ilustraciones, interrogaba el índice, buscaban…
Al fin puedo
llegar a la mesa y alcanzar yo también mi libro. Se
trata de Fidel habla a los niños, el nuevo
volumen donde la casa editora Abril reúne las versiones
de cinco discursos pronunciados por Fidel entre julio
del 2001 y septiembre del 2002, en ese momento de arrancada
de una nueva etapa de la revolución educacional que
se ha desarrollado en los últimos cuarenta y cinco años
de Revolución Cubana.
Con el título
“Conquistando el futuro”, inicia el libro el discurso
pronunciado por el Comandante en Jefe el día 9 de julio
del 2001, en la Clausura del III Congreso Pioneril,
que se ha convertido ya en imprescindible material de
consulta para todos aquellos que se empeñan hoy en las
tareas relacionadas con la educación en Cuba. “Una gran
victoria” resume las palabras de Fidel en la inauguración
del Programa Especial de escuelas, el día 30 de agosto
del propio año. El discurso pronunciado el 2 de septiembre,
en el acto de graduación de los maestros primarios emergentes,
que llevó a las escuelas la primera hornada de aquellos
jóvenes que ya todos conocemos con el honroso sobrenombre
de “los valientes”, explica con claridad que en la misión
de la educación de las nuevas generaciones la Revolución
ha puesto sus mejores empeños, porque esta es, para
el estado cubano, “la más alta responsabilidad social”.
También aparece en el libro el discurso pronunciado
por Fidel el día 6 de septiembre del 2002, en la inauguración
de la Escuela Especial “José Martí”. El libro termina
con un texto cuyo título resume la postura de la revolución:
“Lo imposible es posible.”
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Ni con toda la tierra entera,
Isabel Parra. -
La más noble y humana
de todas las tareas, discurso de Fidel para los niños. -
La leve gracia de los desnudos,
Alberto Garrido. -
La saga del perseguido,
Guillermo Vidal. -
Los malditos se reúnen,
David Mitrani. -
Mañach o la República,
Duanel Díaz. -
Las altas horas, Teresa
Melo. -
Epifanías, Cintio
Vitier. -
Figuras, Raúl
Aguiar. |
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