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Presentan hoy compilaciones de poesía
alemana
Por Osmany Oduardo Guerra
No
es fortuito que Cuba dedique este año su Feria Internacional
del Libro a la cultura alemana. No es fortuito, tampoco,
que a pesar de las tormentosas relaciones entre nuestro
país y el bloque europeo, decenas de editoriales y muchos
escritores alemanes se hayan atrevido a aceptar el desafío
que siempre presupone el asistir a un evento oficial
en Cuba. No es fortuito, mucho menos, que un escritor
de la talla de Günter Grass haya donado sus derechos
de autor para que su última novela, A paso de
cangrejo, fuera publicada en Cuba con motivo
de que, precisamente, se presentara en esta decimotercera
fiesta del libro.
Pero no vengo
a comentar acerca de esos avatares. La Feria ha organizado
durante todos estos días coloquios, mesas redondas y
conversatorios que tienen que ver con la cultura alemana
y, específicamente hoy, se presentaron varios libros,
dos de los cuales voy a evocar en este trabajo porque
me parecen lecturas fundamentales.
Tres
poetas alemanes es una selección donde se recogen
textos de Novalis, Heinrich Heine y Else Lasker-Schüler,
autores de una grandeza abismal cuando se habla de la
lengua alemana. Con traducción de Rodolfo Häsler, este
título publicado por la Editorial Arte y Literatura,
fue presentado hoy en la Sala “José Antonio Portuondo”.
Novalis (1772-1801) murió a los 29 años de tuberculosis,
“la enfermedad romántica por excelencia”. Escribió,
entre otros poemarios, Himnos a la noche
y Cantos espirituales. Pensó, escribió
y amó con intensidad y en sus versos hay elementos meditativos
y líricos de una profundidad sin límites.
Heinrich Heine
(1797-1856), poeta escéptico y soñador, publicista que
transformó la prosa alemana cuando escribió sus Cuadros
de viaje, fue, ante todo, un poeta cuyo arte
contrasta y funde al mismo tiempo refinamiento y arte
popular. Heine fue un hombre que sufrió hasta el punto
de tomar al romanticismo para negarlo y adecuarlo a
su manera de decir, un poeta que saltó “del lirismo
más puro a la sátira venenosa”.
Lasker-Schüler
(1869-1945), una judía como Heine que, a pesar de ello,
se ha consagrado como una de las voces principales de
la poesía alemana de todos los tiempos. Testigo de la
Primera Guerra Mundial, Else se ve obligada a emigrar
en el momento en que Hitler asciende al poder. Su poética
es expresionista por la violencia en sus imágenes, puro
rechazo a la belle epoque. Sus temas tienen que
ver con el éxtasis amoroso, la mística y una eterna
preocupación por el destino de la humanidad.
Otro título
presentado por esta editorial que se ocupa, desde su
creación, de promover obras imprescindibles en el panorama
literario universal, fue la muestra Poesía alemana
contemporánea, con selección y prólogo de Francisco
Díaz Soler y en el que no solamente se recogen poemas
de autores alemanes, sino que también se incluyen austriacos.
La recopilación es válida porque son pocos los poetas
alemanes que han sido difundidos en español. El compilador
hace énfasis en que se le llame muestra y no antología
ya que estos no necesariamente son “los mejores poemas
de los mejores poetas”. Todos los poetas aquí incluidos
se dieron a conocer después de la Segunda Guerra Mundial.
Son estos
dos libros que me parecen de una importancia capital
a la hora de pasar revista a la poesía alemana de todos
los tiempos y cuya publicación en el marco de la XIII
Feria Internacional del Libro de La Habana supone, sin
dudas, junto con Las letras alemanas en el siglo
XIX cubano, publicado por Letras Cubanas y presentado
también hoy, una especie de loa en pago al compromiso
de nuestra cultura con la del país germano.
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La
democracia en México, Pablo
González Casanova.
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Chinolope. La mirada fluida,
Lázara Castellanos.
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Heresiarcas y pontífices,
Alberto Garrandés.
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Juez y parte I (Meditraiciones),
Jesús David Curbelo.
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