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Notas de agasajo para quien tuvo
mil maneras de contar
Por Michel Encinosa
Llegó a este
mundo en As Grañas do Sor, Mañón, La Coruña, el 24 de
Septiembre de 1903. Y allí creció por un rato, entre
el ganado y la azada, hasta que su madre lo envió a
casa de un tío en Cuba, con miras a nuevos horizontes
para el pequeño.
En Cuba, el
pequeño empieza a crecer: Revista de Avance,
Revista de La Habana… Orbe. Como corresponsal
de Orbe regresa a tierra natal, se adentra en
el ambiente literario, se crece más aún, se potencia…
Sobre esa época, opina José María Chacón y Calvo: “Sé
que sabes bien quién es Lino Novás. Nada he de decirte
de la ejemplaridad de su conducta. Un buen escritor
es raro siempre. Un buen escritor de honradez perfecta
es mucho más raro todavía.”
Así es el cuentista
que vive la Guerra Civil Española, que gana el Premio
“Hernández Catá", y publica los volúmenes La
luna nona y otros cuentos, (Nuevo Romance,
Buenos Aires, 1942; luego Premio Nacional del Ministerio
Argentino de Educación), No sé quién soy,
(Colección Lunes, México, 1945), Cayo Canas,
(Editorial Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1946), El
otro cayo, (Ediciones Nuevo Mundo, México,
1959), Maneras de contar (Las Américas
Publishing Co., New York, 1970), entre otros.
Laberinto
de fuego: vida y obra de Lino Novás Calvo,
recoge en sus páginas los detalles imprescindibles del
cuentista. Una Biografía comentada nos presenta al hombre,
y luego él mismo se manifiesta, con fragmentos de su
Obra, al tiempo que otros —como José A. Portuondo, Salvador
Bueno, Lisandro Otero y Alberto Agrandes, por solo mencionar
a algunos— lo toman como punto de partida para diversas
reflexiones en la misma sección. Completan este sitio
su Bibliografía, y una curiosa Galería de imágenes,
que incluye fotos, facsímiles de documentos, caricaturas
de la propia mano del escritor, y cubiertas de sus libros
y de revistas donde su obra fue publicada.
Sobre su obra,
dijo Salvador Bueno: “En él hallamos unificada la forma
más estricta y trabajada con la anécdota, la problemática
y las gentes cubanas, recogidas por la mano fina y ágil
de un verdadero creador.”
Su pericia
en la traducción también obsequió al mundo hispanoparlante
obras inigualables. Algunas de las más relevantes fueron
Santuario, de William Faulkner; Contrapunto,
de Aldous Huxley; y El viejo y el Mar,
de Ernest Hemingway.
Por eso lo
hemos traído a este sitio nuestro y suyo, cubanísimo,
en agasajo merecido por su vida, que es la nuestra.
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La
democracia en México, Pablo
González Casanova.
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Chinolope. La mirada fluida,
Lázara Castellanos.
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Heresiarcas y pontífices,
Alberto Garrandés.
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Juez y parte I (Meditraiciones),
Jesús David Curbelo.
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