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Trillos, impresiones y un solo bosque
para la poesía cubana
Por Mercedes Melo Pereira
La Colección
Poesía de la Editorial Letras Cubanas lanzó
hoy sus cuatro títulos más recientes:
Cerval de Carlos Augusto
Alfonso, Un solo Bosque negro
de Mirta Yáñez, Impresiones
y comentarios de Marilýn Bobes
y Trillos urbanos de Ricardo
Alberto Pérez. Las palabras
de presentación estuvieron a cargo de Basilia
Papastamatíu, en representación de la
editorial. Después de presentar cada libro, Basilia
dio la palabra a los autores que agradecieron a la editorial
la hermosa edición y se refirieron a sus libros.
Mirta
Yáñez comenta, que este es un libro que
le hace mucha ilusión porque considera la poesía
como algo muy especial. La escritura de un poema es
un trabajo de mucho tiempo, no de días ni de
semanas. Este libro reúne textos ya publicados
en libros anteriores con otros que permanecían
en la gaveta. Después de su comentario, Mirta
leyó un poema titulado “Recordatorio”
que, según sus palabras, resume su concepto de
poesía, y cuyos versos finales recomiendan:
Pero
ten presente también
Que los poetas sueñan con la larga permanencia
Y por ello construyen
Las catedrales
Y los poemas.
Marilýn
Bobes confesó que es difícil hablar acerca
de lo que uno mismo escribe. Este libro tiene, comenta,
cinco años de escrito, ha viajado por diversos
concursos donde ha tenido contrincantes formidables,
muchos de los cuales están presentes en la sala.
Los textos, aquí incluidos, nacieron después
que Marilyn comenzó a escribir prosa, y son el
resultado de una revisión de sus propias convicciones
anteriores, de su propio concepto de poesía.
La experiencia de la prosa la convenció de sus
limitaciones, de sus convenciones en cuanto a los temas
que pudieran ser o no objeto de poesía; son eso,
sus impresiones y comentarios acerca de la cultura y
sobre las relaciones entre la cultura y la vida. No
leyó ningún texto porque son dice, muy
extensos, menos recomendables para una lectura pública
que para disfrutarlos en la tranquilidad de la casa,
acostado el lector a solas, en su cama.
Ricardo Alberto
Pérez recordó que este libro es su reencuentro
con el lector cubano después de ocho años
sin vivir ni publicar en Cuba. Fueron escritos en el
extranjero y le complace mucho ponerlos a disposición
de nuestros lectores. Después de este breve comentario,
el poeta leyó los versos de “En las latitudes
de los imaginarios”.
Carlos Augusto
Alfonso (1963) ha publicado, entre otros títulos:
El segundo aire (1987), Premio
David; Población flotante
(1994); La oración de Letrán
(1996); Fast delivery (1997);
Cabeza abajo (1998), Premio
Julián del Casal y Premio de la crítica;
y Cerval, Premio Iberoamericano
de Poesía Raúl Hernández Novas
del 2001. Es una de las voces más originales
de las últimas generaciones poéticas cubanas.
Antes de leer
un texto de su libro "Un tabique poniente a derribar
a la manera de R. Silliman", el poeta explicó
que cada texto tiene múltiples lecturas que se
reparten, pero tiene también un sujeto en lucha
por reafirmar su individualidad en medio de los que
parece ser un proceso irreversible de alienación
del individuo. Añadió Carlos Augusto Alfonso
que la poesía no escapa del proceso de fusión
que se hace más evidente por ejemplo en la música,
fusión que da pie para el aumento de la tensión
entre el caos y la forma. En este libro coexisten formas
concisas y conceptuales de un conceptismo barroco marginal,
en lucha por destruir todos los fines, en lucha por
un nuevo horizonte, esperando el final como advenimiento.
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Los negocios del señor
Julio César, Bertolt Brecht. -
Un saludo a Fidel, Arturo
Limón. -
Cartas Celestes, Mildre
Hernández. -
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Pasajera la lluvia, Lourdes
Henández. -
Cuba, má allá
de los sueños, Silvia Martínez Puentes. -
Cementerio de elefantes,
Juan Siam. -
El niño y la luna,
Rafaela Chacón Nardi. -
A la sombra de un ala,
Ramón Feria. |
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