XIII Feria Internacional del Libro de La Habana



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Cartas, vuelos y otras invenciones

Por Mercedes Melo Pereira

Amaneció soleado, pero luego se nubló. A las diez y media de la mañana lloviznaba. A la Sala Alejo Carpentier de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña entran los niños acompañados de sus padres, entran los editores de Abril y las libreras. Llega una muchacha delgada que trae colgada del hombro una vieja mochila de cartero. Deja su escoba tras la puerta, se sienta en una silla colocada frente a esa mesa que ponen allí para que se sienten los escritores que presentan sus libros. Busca en la mochila y saca una cajuela con un extraño letrero: “buzón”. Coloca la mochila en el suelo, a su derecha y el buzón a su izquierda. Alguien va a preguntar por aquella escoba pero después nota que en el rincón junto a la puerta se amontonan muchas escobas, diez o doce tal vez. O trece. En la sala, solas o acompañadas de niños bulliciosos, están sentadas las distraídas dueñas de las escobas: señoras elegantes, dulces abuelitas, madres jóvenes y atareadas, colegialas adolescentes, jóvenes estudiantes de preuniversitario que aprovechan el pase de la beca para visitar la feria. Todas dejaron allí sus escobas. La joven de la mochila revisa absorta el contenido del buzón: cartas, telegramas, noticias enviadas desde quién sabe dónde, dirigidas a quién sabe quién.

Yo me inquieto: ¿qué hace aquí esta joven cartera, sentada en medio de una sala de presentaciones en vez de estar haciendo su trabajo allá en la calle? ¿Es que un cartero puede abrir así las cartas, delante de todos, sin que nadie ni siquiera le llame la atención?

Porque la joven de la mochila -alguien se sienta junto a ella y la presenta: se llama Mildre-, está abriendo los sobres: clasifica de alguna manera aquellas cartas, pone aparte los telegramas, las invitaciones de boda…

Los ha reunido en dos grupos: Cartas celestes y Noticias de brujas.

He preguntado qué sucede con aquellos mensajes, quién es la joven del buzón. Una señora que acaba de parquear su escoba en la esquina junto a la puerta hace sonar sus dedos en el aire y aparece en su mano un papel. Dice así:

Mildre Hernández Barrios nació en Jatibonico en 1972. Nunca ha trabajado como cartera pero tiene un misterioso buzón junto a la puerta del patio trasero de su casa. Allí depositan oscuros mensajes, después del atardecer y hasta la alta madrugada, misteriosas señoras vestidas de oscuro, con altos sombreros cubriendo sus largos y greñudos cabellos. Es narradora y poeta. Ha dedicado toda su obra a escribir para los niños y jóvenes. A veces, a la salida de la escuela, las niñas y adolescentes van a casa de Mildre, entran por el patio trasero, dejan un papelito en el buzón y salen corriendo, no sea que llegue adelantada alguna de las señoras de la noche. El libro de poesía Vuela una sombra, publicado en el 2000, recibió el premio Eliseo Diego en 1997. Algunas vecinas han comentado, a propósito que a partir del anochecer más de una sombra vuela cerca de la casa de Mildre. En el año 2000 publicó otro cuaderno de poesía: Despertar. Ese mismo año apareció su libro de cuentos Cuentos para dormir un elefante, premio Pinos Nuevos de 1999 y el año pasado, la novela Memorias de un sombrero. A su obra teatral "¿Y la reina donde está?" le fueron otorgados la Beca de Creación Ciudad del Che en el 2000 y el Premio Mercedes Matamoros en el 2003.

Al final de la presentación, las brujas recogieron sus escobas, se montaron en ellas, ataron sus hijos a los pequeños asientos adosados al palo y salieron volando sobre las almenas de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Mildre recogió sus papeles, guardó el buzón en la vieja mochila de cartero y se remontó en su propia escoba hacia lo alto del cielo. En la mano llevaba un papel que, al parecer, se le resbaló de entre los dedos porque lo vi caer a mis pies. El texto era corto, una dirección. Cefeidas.

Ahora, después de toda esta confusión, voy a ver donde pusieron mi escoba.

MeridianaNadie vuelve atrásNunca preguntes por la gloriaAngusola y los cuchillos y otros cuentos
  • Los negocios del señor Julio César, Bertolt Brecht.
  • Un saludo a Fidel, Arturo Limón.
  • Cartas Celestes, Mildre Hernández.
  • Pasajera la lluvia, Lourdes Henández.
  • Cuba, má allá de los sueños, Silvia Martínez Puentes.
  • Cementerio de elefantes, Juan Siam.
  • El niño y la luna, Rafaela Chacón Nardi.
  • A la sombra de un ala, Ramón Feria.



En esta edición
la feria está dedicada a

Carilda Oliver Labra

Carilda Oliver Labra


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