|
¿Clases en la Feria?
Por Ramón Barreras Ferrán
CIENFUEGOS.— Julito,
Jenny y Maikel me mostraron orgullosos los libros que
habían acabado de comprar en uno de los pabellones
situados en el céntrico Bulevar cienfueguero.
"El maestro nos trajo", dijo ella con total
conocimiento de causa de la importancia de la decisión
del educador de llevar a los niños de su aula
hasta donde se realiza la XIII Feria.
Y es que ahí está
la raíz. El placer de leer se adquiere desde
los primeros años de la vida para desarrollarse
después y derivar en una suerte de apego total
a la palabra escrita, como factor inigualable de apropiación
de conocimientos y sapiencia.
Pudiera alguien pensar que
ese tiempo se pierde en el proceso docente educativo.
Nada más equivocado. La escuela cubana tiene
en la lectura un factor esencial de la enseñanza
y el aprendizaje. De hecho, el programa editorial Libertad
promueve, sobre todo, el acercamiento de los estudiantes
a los mejores y más completos textos de la literatura
universal.
Nada reconforta más
en una Feria de este tipo que apreciar en los niños,
adolescentes y jóvenes el interés por
adquirir y leer buenos textos, muchos de los cuales
complementan el contenido de asignaturas que cursan
en sus respectivos centros educacionales.
FEIJÓO PRESENTE
Resulta imposible dejar de
considerar en la fiesta cubana de las letras, máxime
en la edición cienfueguera, a una figura tan
emblemática del folclor y la literatura como
Samuel Feijóo, quien cumpliría este año
los 90.
De su quehacer fecundo,
de su vida y de su obra se habló ayer en un panel
que tuvo como sede al Museo Provincial de esta ciudad
y en una conferencia a cargo del investigador y escritor
José Díaz Roque, quien publicó
Las cosas de Samuel, en coautoría con Doris Era.
En la Biblioteca Provincial se presentó el libro
Mitología cubana, de Feijóo.
Tomado de Granma
|