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Del béisbol a la poesía
Por Ventura de Jesús
Después
de mucho lamentarlo, Luis Lorente se decidió
por la poesía. Por fortuna su gran pasión,
el béisbol, le puso límites a una edad
temprana. Pero juraría que hubiera preferido
ser pelotero.
Condenado a ver los toros
desde la barrera, aprendió a vivir y disfrutar
con los éxitos de los demás, especialmente
de los jonrones del legendario Lázaro Junco.
Voluntarioso como los
grandes atletas, este cubano, en quien recayó
el Premio Casa de las Américas 2004 de Poesía,
nacido en la ciudad de Cárdenas, que ayer le
rindió homenaje en el programa de la XIII Feria
del Libro, se identificó con la lírica
y puso a salvo el goce que le negó la pelota.
Pero si tampoco eso hubiera
estado a su alcance, le bastaría con la dicha
que le ofrecen su compañera Charo Guerra y la
pequeña María. En 1975 Lorente se hace
merecedor del Premio David con Las puertas
y los pasos, poemario que deja ver su
lucidez y puntadas de ironía que certifican el
rumbo de su obra.
¿Cuándo
tomas conciencia de que vivirías para escribir?
"Bueno, quizás
todo comenzó en Cárdenas, en un taller
literario, precursor, de personas sobre todo muy inquietas
por saber más, siempre más. Pero reconozco
que fue en Matanzas, a partir de 1971, donde encontré
mejores caminos para una formación. Allí
había entonces un ambiente literario, muy bueno,
múltiple, variado, voces propias, talentos, conciencia,
vocación y había hasta cierta aristocracia
literaria y maestros, y una cantidad de locos horribles
que siempre han caracterizado a esa ciudad".
Obviamente no le interesa
disimular una cierta pesadumbre de experiencias vividas
y designios frustrados, pero a sus libros se les atribuye
sobre todo riqueza poética y ambientes diversos.
¿Qué
emociones te interesa transmitir más en la poesía?
"La poesía
pertenece al mundo de lo inefable. Definir, explicar...
aunque si todo tiene explicación, es mejor dejarlo
en un estado de plenas sugerencias y ya. Es cuestión
de lenguaje, la poesía sobre todo es contenido.
Fíjate o trata de recordar textos escritos con
la apariencia o forma de la prosa, que cuando los lees
son poesía, por el lenguaje utilizado, por su
manera de decir o nombrar las cosas, como diría
el gran maestro Eliseo Diego".
Además
de lo que suscribió el jurado del Premio Casa,
¿tienes alguna otra explicación para tu
libro Esta tarde llegando la noche?
"Se compone de unos
treinta y dos poemas y no tiene otra trascendencia que
dar una visión o versión de lo que significa
vivir un día tras otro, después de unos
años vividos y en la Cuba de hoy. Aunque como
tú sabes yo no soy filósofo ni pensador,
ni nada de eso, sí quise acercarme a una cierta
reflexión. Eso, los días que pasan ¿hacia
dónde?, lo que ya no está, quienes ya
no están, lo triste que es todo, la distancia,
la nostalgia...Escribí en el libro: 'de tarde
en tarde de nostalgia muero'".
¿Acaso
no te estimula encarar algún proyecto en prosa?
"Escribo un libro
con el título Más horribles que yo, que
por ahora solo es de prosa. Cuenta de mucha gente precisamente
de allá. En algunas de sus partes aparecen historias
de amigos y personajes muy cercanos a mí en esas
ciudades tranquilas y casi perezosas que son Cárdenas
y en particular, Matanzas. También aparece un
texto sobre pelota, que se llama I get it".
A pesar de las nostalgias,
añoranzas, sombras y ese desvelo que conllevan
el paso de los años, falta todavía mucho
tiempo (alegrías mediante) para que la noche
fulmine las tardes de Luis Lorente.
Tomado de Granma
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