XIII Feria Internacional del Libro de La Habana



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Premios del concurso “El Dinosaurio” 2003

Primer Premio

Historia soñada o el hombre que camina de Daniel Silva Jiménez

Siempre soñé con escribir la historia de un hombre que camina. Durante toda la historia va caminando y pensando en su vida. Medita sobre lo que le ha pasado, sobre lo que está viviendo y se augura algún futuro.

A su alrededor, van cambiando los paisajes, se ven casas con las puertas abiertas, muchachas que le sonríen, viejitas que le piden ayuda, hombres que le estrechan la mano. Pero el hombre de mi historia soñada no ve nada de esto, él va inmerso en su historia, mirando hacia adentro y no tiene tiempo para ver todo esto que lo rodea

También hay otros caminantes. Algunos pasan por su lado o viceversa: en la misma dirección, otros se cruzan con él: en sentido contrario. Todos llevan en el rostro una mueca diferente y elocuente: si uno se fija bien puede detectar fácilmente la decepción, la resignación o la alegría que los embarga. Pero mi hombre que camina tampoco se entera de que hay otros que igual que él deambulan por los caminos y llevan en su mirada algunas experiencias, acaso útiles.

Después de mucho andar, cansado de la dureza debajo de sus pies, luego de hacer, mientras caminaba, un balance profundo -cree él- de lo que ha sido su vida, ha ratificado la misma conclusión con la que partió a pensarlo mejor: el vacío de sus días, que se repiten con insolencia en un sol que sale y se pone con indiferencia. La culpa, estaba claro, era todo aquello que lo rodeaba. Maldito lugar en el que había nacido, con tan ocres perspectivas. Entonces levanta la vista para buscar algo nuevo, una oferta tentadora para quedarse, mira hacia todos lados; pero ya para ese entonces no hay nadie, ni casi nada en las inmediaciones, en ese momento no pasan otros caminantes y ni siquiera el paisaje es acogedor: unas tierras áridas, casi desérticas.

Desilusionado de lo que ha encontrado decide regresar a casa. Emprende su viaje, ahora deshace su camino, nuevamente va pensando en sí mismo, embelesado en su paso y su pesar. Llega de nuevo a su casa de siempre y ve la invariable puesta de sol en la misma colina de todos los días.

Yo sigo soñando con esa historia que nunca puedo escribir.

 

Premio Editorial Letras Cubanas

El insomnio del Censor de Ahmel Echevarría Peréz

"El insomnio es una cosa muy persistente."
En el insomnio, Virgilio Piñera

El Censor era corpulento, de cabellos bien cortados y rostro lozano rematado con una sonrisa tan cuidada como su bigote. De aquél figurón sólo queda su estatura. Ahora atraviesa el portón del hospital. Apenas duerme. Es puro nervio. Camina encorvado, el pellejo le cuelga en los brazos y la barbilla. Sus ojos buscan la consulta del psicólogo. Mi querido Censor, siga por éste pasillo, y llame en la última puerta, dice casi ahogado un hombre grueso, Virgilio lo espera. Gracias, responde, el rostro le resulta conocido.

El Censor entra en la consulta y se sorprende: ¿Usted es el doctor?, ya no duermo, dice, Cierro los ojos y caigo en una pesadilla; despierto y todos en la ciudad tienen el mismo rostro, como el suyo. Virgilio sonríe detrás de sus espejuelos, cruza las piernas y se balancea en un sillón, ¿Nada más? No, cada pesadilla es un cuento de los que han pasado por mis manos; son muy reales. El Censor le dice a Virgilio que se fije: En uno de los sueños escalaba una montaña, el que me acompañaba tenía su misma cara, resbalamos, vea usted, he perdido una oreja y parte de la nariz; en otra de las pesadillas yo estaba en un pueblo donde no había qué comer, el mismo hombre me aconsejó cocinar una de mis nalgas, pero comí las dos. ¿Qué trae en esa bolsa?, Virgilio se inclina y con un dedo toca la jaba. Por la pesadilla de ayer, contesta el Censor, Estaba en una habitación y no podía dormir, me recomendaron caminar hasta cansarme, tomar un tilo y apagar la luz; sé que imagina quién ha sido. Como no resultó, en el sueño visité a un médico, tampoco logré dormir, entonces conseguí un revólver. Doctor, tengo miedo, mucho miedo.

Devuélvalo, el insomnio es una cosa muy persistente, dice Virgilio mientras juega con un bolígrafo, Le receto escribir sus memorias, pero tenga el cuidado de no olvidar nada, ya verá el resultado. El Censor se despide, tiene los ojos irritados, unas lágrimas ruedan en su cara.

Se levanta. Camina más encorvado. Virgilio ve que el paciente tiene, justo en la sien, un agujero redondo, oscuro, con bordes astillados y sanguinolentos. Tome, dice, sonríe detrás de los espejuelos, Le regalo mi bolígrafo, empiece con éste.

 

Premio UNEAC

El dinosaurio de Reinhardt Jiménez Cañete

Se sintió un poco nervioso. Hoy demostraría que todos estaban equivocados. Él no era la prolongación de un sueño. Ya lo había decidido. Me comeré al hombre, se dijo, la idea le tranquilizó por un momento, después recordó algo terrible. El hombre estaba dormido.

 

Premio Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos

Fabulación 21 de Armando Abreu Morales

Un hombre de la Edad de Piedra, sentado frente a una hoguera, asaba una pierna de ciervo, pero en realidad pensaba en cómo podría ir a la luna, que brillaba hermosa, como una lumbre divina en el firmamento. Cincuenta mil años después, en la sala de una casa levantada en el mismo sitio donde una vez brilló la hoguera, un hombre miraba en la prensa las noticias del espacio interestelar, donde insertaban la fotografía de una luna inmensa; pero en realidad pensaba en cómo conseguir un pedazo de carne.

 

Premio Instituto Cubano de la Música

En deuda con el barroco de Ricardo Acevedo Espulgas

El vampiro abandona satisfecho la habitación de Johann Sebastian Bach, dejando tras de sí un fino rastro de tinta para pluma de ganso, la misma con la que escribió Tocata y fuga en re menor.

 

Premio Asociación Hermanos Saíz

El novio de Efraín Galindo Romero

  • El novio toca a la puerta de la casa, la suegra lo recibe y a sus espaldas le saca la lengua
  • El novio espera a que ella se bañe, da gracias a la suegra que vertió jugo ex profeso en su pantalón
  • El novio se caga en la madre de la suegra, no se toma el jugo, pues tiene tres libras de azúcar
  • El novio la recibe con un beso, tiene los cabellos mojados y la piel con fragancia
  • El novio le muerde los labios, toca la bata de casa donde precisamente encuentra una teta
  • El novio le pide que suba el televisor para que la suegra no escuche ni carajo
  • El novio está preocupado, tiene un testículo más grande que otro
  • El novio nunca se la mostrará, gracias a Dios que a ella no le agrada verla, le da miedo, prefiere tocarla
  • El novio tiene hambre, le pide a ella que le traiga un fritura escondida de su madre
  • El novio muerde la fritura y el ombligo de ella
  • El novio mira constantemente a la puerta, la suegra puede asomarse
  • El novio le ofrece una mano a ella, que escoge un dedo y se lo mete
  • El novio pide otra fritura, están riquísimas
  • El novio mientras ella le busca la fritura, se mira los testículos, el derecho es venoso, el otro se esconde entre las entrañas cubierto de pellejos
  • El novio se asusta, la fritura cae al suelo, ella se ríe, le gusta que un testículo esté encima de su vecino
  • El novio le explica, que uno tiene más espermatozoides que otro
  • El novio los pega a su cara para que los vea de cerca
  • El novio se excita, ella los tiene en la boca, y los lleva de un lado a otro porque la lengua está desorbitada
  • El novio pide la tercera fritura, ella le dice al oído que cuando vuelva quiere que la penetre con los testículos del primer y segundo piso
  • El novio tiene granos en la cara y en el pecho, ella los cría, para exprimirlos
  • El novio deja caer el carné, ella lo recoge. Talla 1.56, peso 45 kg, piel blanca, no es donante. Ella se entristece porque él no es donante, y decide no darle la tercera fritura
  • El novio no la escucha, ella se queja, la suegra pide silencio, necesita dormir
  • El novio, ya en la oscuridad total, no tiene la erección necesaria, ella culpa a las frituras
  • El novio decide marcharse con el rabo entre las piernas y ella se ha quedado llorando, masturbada

Escoja un final

La novia sólo existe en el pensamiento del novio / La suegra envenenó las frituras

 

Premio Consejo Nacional de Casas de Cultura

El último de Carlos Torres Linares

“Un gato cayó en un pozo
las tripas hicieron paff…”
Ronda infantil

En cualquier momento puede sonar la alarma. Trato de encontrar algún motivo en los geranios. No es fácil. Afuera no queda mucho que pueda inspirarme; acaso ruinas. Al menos están los geranios. Unas líneas por ellos pueden servir de algo: LAS RAZONES DE UN GERANIO. La vecina está parada frente a mi puerta. No toca, deja dos velas para esta noche… si es que hoy tenemos noche. Siento el murmullo de la gente que va por las raciones. Aprovechan la calma. Aprovecho y hago crecer los geranios en un papel. Los animo a hablar. Puedo sentir sus fluidos, crezco yo también. Ya suena. El tropel corre al refugio, aún no acabo. Con un poco de suerte llegaré a tiempo. Cinco segundos, ya están arriba. No importa. Los geranios dirán más. Mi lápiz se apura pero no sabe de las bombas. Par de versos y estará listo. Pero… el último! Nunca fui bueno en los finales. Ahora debo hacerlo bien: es el último. Ya viene… Desde arriba justo a dar en el blanco, en el papel blanco. Cae!!!... es el último…

Creo que aún puedo estar a tiempo…

 

Premio Centro de Intercambio y Referencia sobre Iniciativas Comunitarias

Selma de Larry González Ortiz

Selma y Lina viven en el mismo solar. Salieron Papá y Nené. Luego Selma. Joy está llorando cuando Selma lo recoge a muchas cuadras del solar. Detrás de un derrumbe. Desde que Lina parió a Joy se quedó con aquella extraña sensación. Le faltaba algo que la chupara por dentro. No era lo mismo cuando Joy hacía sangrar sus pezones. Más de una vez pensó en comérselo para recobrar la falta que tenía en el vientre. Pero al final lo iba a cagar y la falta seguiría igual. Hay mujeres, como Lina, que quisieran estar embarazadas siempre.

Selma y Lina viven en el mismo solar. Llegó el Chino. El Chino le aprieta una nalga a Lina. Lina le mete la lengua entre los dientes cariados y el Chino coge al niño. Ya tiene el lugar. Salen Papá y Nené. El Chino es buzo. Vende profundidades de los latones de basura. Algunas veces trae un regalo para Lina.

Selma y Lina viven en el mismo solar. Joy le dice mamá a Selma.



En esta edición
la feria está dedicada a

Carilda Oliver Labra

Carilda Oliver Labra


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