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Ciencia, tecnología y algunas soluciones
para problemas de la sociedad
Rogelio Manuel Díaz Moreno
Ciencia,
Tecnología y Sociedad rompe lanzas sobre la importancia
y responsabilidad que comparten tecnólogos, científicos
y gobernantes, respecto a la vida de los pueblos en
el futuro
El Doctor en
Ciencias Físico–Matemáticas Fidel Castro Díaz-Balart
es un firme convencido del principio de que el futuro,
aún sin ser predecible, sí es diseñable. Así, en su
última entrega, Ciencia, Tecnología y Sociedad
vuelve a romper lanzas sobre la importancia y responsabilidad
que comparten tecnólogos, científicos y gobernantes,
respecto a la vida de los pueblos en ese lugar hacia
el que avanzan los relojes.
En esta obra,
publicada con el sello de la Editorial Científico Técnica,
se recogen tres artículos ya aparecidos, respectivamente,
en el Boletín (1, 2002) del Organismo Internacional
de la Energía Atómica y las revistas Perspectivas
del Desarrollo Global y de la Tecnología, de EE.UU.
(Volumen 1, 2003), y Dirección y Organización,
de la Fundación Universidad Politécnica de Madrid (número
27, 2002). En el mismo volumen se encuentra la versión
en inglés de estos textos.
El hilo conductor
de la serie es la posibilidad de un desarrollo sostenible
en la Era de la Globalización, candente tema de cuya
evolución no escapará ningún rincón –oscuro o iluminado–
del planeta. Un importante antecedente de este trabajo
es el texto Ciencia, innovación y futuro, también
de Díaz-Balart, que puede ser consultado en una de las
Ediciones Especiales del Instituto Cubano del Libro.
A lo largo de numerosos trabajos como éstos, Díaz-Balart
ha defendido con optimismo la posibilidad de afrontar
los difíciles retos de la sociedad de hoy: la escasez
de alimentos y energía, el subdesarrollo del Tercer
Mundo y la preservación del medio ambiente. El avance
de la ciencia y la tecnología, unido a una actitud de
cooperación entre políticos y científicos que promueva
su uso racional, puede potenciar los aportes que el
desarrollo debe rendir al ser humano.
En su introducción
a Ciencia, Tecnología y Sociedad, Díaz-Balart
nos previene de su criterio acerca de la globalización,
realidad capaz de contribuir decisivamente a la unión
de los pueblos. La globalización muestra hoy una faceta
fundamentalmente neoliberal: pone al Mercado por encima
del individuo. Esto genera una desigualdad lacerante
entre los estratos más y menos favorecidos de la sociedad.
El abismo entre tales espacios amenaza con devorar el
resultado de milenios de evolución humana. Para cerrarlo,
es necesario unir las conquistas del conocimiento y
la razón al humanismo sostenido por las mentes más brillantes
del pensamiento científico, sostiene el autor.
El primer apartado
del libro trata sobre la energía y el medio ambiente,
las difíciles opciones y las presiones que enfrentan
los países en esta esfera, sobre todo en el Tercer Mundo.
El análisis objetivo del ritmo de gasto en las sociedades
altamente tecnificadas muestra, sin discusión, que tal
nivel de consumo es insostenible para la totalidad de
la humanidad, si se quiere que dentro de unos pocos
años quede algo de atmósfera y de materias primas. El
rol y las posibilidades de la energía nuclear son defendidas
nuevamente por Díaz-Balart, de acuerdo a un concepto
que resalta los necesarios mecanismos de control, y
la divulgación de las realidades no suficientemente
conocidas de esta industria, como son su uso en diversas
esferas de la medicina, la agricultura, etc. También
son evaluadas como útiles alternativas, de acuerdo a
las condiciones específicas de cada situación, las energías
alternativas y no convencionales, como la solar, la
biomasa y la eólica. Este trabajo culmina con una esclarecedora
nota acerca de la declaración del Consejo Mundial de
Energía del 2002, que debe incorporarse como un importante
criterio en el debate alrededor del uso de la energía
atómica.
El segundo
acápite se titula “Globalización, ciencia y desarrollo.
Comprender el desafío a partir de una experiencia latinoamericana”
y cuenta con la coautoría del miembro de la Academia
de Ciencias de Cuba y del Tercer Mundo, Hugo Pérez Rojas.
Partiendo de las consecuencias de la creciente interdependencia
de los pueblos en un mundo fuertemente polarizado, que
no es más que la globalización actual, se analizan entonces
los problemas del crecimiento demográfico y la creciente
demanda de energía y de recursos hídricos. También es
abordada la cuestión del acceso a algunos productos
farmacéuticos de alta tecnología por parte de las poblaciones
de los países del Sur. A continuación es expuesto el
abismo tecnológico entre las naciones del Norte y del
Sur y se estudian las posibilidades y necesidades de
los países del Tercer Mundo de desarrollar su capacidad
científico-técnica como medio de resolver importantes
problemas hacia su desarrollo y prosperidad. En este
sentido, se desglosan la Ciencia y la Tecnología en
cuatro esferas: las ciencias básicas (Matemáticas, Física,
Ciencias Médicas Básicas y otras); ciencias aplicadas,
donde se encuentran las aplicaciones de aquellas a la
medicina, la agricultura, la generación de energía,
etc.; y las tecnologías baja y alta, que abarcan, por
un lado, la actividad industrial más general y por otro,
la ciencia de los nuevos materiales, las comunicaciones,
la ciencia espacial y los productos farmacéuticos especializados.
Cada una de estas esferas guarda una compleja y profunda
relación con las restantes y, para el desarrollo viable
y sin sobresaltos de un país, no debe descuidarse ninguna,
aún estableciendo lógicas prioridades, acordes con la
situación específica. En este análisis se cuenta con
la provechosa exposición de las experiencias de tres
países del Tercer Mundo con notables avances en determinadas
ramas científicas con prestigio a nivel mundial, a saber,
la India y Brasil, con tecnología espacial, nuclear
y de Informática, y Cuba, con su industria biotecnológica.
Los autores
realizan luego una analogía con un principio conocido
en física como la no invarianza, con la que se
van a referir a la diferencia de los efectos que en
distintas sociedades, del Primer y Tercer mundo, producen
medidas similares, hechas en un mismo molde que no tiene
en cuenta diferencias esenciales de cada subsistema.
Se deduce de este análisis la necesidad del sostenimiento
de políticas propias, adecuadas a las realidades concretas,
para encontrar en cada caso el camino más conveniente
hacia el progreso. Los autores culminan el artículo
con recomendaciones básicas para el avance de la ciencia
y el desarrollo humano y sostenible.
La tercera
y última parte del libro es la titulada “Hacia la organización
del futuro basada en el conocimiento”. El profesor titular
de la Universidad Politécnica de Madrid, Antonio Hidalgo
Nuchera, es coautor del artículo donde se escudriña
en los paradigmas de la Nueva Economía, entendiendo
como tal la determinada por el extraordinario avance
de las tecnologías digitales y su aplicación a un número
vertiginosamente creciente de sectores. De las claves
que identifican la Nueva Economía pudiéramos destacar
el papel del conocimiento y la información, bienes intangibles
que añaden un mayor valor al bien o servicio de una
empresa determinada. Ahora la empresa clásica debe pasar
a un funcionamiento dinámico, alerta, y permanecer receptiva
a los continuos cambios: lista para asimilar constructivamente
las contradicciones que tal situación genera.
En las páginas
de este libro, el autor vuelve a desmitificar la imagen
estereotipada de un científico encerrado en su castillo-laboratorio,
despreocupado de las posibles repercusiones de su trabajo
en la sociedad. La publicación de estos textos en revistas
de prestigio mundial demuestra el interés que despiertan
hoy los temas abordados en la comunidad intelectual.
El elevado rigor del análisis; las importantes relaciones
que guardan cada uno de sus aspectos entre sí y el convincente
nivel ilustrativo con que estos ensayos abordan esferas
vitales, ensamblan una útil referencia para todos los
que participan o presencian el debate sobre el papel
de la Ciencia y la Tecnología en nuestras vidas.
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