| Demasiada pasión para
morir
Por: Yasmín S. Portales Machado
Fotos: Tamara Gispert
El
cielo plomizo parecía sucio, un airecillo frío empezaba
a colarse entre las personas que caminaban, apresuradas,
por las áreas del Castillo de San Carlos de la Cabaña.
"Se acerca un cambio de tiempo", comenté antes de entrar
a la sala "Onelio Jorge Cardoso".
En la mesa presidencial estaban reunidos varios personajes de marcada importancia
en el universo editorial: Ana María Muñoz Bachs, esa mujer amable y delicada
-reconocida con el Premio Nacional de Edición, 2002- junto a dos representantes
del sello Mercie Ediciones -de Panamá-: Mauricio M. Llanes, gerente general
y Francisco González Casanova, editor principal del sello. Ellos estaban allí
sentados, sonrientes, aunados su gustos diversos por un hombre calvito y de
expresión pícara llamado Félix Mondejar. ¡Claro! Nadie sabe quién es ese Félix,
pero si les hablo de F. Mond muchos saltarán de alegría.
Mond se inició en la escritura en la década del setenta
del siglo XX, entusiasmado por los prólogos de Oscar Hurtado
para antologías de temas fantásticos y de CF. Sus libros
están matizados de un fino humor criollo que se acerca
a la historia, los clásicos del cine y la literatura en
hábiles parodias. Su serie de novelas acerca de las relaciones
entre el planeta Korad y la tierra en una dimensión paralela
del espacio-tiempo empezó a publicarse en 1979. Con
perdón de los terrícolas inició una popularísima
serie que no sólo desborda imaginación, sino que obliga
a descubrir los hitos literarios e históricos en los que
se basan las anécdotas de este universo transfigurado.
El ejemplo más claro son las Krónicas Koradianas
(pensar en las Crónicas Marcianas de Bradbury),
divididas en capítulos no menos burlescos, como "La
Perra de las Galaxias" (La Guerra
de las Galaxias, de George Lucas), "Las Tribulaciones
de un joven Verde" (Las cuitas del joven Werthers,
de Johann Wolfgang von Goethe), "Qué comedia más
divina" (La Divina Comedia, de Dante).
Aunque ha declarado que "la CF es un modo de expresar
lo que nos imaginamos, como toda literatura de ficción.
No hay nada especial en ella" es uno de los escritores
de Ciencia Ficción que se ha mantenido publicando por
más tiempo en Cuba. Notables especialistas extranjeros
han tomado su obra como referencia para estudios sobre
autores cubanos de este género.
La
cita de este gris mediodía fue, precisamente, para dar
continuidad a una de sus obsesiones favoritas: la historia
bíblica. Mercie ediciones se presenta este año en la 14
Feria Internacional del Libro con dos títulos de este
popular autor, una novela de ciencia ficción: Vida,
pasión y suerte, y otra de ambiente histórico:
Los que deben morir.
Comentaba Ana María, vieja amiga de Mond, que el anuncio de que estas presentaciones
tendrían lugar le produjo un estado evocativo. Retrocedió a la infancia, cuando
tomaba lecciones de Historia Sagrada y se emocionaba con los sucesos del Antiguo
y el Nuevo Testamento. Las dos novelas de esta cita se centran en el período
de los primeros cuarenta años tras la muerte de Cristo, época contradictoria
y violenta que ha hecho las mieles para más de un narrador.
Sin embargo, los dos libros, que se continúan en el tiempo, se contradicen
en planteamientos. Vida, pasión y suerte es una novela de ciencia
ficción, que transforma a Cristo en el hijo de un extraterrestre con la joven
hebrea María, la cual se ve forzada al matrimonio con el carpintero José para
cubrir las formas. Por otro lado, Los que deben morir es la
historia de la persecución de Pablo de Tarso contra los discípulos de Cristo,
de un Pablo que no presenció el milagro en el camino de Damasco, sino que
perseveró en su lucha contra los cristianos.
Estas historias, una hilarante, la otra dramática y sombría, son rostros
diversos de este hombre pícaro y estudioso, ese perseverante F. Mond, el viejo
amigo que reencontré esta tarde. |