Premios Carpentier y Guillén 2004 en edición de Letras Cubanas
Por L.P.N.
Luna Poo y el paraíso, de Lázaro Zamora Jo, y Los riesgos del equilibrista, de Mayerín Bello, que recibieran en el 2004 el Premio Alejo Carpentier de cuento y ensayo, respectivamente, fueron presentados, este 5 de febrero, en la sala Alejo Carpentier, junto a Figuras de tormenta, de Mario Martínez Sobrino, premio Nicolás Guillén del pasado año.
Estas ediciones de Letras Cubanas, que llegan al lector con un atractivo diseño de cubierta creado por Alfredo Montoto, fueron presentadas por sus propios autores, una alternativa que, en este caso, propició un acercamiento más íntimo a los textos y una suerte de vuelta al principio para los creadores.
 |
Mayerín Bello eligió detenerse en lo que consideró el motivo principal de su ensayo: sacar a la luz la coherencia y la solidez del sistema poético de Eliseo Diego, revisando tanto su poesía, como su narrativa y sus textos ensayísticos. También haría referencia a su intento de dialogar con el lector, salvando la distancia que amenaza a los textos de corte crítico, y revelaría que el título de su libro intenta establecer una relación con esa figura del equilibrista que Eliseo asume en su poesía para representar los riegos del creador y del hombre. |
 |
Lázaro Zamora Jo hablaría acerca de su relación con el cuento, del reto que representa para él este género, a pesar de la facilidad con que puedan surgir los gérmenes de las historias, y de su pertenencia a ese tipo de cuentistas que prefieren esperar a que el asunto los sorprenda de golpe, que se niegan a armar sus cuentos a partir de un ordenamiento intelectual. En relación con Luna Poo y el paraíso hablaría acerca de su entorno marginal, y de su intento de explorar, más que el laberinto interior de los personajes, la relación de estos con su circunstancia, una elección que, según explicara, marca toda su obra, y favorece esa suerte de circularidad que recorre el libro. |
 |
Después de manifestar la dificultad que representaba para él hablar acerca de su propio libro, sobre todo por tratarse de un cuaderno de poesía, Mario Martinez Sobrino prefirió referirse al trabajo conjunto con Montoto para definir un diseño de cubierta que lograra apresar la motivación esencial de su poemario: la trascendencia desde el eros, y leería las notas que acompañan la edición de Figuras de tormenta, en las que se reconoce la relación de este libro con la estética del cuerpo y con el plano de la cubanía. |
|