| Poesía de Ediciones
Unión en la Feria Por Oduardo G.
Fotos: AndréBarca
Cuatro
títulos se han presentado esta tarde en la Capilla
de La Cabaña. Y aunque durante las jornadas de
la Feria Internacional del Libro se suceden en esta pequeña
iglesia devenida sala "José Lezama Lima"
decenas de presentaciones, el hecho de que Ediciones Unión
haya puesto en manos de los lectores cuatro libros de
poesía es algo sumamente revelador.
Roberto
Manzano, recientemente galardonado con el codiciado Premio
Nicolás Guillén, tuvo a su cargo la presentación
de Fuga, antología personal
de Soleida Ríos. Esta escritora santiaguera, autora
de títulos memorables en el panorama de la poesía
cubana como De pronto abril,
Entre mundo y juguete y El
libro roto, ahora, por medio de la editorial
de los escritores y artistas cubanos, nos regala una compilación
personal de su obra que, según Manzano, está
compuesta de textos que se elevan desde otra dimensión
estética porque la de Soleida es una voz singular.
La poética de Soleida roza los límites del
absurdo, el absurdo llevado a su máxima expresión,
y es una poética coherente, rigurosa.
Al
presentar Autorretrato con cardo,
de Roberto Méndez, el ensayista Enrique Saínz
se refirió a la diversa vocación creadora
de este poeta y narrador camagüeyano, quien fuera
acreedor del primer Premio Nicolás Guillén
con su poemario Viendo acabado tanto reino
fuerte. Méndez se ha dedicado al
estudio de los poetas origenistas, de la ópera,
de las artes plásticas, el ballet. Su poesía
es apasionada, de una poderosa inspiración e imantación
por la realidad. Con Autorretrato...,
antología personal donde hay un intento de recoger
lo más perdurable y revelador de su obra, Roberto
Méndez se reafirma como un poeta de una madurez
plena, con un estilo de esmerada pulcritud, cultivador
de una poética que se aferra a los clásicos.
Como
uno de los integrantes de la "generación del
Caimán Barbudo" definió Jesús
David Curbelo a Félix Contreras, poeta nacido en
Pinar del Río en 1940 y quien es, además,
musicólogo y periodista, al presentar su poemario
Árbol de la vida. Aunque
no fue uno de los poetas "privilegiados" de
esta promoción, Félix asumió su creación
poética desde un punto de vista donde lo anecdótico,
el humor, la ironía, el compromiso político,
la muerte, el amor, son temas que se conjugan y se convierten
en "cuaderno de bitácora o testimonio de viaje".
No
es que estén de moda las antologías personales.
Pareciera que los poetas sintieran una necesidad ingente
de compilar parte importante de su obra. En Lejos
de la corriente se recoge casi toda la poesía
publicada por su autor, el espirituano Edel Morales, que
dirige actualmente el Centro de Promoción Literaria
"Dulce María Loynaz". Virgilio López
Lemus apuntó que en Lejos de la corriente
asoma un evidente encabalgamiento entre
tradición y ruptura, una visión del acontecer
lírico cubano, un acercamiento sutil a las formas
clásicas. Como reza en la nota de contracubierta,
esta compilación "puede definirse en, al menos,
tres líneas fundamentales: el peso de la memoria
como fuente de conocimiento del mundo y de la propia poesía,
el vínculo entre experiencia y escritura, y la
huella de los diversos amores (al país, a la hembra,
a la palabra) a modo de testimonios del ser y del estar".
Y hablando de compilaciones, las presentaciones de Ediciones
Unión culminaron con el advenimiento de Los
nuevos caníbales, selección
de la poesía de República Dominicana, Puerto
Rico y Cuba. La selección precede a la de narrativa
que se publicara en el año 2001. Este esfuerzo
editorial se debe a la asociación de las editoriales
Unión, Búho e Isla Negra y que tendrá
consecución en las antologías de teatro
y ensayo. Alex Pausides, que además fue el responsable
del inventario cubano, presentó esta recopilación
que incluye a quince poetas cubanos nacidos después
de 1950. La lista es inaugurada por Soleida Ríos
y a esta le siguen Reina María Rodríguez,
Sigfredo Ariel, Damaris Calderón, Efraín
Rodríguez Santana, Marylín Bobes, Jorge
Luis Arcos, Rito Ramón Aroche, Reinaldo García
Blanco, Antonio José Ponte, Teresa Melo, Pedro
Marqués de Armas, Omar Pérez y Carlos Augusto
Alfonso. Por supuesto que al mirar estos nombres, y al
pensar en lo reductivo en que se convierte el acto de
antologar, se pensará en poetas cuyas omisiones
son injustas, pero ese es, precisamente, el riesgo de
toda compilación. |