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Thiago de Mello: más de una razón para creer en la poesía

Por L.P.N.
Fotos: Tamara Gispert

Thiago de MeloEl poeta Thiago de Mello, uno de los invitados más esperados de la XIV Feria del Libro de La Habana, compartió con el público que llenó, este 8 de febrero, la sala Nicolás Guillén, esas razones por las que sigue creyendo en la poesía, y firmó, al terminar este encuentro, algunos ejemplares de Poemas preferidos por el autor y sus lectores, recién publicado por Arte y Literatura. De la voluntad de optar por la utopía con la clara conciencia del mundo en que vivimos, hablaría este escritor brasileño, conducido a veces por las preguntas de Magda Resik y acompañado, entre otros, por los poetas Ernesto Cardenal, César López y Pablo Armando Fernández.

Marcado por el dolor de todos aquellos que han sido dejados al margen, Thiago de Mello abandonaría sus preguntas metafísicas, su “búsqueda del ser”, como la llamaría, para hacer voto por las preocupaciones sociales; y reconocería como uno de los primeros deberes del escritor latinoamericano la necesidad de crear un idioma cada día más accesible, de optar por una palabra que, sin perder el imperativo de la belleza, estuviera al servicio de todos.

También hablaría el poeta sobre lo que considera sus tres grandes utopías: la preservación de la selva amazónica, la integración cultural latinoamericana y la construcción de un mundo más humano y solidario. Para alcanzar el primero de estos objetivos se ha incorporado a los encuentros y acciones que convoca el movimiento que, en el Brasil y en otros países, aboga por la defensa de esa Amazonía que rodea Barreirinha, el lugar donde naciera en 1926. Su labor como agregado cultural en países como Chile y Bolivia, y sus traducciones al portugués de la obra de Vallejo, Neruda, Ernesto Cardenal y Eliseo Diego, son evidencias de sus esfuerzos por alcanzar esa integración cultural que, para él, será siempre el primer paso antes de cualquier otra unión. La tercera de sus utopías, el intento de alentar un mundo mejor está dispersa a lo largo de su vida y su obra, pero puede ser reconocida con claridad en esos “Estatutos del hombre” que han sido decretados en tantos idiomas.

Thiago de Melo y Magda ResikRecurriendo a unos versos de Hölderlin probaría que sigue creyendo en las palabras, porque ellas son el más inocente y el más peligroso de los bienes, porque nada puede salvar a los poderosos del temor a las palabras, a esa arma que ellas representan y a ese aliento que ellas ofrecen; y recordaría el momento en que descubrió, con la luz de la mañana, unos versos suyos escritos en la pared de una celda: “Está oscuro, pero yo canto porque la mañana va a llegar”.

Dando muestras de ese buen humor que también lo representa, y después de situar a los presentes en un congreso de escritores celebrado en Cuba, Thiago cantaría un fragmento de una canción que interpretó en aquel momento, junto con Roque Dalton, César Calvo y Enrique Lihn, una versión bastante distorsionada del tango “Volver” que tomaba como motivo a Rubén Darío; para luego arremeter con una parte del segundo número, un “Adiós muchachos” dirigido contra el congreso y los escritores que participaban en él.

Pablo Armando elegiría al azar, para ser leído al final de este encuentro, “El tiempo dentro del espejo”, uno de los poemas de Poemas preferidos por el autor y sus lectores, y el mismo Thiago se encargaría de hojear el libro para encontrar “Madrugada campesina” y compartir con el público estos versos:

Madrugada campesina,
aún está oscura la tierra,
pero es preciso sembrar.
La noche ya fue más noche,
la mañana ya va a llegar.

Ya no vale ese cantar
hecho de miedo y de farsa
para burlar la soledad.
Ahora vale la verdad
cantada sencilla y siempre,
ahora vale la alegría
que se construye día a día
hecha de canto y de pan.

Pronto vendrá (está en el aire)
tiempo de trigo maduro.
Llega el tiempo de segar.
Ya van surgiendo prodigios,
lluvia de azul en el maizal,
estalla en flor el frijol,
y hay leche nueva manando
en mi lejano caudal.

Madrugada de esperanza,
ya es casi tiempo de amor.
Cosecho un sol que arde,
labro la luz en la caña,
mi alma en su estandarte.

Madrugada campesina.
Está oscuro (ya no tanto),
vale la pena trabajar.
Está oscuro, pero canto,
porque la mañana va a llegar.


En esta nueva edición la feria estará dedicada a

 


   

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