| Para defender a Cuba.
Por Yarimis Méndez y Abel Somohano
Fotos Tamara Gispert
"Yo estoy en esa izquierda, la que combate la economía de mercado, la sociedad de clases, la explotación."
Hay personas que no se cansan de luchar aunque la vida les imponga barreras. Para la escritora Belén Gopegui la literatura es un compromiso, es una vocación que puede abrir caminos. En su obra no busca respuestas, discurre por las dudas del hombre común, muestra nuevas interrogantes.
Un diálogo con la autora de El lado frío de la almohada está matizado por la frase lapidaria, concisa, pero cargada de la humildad de los que no esconden nada.
La autora de La escala de los mapas, Tocarnos la cara, La conquista del aire, Lo real, luego de la publicación de su última novela ha dejado clara su posición al lado de la Revolución cubana lo que ha provocado la reacción de aquella falsa izquierda que ella se empeña en desenmascarar.
Usted ha dicho que defendiendo a Cuba nos defendemos nosotros mismos. ¿Por qué piensa esto?
Porque en España en estos momentos las personas que apoyamos una opción de izquierda estamos bastante solos, porque somos pocos, porque el poder de los grandes grupos consigue meterse en todas partes, consigue ocupar los periódicos, ocupar las televisoras y es muy difícil que te dejen legalizarte. Entonces a veces se cree que brindamos solidaridad solamente, pero más bien es una solidaridad mutua y muchas veces para nosotros saber que Cuba está ahí nos da muchísima fuerza, nos da muchísima ayuda para nuestro propio proyecto porque si no estaríamos más aislados.
Existen personas de izquierda que se encuentran comprometidas con un proyecto como el suyo, pero también existe una izquierda falsa, para ellas es que usted escribe El lado frío de la almohada.
Sí, esos son los que se han apropiado de la palabra izquierda. El ejemplo más claro es el Partido Socialista Obrero Español que no es ni socialista, ni es obrero, que puede ser mejor que Aznar, pues es bastante fácil ser mejor que Aznar, pero no tiene en lo absoluto un proyecto socialista, tiene un proyecto mercantil. Puede tener una mínima preocupación por la situación de los desposeídos, pero nada más. Sin embargo, muchas de estas personas se siguen apropiando de estas palabras pero cuando se trata por ejemplo de apoyar a Cuba tienen muchísimas dudas. Yo lo que quería era hablar con ellos y de alguna forma discutir sensatamente.
Cuando yo publiqué el libro hubo una parte de la izquierda que apoyó la publicación y hubo otra parte que cargó con los tópicos de siempre pero sin preguntar nada, yo lo único que les digo es que si se hacen llamar izquierda, yo no les pido que hagan la revolución, lo que les pido es que busquen la verdad, que se documenten, que no se dejen llevar por los tópicos que repiten algunos. Cuando por ejemplo te dicen que en Cuba hay una dictadura les pregunto qué argumento tienen, les digo léanse esto, léanse esto otro, eso es lo único que les pido.
En una ocasión usted dijo: "Cada vez tengo más claro en que sentido me gustaría trabajar y cada vez dudo más que la novela sea el método adecuado" ¿Qué nuevos caminos piensa tomar usted? ¿Por qué no cree que este género literario sea el método conveniente para su lucha?
La novela es un método de la burguesía y está condicionado por las exigencias que nacen de esta clase social que se preocupa, además, de ella misma. Ahora he escrito una pequeñita pieza de teatro pero no sé si a lo mejor me traslade al teatro o si sigo haciendo novela. Si sigo haciendo novela la haré de una forma diferente, tratando de destruirla por dentro, intentando hacer otra clase de novela. A veces digo que voy a intentar hacer una mala novela pues los que dicen cuáles son las buenas novelas son mis enemigos. Haré una mala novela porque si hago una buena estoy haciendo lo que ellos están pidiendo.
¿Nunca temió que le dijeran que no conocía a profundidad la realidad cubana?
Sí, claro que sabía que me lo iban a decir, pero también había escrito una novela sobre la televisión española y nunca he trabajado en la televisión española y hubo críticos que se creyeron que yo había trabajado allí pero nadie me preguntó cuando tiempo has estado allí; he escrito una novela sobre una empresa electrónica y yo estudié derecho y no sé nada de electrónica, me documenté bien y nadie me preguntó si había trabajado en una empresa electrónica; he escrito una novela sobre un geógrafo y cuando me preguntaron si era geógrafa, dije que no y entonces dijeron que era sorprendente que haya conseguido documentarme tanto. En cambio, con Cuba, no hacen lo mismo.
Pero, además, la novela no ocurre en Cuba ni pretende contar cómo son aquí las cosas, la novela se desarrolla con personajes que hablan sobre Cuba y entonces algunos me dicen que cómo es posible si no he estado tanto tiempo en Cuba que haya podido escribir la novela. Eso es lo que le interesa decir a ellos.
¿Había estado en otra ocasión en Cuba?
Sí, había estado dos veces, pero yo la novela la escribí sobre todo con documentación. En la novela, por ejemplo, aparece la embajada norteamericana donde no he trabajado nunca, pero había una persona de la embajada a quien conocía por otros motivos y le iba haciendo preguntas sin decirle que era para una historia sobre Cuba. O sea, yo me documenté cuando escribí la novela.
¿En qué podría perjudicarle esta defensa de Cuba a través de El lado frío de la almohada?
Yo ya lo estoy sintiendo, por un lado, por ejemplo, yo creo que ya no volveré a publicar por un tiempo amplio en el periódico El País, por otra parte yo conseguí que ellos dijeran que mi novela no era buena políticamente, pero literariamente sí. Yo estoy convencida que del próximo libro, sea como sea, van a decir que literariamente es malo, puedo poner las manos en el fuego, daría igual que haga una novela exquisita a que vuelva a hacer una novela política, lo haga como lo haga dirán que es mala.
Hay sitios de los que ya no me llamarán, aunque también es verdad que hay otros sitios de donde antes no me llamaban y ahora me llaman, lo que suele ocurrir es que esos sitios de donde no te llaman tienen más dinero y tienen más contacto, esos son los sitios que no admiro. Ahora me llaman de los sitios que admiro, que tienen proyectos interesantes.
Sí, Zoe Valdés ha dicho que, a pesar de las declaraciones suyas sobre El País, este periódico le ha dedicado un espacio donde destaca su novela.
Me lo ha dedicado ahora, pero no lo hará a partir de este momento. Por eso decía que para defender a Cuba, hay que tener valentía a largo plazo. |