| Ojo con un libro heteróclito
Por Ivonnett Arcia Zamora
Ojo con el arte, del crítico y curador Nelson Herrera Ysla, es un libro heterodoxo e inusual en la bibliografía del arte cubano pues su estructura no responde al común esquema de analizar un objeto de estudio de carácter unitario, explorar primero sus aspectos más simples y luego penetrar en su parte más compleja, hasta agotarlo —o al menos intentarlo—. En cambio, nos invita a meditar sobre diversos temas. En el capítulo uno se abordan las artes visuales cubanas producidas de fines del siglo pasado hasta la fecha, la reapertura del Museo Nacional de Bellas Artes y el diseño gráfico de la Isla. Aquí se dan cita textos valiosos para conocer nuestra plástica. El segundo capítulo se concentra en la arquitectura y el depauperante entorno de La Habana; durante este breve tour por la ciudad de ayer y de hoy, el autor también dialoga con la escultura cubana monumentaria y ambiental, la cual en la actualidad deja mucho que desear, dada su escasa presencia, así como sus actos fallidos. Y en el tercero, Nelson baraja el polémico dueto entre lo local y lo universal, de fuertes connotaciones en las objetivaciones estético-artísticas de América Latina; la fotografía, y la dinámica cultural latinoamericana en los últimos años del siglo XX. En el capítulo cuatro diserta acerca de la curaduría y la relación de este joven oficio con la ética, pero no en abstracto, sino que se adentra en la práctica in situ: analiza la Bienal de La Habana, su devenir y los retos que enfrenta para ediciones futuras. Transita por lo regional y realiza profundas disquisiciones sobre las potencialidades que tiene Latinoamérica para ofrecer a la cultura universal mediante exposiciones que contribuyan a difundir, con criterios sólidos y profundos, nuestra praxis y a eliminar el exotismo caracterizador de numerosas exhibiciones organizadas por el Occidente hegemónico para presentar nuestras creaciones; después pasa a la esfera internacional para dilucidar en torno a la proliferación de las bienales y examinar la última Documenta de Kassel. Con suspicacia, Nelson entrelaza múltiples referentes con el propósito de esclarecer el rol que desempeña el curador y destacar la responsabilidad que pesa sobre cualquier evento que se respete: más que convidar a una «candonga», debe tensar las nociones más controvertidas que gravitan en el cosmos del arte. A estos tópicos se yuxtaponen estudios de las poéticas de los artistas cubanos: Antonio Vidal, Roberto Fabelo, Jorge Caunedo, Uldiz López y Frank Martínez, y las exposiciones: Del centro a la isla (Casa de las Américas), Contemporáneos brasileros y 1 265 kms: Arte de Guatemala (Centro Wifredo Lam) en «De aquí y de allá». Dicha estructura: abierta, enjundiosa, híbrida, resulta eficaz y sugestiva para adentrarse en el extenso e intenso panorama del arte que nos circunda.
Es importante notar que la pluralidad de aspectos referidos al arte pulsados en las páginas del ejemplar es proporcional a la sostenida y dinámica labor de su autor dentro de nuestro panorama cultural. Con el mayor respeto podríamos calificarlo «músico, poeta y loco», y es que en el desempeño profesional Nelson posee experiencias disímiles: graduado de arquitectura, ha impartido clases de diseño y de arte latinoamericano, durante años investigó la comunicación masiva y el diseño industrial, ha dictado conferencias en diversos países, ejerce la crítica de arte, ha escrito palabras a catálogos, tiene publicado libros de ensayo y poesía —en verdad es poeta—, ha curado innumerables exhibiciones en Cuba y en el extranjero…, y mejor no sigo esta lista para no caer en el tedio. Resulta harto elocuente que tal magnitud de vivencias no puede castrarse con facilidad, en consecuencia, nació este calidoscopio de ideas acerca del arte.
Este no es un volumen para leer y albergar polvo en el librero, es un ejemplar que se nos mete dentro, que insta al escrutinio y al análisis de la producción simbólica que nos rodea, en la que estamos inmersos y operamos; no es un manual que rija la conducta del emisario cultural, pero sí lo estremece, lo estimula a la autorrevisión de su postura y lo compromete. Tampoco es un libro que pretenda emitir una verdad absoluta y conclusiva, tiene el carácter de una obra en progreso, mutante, como la propia praxis artística. Ojo con el arte es un llamado de atención, un alerta a ver, pero, más que al acto retiniano, convoca al ejercicio mental, a la reflexión crítica sobre diferentes problemáticas significativas y actuales de la cultura artística; ello le imprime la coherencia conceptual necesaria a estos fragmentos de erudición. |