La vieja novia de Juan Madrid
Por Yarimis Méndez y Abel Somohano
Fotos Andrés Barca
En los primeros días de febrero, la reflexión reposada y el debate se dan la mano. Para disfrutar de la algazara natural de las ferias habría que llegarse por el este de La Habana, donde hombres de espíritus literarios recorren las salas de venta y exhibición de libros.
Desandar las callejuelas adoquinadas de San Carlos de la Cabaña, oportunamente convertida en sitio de reunión de lo más selecto de la literatura cubana, es asidero del que pretenda un encuentro con algún escritor, o incluso articular un diálogo con los hacedores de historias.
"Todos los días escribo, llevo 25 años publicando, tengo más de 40 libros, centenares de cuentos, artículos y algunos guiones."
Juan Madrid (1947), autor de la novela Brigada Central, recorre estas calles, siempre dispuesto al diálogo profundo, que en esta ocasión se torna privilegio: "Logro escribir todo los días rechazando entrevistas, y llamadas telefónicas. Ahora no escribo, estoy aquí, invitado, y tengo que asumir la invitación, como si fuera a una casa. Cuando te invitan a una casa tienes que sentarte, comer la comida que te dan y hablar con el dueño de la casa y aquí lo hago con mucho gusto."
La charla con el escritor español nos lleva irremediablemente a la charla prolija en datos y explicaciones:
Usted que es uno de los máximos exponentes de la novela negra..
A eso le llaman novela negra, yo hago una novela urbana, social, trato de darle voz a los que no tienen voz en la literatura contemporánea y cuento historias.
Bueno, ¿qué futuro le augura a esta clase de novela urbana?
Yo no soy profeta, pero evidentemente la literatura va por otro camino. Se ha globalizado la idea de que la realidad ya es conocida. Escribir historias realistas, parece que no es importante en este momento. Se está volviendo a una literatura anterior a Cervantes, se vuelve a los cuentos de hadas otra vez. Esto es un poco peligroso, la literatura la están marcando los críticos y los que la interpretan. Pero la literatura debe darse como una relación directa entre la obra y el lector, más pura, más amorosa, y no basada en interpretaciones
Se escribe para saber más sobre la naturaleza del ser humano y sobre la realidad y para evitar la esclavitud del discurso único. En Europa actualmente el discurso artístico es un discurso en extremo formal.
Licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca, labora como periodista desde los años de la transición entre la dictadura de Franco y "lo que pensábamos que era una democracia de nuevo aspecto". Entre sus obras se encuentran las novelas Beso de amigo, Las apariencias no engañan, Nada que hacer y Tánger.
Una vida compartida con el periodismo no lo aleja de la crítica certera. En sus palabras se trasluce el conocimiento amplio de las interioridades del oficio y la inconformidad con la manera de asumir esta profesión por los grandes medios de prensa.
Como escritor comprometido con la izquierda no deja pasar la oportunidad para hablar sobre sus ideas políticas, y finalmente, en el intercambio prolongado, se ve atraído por Cuba, su "vieja novia":
¿Por qué cree usted que el periodismo investigativo está en crisis en la prensa española?
Ahora el periodista no hace reportajes, un género fronterizo entre la literatura y el periodismo.
Las causas son claras, hay que pagar bastante porque el periodista tiene que informarse, tiene que documentarse, tiene que estar tiempo para trabajar sobre el hecho o el personaje.
Otra dificultad es que los reportajes no son del agrado de los dueños de los periódicos. En los últimos tiempos ya no son periodistas los que hacen los periódicos, son personas que tienen otros muchos negocios.
Por esas causas el tipo de reportaje que se hace a mí no me interesa y suelen ser reportajes de viajes de modas, de lugares curiosos, y nunca son reportajes críticos, no son reportajes que cuestionen los hechos. No se hacen reportajes de investigación por ejemplo, sobre la iglesia y el ejército.
Eso no le interesa a los dueños de los grandes negocios mediáticos. Esos dueños tienen innumerables negocios en otros campos: la vivienda, las industrias mobiliarias, ediciones de libros. Ellos tienen demasiadas necesidades que cubrir, demasiados intereses y no les interesa un periodismo denunciante.
Todo esto ha motivado que el público lea menos prensa, el índice de la lectura de prensa en el mundo va bajando cada vez más. Existe una especie de cansancio en el lector que ve que sus expectativas de compresión del mundo no se cumplen.
¿Cómo definiría el papel de los intelectuales de izquierda en un momento en el que hay un desplazamiento de algunas fuerzas progresistas hacia la derecha?
Yo no establezco diferencias entre ser humano y ser intelectual. Pienso que hay un compromiso del ser humano de enfrentarse a la injusticia y enfrentarse a la duda porque sin duda no hay pensamiento. Plantearse una duda ante el discurso del padre, ante los discursos a los que nosotros nos abocamos, entonces el intelectual ya desde el grado de división social del trabajo que hay en el capitalismo tiene un trabajo específico, el de elaborar un objeto, una obra de arte, plástica, pictórica, de teatro. Ese hacedor del artefacto cumple una función, que es la de plantear una alternativa ante los discursos oficiales, plantear la duda al receptor del mensaje y hacerlo más consciente en su continuo diálogo con ese discurso.
El paradigma del intelectual que protesta ante el sistema imperante es Sartre y toda la generación de los años 30, con la influencia de la Revolución de Octubre, y los primeros años soviéticos. Todos los intelectuales de esta generación se ven abocados en una lucha contra el fascismo en Italia, Alemania y en la Guerra de España.
Otro caso paradigmático, es el del poeta español Antonio Machado quien unió su vida a los destinos del pueblo y participó en la República contra el fascismo.
En Cuba también hay muchos ejemplos de intelectuales que se han sumado a la lucha del pueblo. Quizá uno de los más importantes en Latinoamérica sea José Martí.
"Lunes, Miércoles y Viernes, soy comunista", así se ha definido usted ¿No piensa que ha utilizado un concepto que muchas veces se usa sin reparar en lo que verdaderamente significa?
Comunista es una palabra que se une a muchos conceptos, a una cantidad de adjetivos que yo no tengo. Yo lo dije para justificar de alguna manera que no concibo una sociedad nueva sin libertad. Es decir, para mí, el diseño de la libertad forma parte del entramado más profundo de una nueva sociedad. Martes, jueves y sábado soy absolutamente libertario y el domingo soy nihilista con un matiz de socialismo científico. Pero yo utilicé esa palabra para simplificar, para mí es muy difícil definirme. Lo que si creo es que la sociedad capitalista, el modo de producción capitalista, lleva a la destrucción de nuestra especie, la destrucción de nuestro planeta, de la familia. Este sistema convierte al ser humano en una máquina, en un ser no pensante, produce enajenación. Hay que modificar eso y tenemos que modificarlo los seres humanos juntos. El nombre me da lo mismo.
Hace sólo unos días se refería a las arrugas que le habían salido a su vieja novia: Cuba.
Bueno eso sería largo de explicar. Toda sociedad humana tiene contradicciones, errores y dentro de la belleza está la fealdad y dentro de la fealdad está la belleza. Cuba no carece de errores y contradicciones que ha creado el propio sistema, derivado, bajo mi punto de vista, de que es una sociedad en guerra, es una sociedad cercada. El imperialismo y sus secuaces están impidiendo en esta sociedad un máximo de desarrollo, no solo material, sino humano como se está haciendo aquí.
En Cuba también hay muchas carencias y esto produce fatiga, a veces a uno se le puede bajar la moral, sobre todo en esa constante presión. Pienso que la Revolución tiene cosas que realizar. Esta es la sociedad más justa. Aunque no creo en las sociedades justas. Lo justo es un problema teológico y filosófico, pero a mi entender la justicia y la libertad no existen, solo existen cosas más justas que otras o menos justas.
Cuba forma parte de una región del mundo que lleva 500 años colonizada y explotada por las potencias extranjeras, de esa forma es difícil salir adelante.
¿Para usted la sociedad cubana es la más justa que se haya construido?
Yo creo que sí, al menos de las que yo conozco. |