| Una canción para Silvio Rodríguez Por Yordán Rey Oliva
Foto: Andrés Barca
Era que pasaba un ángel / que les robaba la voz
Silvio Rodríguez
El ángel no pasó, las voces no fueron robadas: se alzaron juntas, para cantarle a aquel que encanta, para decirle a un poeta, con versos, cuánto le debe toda una generación de poetas. Con Silvio, te debo una canción queda la deuda saldada. Y es que para cantar(le) a Silvio se hace imprescindible esta selección de poemas realizada por Teresa Melo, León Estrada y Reynaldo García Blanco.
Entre sus páginas hay recuerdos más que versos, ¿qué es la poesía sino eso?, el hacer eco con palabras lo ya vivido. Cada uno de los poemas de este libro es, desde su génesis, un canto a la memoria de los que están y de los que no, también es un canto de los que vendrán; porque como las buenas leyendas, la poesía de Silvio será cantada de boca en boca, aún cuando no haya voz.
La poetisa Teresa Melo, en sus palabras de presentación y prólogo del volumen declara “me gusta pensar que estamos entremezcladas todas las promociones de la literatura cubana: los que creemos deberle algo, a veces impreciso, pero siempre esencial; los que le dedicaron poemas, los que lo amaron, los que usaron sus versos para juntarlos a los propios, para poner título a un libro, para nombrar su nombre”.
No lamento mi ausencia “en el mar de palabras de los años ochenta” como dice uno de los versos de la selección, aunque reconozco que quisiera haber bebido esas canciones de Silvio en la residencia estudiantil de la Universidad de la Habana, la de F y 3ra, la de los años en que los poetas de este libro se estremecían por el sonar de sus discos “a toda hora en aquel piso dieciocho de comidas interminables de becados, de lecturas y fiestas”.
No he de pensar que me he perdido a tu Silvio, a ese tuyo personal de recuerdos y versos, confirmo Teresa tu sospecha en el aquello del “sé que muchos están en él”. Es verdad Teresa Melo, Silvio está en mí, en todo cubano aunque no esté en Cuba, incluso en todo soñador aunque no sea cubano.
Ni el ángel ladrón, ni el rabo de nube podrán evitarlo, con Silvio, te debo una canción, de Ediciones Santiago, quedará grabado, con ese poder que solo tiene el papel impreso, el recuerdo joven, la amistad sincera, y la inevitable añoranza. |