Feria del Libro en Cienfuegos:
Una semana agitada
Por Juan A. Alfonso Roque, Emma Sofía Morales,
Yusmila Padrón Alonso, Luzdeibys González
Forcades y Carmen Capdevila Prado
Las alas cálidas del libro se abatieron sobre
Cienfuegos y Cumanayagua. Más de 90 metros de mostradores
sirven las delicias a los ansiosos que gustan devorar
el mejor de los panes, aquel que queda más allá
de la vida; y como a la visión del pasto fértil,
oleadas de "mangostas" se lanzaron sin freno
sobre la celulosa iluminada de la literatura.
Una de las sorpresas mejor recibidas fue para todos la
presencia de las editoriales de la provincia, incrementada
respecto a los encuentros anteriores (más de 30
títulos), hecho que rescata un volumen mayor de
nuestro acervo y prestigia los espacios dedicados a ello
con variedad de las opciones y éxito de venta.
La editorial cienfueguera Reina del Mar se sumó
al homenaje tributado al escritor y dramaturgo Abelardo
Estorino con la publicación de dos títulos
de esta figura de la cultura cubana. Se trata de una edición
manufacturada del clásico monólogo Las
penas saben nadar (título este que
clasifica entre lo más atractivo del reconocimiento),
y un volumen nombrado Cada vez que te digo
lo que siento…, del escritor Abel
González Melo, que hemos visto atareado, firmando
ejemplares es todos los puntos de venta.
La editorial Mecenas, por otra parte, también se
llenó de novedades, entre otros los poemarios Detener
el tiempo, de Magalis Ojeda; Vendedor
de crucifijos, de Jesús Candelario;
Agreste, de René Coyra;
Hard way, de Ariel López;
y Canto callado del viento,
antología de la canción de cuna cubana,
de Mirtha Luisa Acevedo.
LAS "ACECHANZAS"
DE UN AGENTE SECRETO
Se despertó la expectativa de que un agente secreto
"confesara" en el Museo Provincial. Para garantizar
que no pudiera "sorprender" con sus actos a
los habitantes de la zona, fue entrevistado por nuestro
equipo.
"Esta es una ciudad a la que quiero mucho; mi primer
contacto con Cienfuegos fue en 1961 cuando viene alfabetizar
una zona campesina aledaña, más bien hacia
la zona de la Ciénaga. Ya en mi condición
de infiltrado en la Fundación Nacional Cubano Americana
(FNCA), venía acá aparentando ser un 'comunitario'.
Posada Carriles me asignó tareas de espionaje con
vistas a la preparación de diversos sabotajes:
Tropicana, y centros turísticos y de producción,
entre ellos la Termoeléctrica y la Refinería
de Cienfuegos.
"En mi libro Confesiones de fraile
–Fraile era mi nombre secreto, nos dice– se
detalla esta parte de mi labor. Pienso que proporciona
una manera de conocer cómo piensan esos asesinos,
el sentimiento que abrigan contra nuestro pueblo, contra
cada uno de nuestros niños, por su delito de haber
usado una pañoleta, contra cualquier cubano, por
haberse integrado a la vida común y corriente del
país.
"En cuanto a Cuando los dioses se volvieron
hombres… yo soy guatemalteco de origen…;
mis padres emigraron a Cuba precisamente debido a su historial
revolucionario (ellos murieron sin conocer mi condición
de agente, y yo sin conocer la de ellos). En mi caso,
durante 22 años trabajé como combatiente
internacionalista al servicio de los Órganos de
la Seguridad cubana, fundamentalmente en los Estados Unidos,
infiltrando los grupos terroristas radicados en Miami…;
pues en este libro relato las acciones terroristas del
gobierno de Guatemala contra las aldeas indígenas
de ese país…, el drama humano que vivieron
las personas, los niños de ese pueblo".
LA CUESTA DEL LIBRO
Subir la cuesta de los libros es un entrenamiento que
el cerebro no puede desdeñar, eso lo saben bien
los cumanayagüenses, habituados a llevar una vida
cultural fuera de serie, que trasciende con amplitud sobrada
cuanto puede esperarse de una ciudad pequeña y
premontañosa. Por eso, como página nueva
se sumará a su historia cuanto ha acaecido desde
que en Las Cuatro Esquinas se lanzó el reto del
acto inaugural.
La fiesta incluyó pasacalles de Teatro los Elementos,
la actuación del grupo Obdara, Cumanay y aficionados
de la Casa de Cultura Habarimao…; en días
posteriores se sucedieron variadas atracciones, entre
otras la proyección de filmes basados en obras
literarias (Veinte mil leguas de viaje submarino,
Colmillo blanco, El
último de los Mohicanos, La
casa de los espíritus…). El
Museo acogió actividades teóricas, entre
ellas una conferencia sobre la música campesina
y la vida y obra de Luis Gómez, por Alberto Vega
Falcón.
El Teatro Guiñol local puso en su sala "La
hormiguita Valentina"; y el Teatro La Fortaleza la
obra "La bruja y el Camarón". El pabellón
Tesoro de Papel presentó las actuaciones del cuarteto
Renacer y la danza "Zapatillas Mágicas",
junto al proyecto Sueños de Primavera y un espectáculo
con la Tía Rosa, que incluyó el elenco de
los espacios televisivos Parampampín y La Sombrilla
Amarilla. Debutó ante el público en la Feria
el elenco de "Andarina", programa infantil de
Radio Cumanayagua. En la Peña Pepeña presentarán
el libro "Alfanjes de luz", de José Sánchez,
con la actuación del Grupo Concertante y los solistas
Mijail Ríos y Mario Chía.
Entre las novedades editoriales resalta el libro El
periodista, cronista de su tiempo, de Alejo
Carpentier, que será comentado por Omar George
en la emisora, y Niños del Milagro,
que lanzará Jorge L. Machado en la Policlínica.
Otra presencia fue, para beneplácito de niños,
jóvenes y adultos, la llegada del libro Reto
a la soledad, de Orlando Cardoso Villavicencio.
En un aparte nos habló respecto a su obra más
conocida, los folletos Reino embrujado
y Wendy y el Duque Pedro.
"En mi caso el contacto con los cuentos vino a ocurrir
con la llegada de los textos escolares –nos dice
este héroe de la República de Cuba. Mi familia
era muy pobre y no tenía acceso la literatura.
Con los rigores de la vida militar, a la que llegué
tempranamente, porque empecé desde los Camilitos,
pues me quedé un poco apartado de este mundo que
siempre me había apasionado. Quiero decirte que
desde los ocho años ya había intentado escribir
una novela, y alguna poesía, algo bastante 'riesgoso'
para un menor que se desarrollaba en aquel medio. Ya en
la prisión volvió a rondarme la idea".
¿Qué lo llevó a la literatura
infantil?
"Me gusta mucho la literatura para niños y
la disfruto sobremanera, además de que en Cuba
se la escribe mucha y muy buena...; en la prisión
lo enfoqué simplemente como una catapulta que me
abriera caminos para luego escribir mi verdadera obra.
Me parecía muy fácil de hacer".
¿Qué le parece ahora, con varios
libros publicados?
"Ahora comprendo que es mucho más difícil
de lo que imaginé; es preciso ejercitar la fantasía
que llegará a convencerlos, ellos rechazan inteligentemente
lo que no cumpla con estos requisitos".
Otros textos no menos esperados fueron Maldita
danza, de Alexis Díaz Pimienta; Psicoterapia
para aprender a vivir; El mundo
de Sofía; y otros muchos que han
conseguido avalanchas de compradores cada vez más
interesados.
EN EL RINCÓN DE
LA NOCHE
Algo que le hace falta a la noche cienfueguera es un
lugar donde pasarla bien entre personas que aprecien la
cultura. Muchos han sido los intentos, pero ninguno ha
fraguado, a no ser éste que en cada Feria del Libro
podemos disfrutar en el patio del restaurante La Verja,
un sitio tradicionalmente relacionado con el momento en
que los enamorados pedían a sus novias que se casaran
con ellos, y allí les entregaban el anillo. Esta
casona donde nacieran dos de nuestros generales más
destacados de la guerra de independencia, acoge los quehaceres
de un entusiasta de la poesía, Jesús Candelario
Alvarado.
"La experiencia se le ocurrió a Ián
Rodríguez siendo director del Centro Provincial
del Libro y la Literatura, y me la planteó allá
por el 2002. Este es el tercer año. Finalmente
decidimos bautizarla como "Noche de bohemio",
porque no es más que eso, una bohemia para los
trasnochadores que se reúnen allí para descargar,
leer poesía, presentar libros siempre que sean
de ese género, y escuchar canciones apropiadas,
generalmente acompañadas con guitarra; pasarla
bien.
Por la "Noche de bohemio" han pasado muchos
de los mejores poetas del país, que han venido
a la Feria, o que han querido compartir con sus anfitriones
o con amigos suyos, también escritores, que los
han invitado. Creo que es un compromiso que tiene la feria
y que tiene cultura con los cienfuegueros, el de dejar
para siempre un pequeño espacio que reconozca a
esa zona más de la vida que del pobre corazón,
digo yo, para que también tengamos un momento para
convivir con la literatura, más allá de
la butaca de la casa.
Suerte indiscutible y augurio formidable resultó
esta vez el hecho de que la mayor área del evento
se extiende en el espacio delimitado por los bustos de
dos de los más destacados pilares de la cienfuegueridad:
Enrique Edo Llop y Mercedes Matamoros; lograda congruencia
de oráculo y semiótica que de una vez invita
y asegura el decursar de esta semana inolvidable: Historia,
periodismo y poesía, adhesión a lo nuestro
y gloria asegurada, garantizan los blancos próceres
de mármol que custodian día y noche. Dos
cienfuegueros más en el gentío, buscando
su lugar en la Cultura.
Tomado de 5
de Septiembre
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