Yo he visto un cangrejo
arando
Por José Antonio Fulgueiras
SANTA CLARA.– René Batista Moreno llegó
en botella desde Camajuaní hasta el parque Vidal
de Santa Clara, alzó la visera de la gorra, entornó
los ojos y atestiguó: "Créanlo o no
lo crean: ¡yo he visto un cangrejo arando!"
Y ante los lectores aglutinados en la Feria del Libro
santaclareña comenzó a leer décimas
humorísticas de su último cuaderno, con
el sugestivo título que alude al insólito
crustáceo agricultor, estrenado para la ocasión,
en el que aparecen octosílabos rimados de tres
siglos bajo la autoría de figuras relevantes como
José Martí, José Jacinto Milanés,
Nicolás Guillén, El Indio Naborí
y hasta el cantautor y guajiro natural Polo Montañez.
Batista, quien actualmente funge como editor de la revista
Signos, ha sido un fiel seguidor de la saga "feijosiana"
en eso de ir por los campos y ciudades recopilando el
saber popular en el arte rimado o en prosa, de ahí
que emergiera a la luz ferial este cuaderno de la editorial
Capiro en el que el humor salta de verso en verso, y un
buey viejo que regaña/ a una ternerita flaca /
que de risa estaba muerta / al ver a una chiva tuerta
/ que remendaba una hamaca.
Revela que "cuando escribo un trabajo, sobre todo
un texto de fabulaciones, entra a jugar mi imaginación,
y si es de una línea humorística, disfruto
mientras la escribo, y me río yo mismo de las cosas
que se me ocurren".
¿El libro que más le satisface?: Ese
palo tiene jutía, de la editorial
Capiro, el cual salió publicado en el 2002 y recoge
a personas humildísimas casi todas del campo, quienes
se convirtieron en amigos míos y a los que les
reconocí su virtuosismo, pues la mayoría
fabricaron sus instrumentos musicales y fueron capaces
de dar un poco de alegría a la gente de la zona
con sus cuerdas, sus soplos y sus toques."
Batista fue por un tiempo periodista de la plantilla
del diario Vanguardia, mas desistió del
diarismo, regresó a su pueblo natal y se dedicó
a colaborar con varios medios de prensa del país.
Entonces incursionó en el mundo gastronómico
como vendedor de pizzas y despachaba con tanta agilidad
en sus manos que semejaba a un auténtico boxeador,
por lo que fue bautizado como La Pantera de Camajuaní.
Aunque vive sobre el asfalto confiesa que "me inspira
más el campo, quizás por mi origen campesino
y la identificación cuando niño con la vida
de los labradores, su folclor y sus costumbres".
Actualmente labora en un libro sobre el poeta negro Juan
Ruperto Delgado Limendoux y concluye una investigación
sobre los mitos y leyendas cubanas.
El Centro Provincial del Libro en Villa Clara entregará
en esta Feria el premio Ser Fiel, por sus más de
40 años dedicados al enriquecimiento de la cultura
cubana, a este hombre que ya frisa los 60 años,
poeta ganador del premio Julián del Casal de la
UNEAC en 1971, y testifica ante quien sea que ha visto
a un cangrejo arando y a un chivo tocando un pito.
Tomado de Granma
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