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Por
G.Ch.S
Ofidia,
capital del mundo en unos de los posibles
futuros, tal vez no muy lejanos, de
la humanidad.
Ambientes alucinantes donde conviven
las más escalofriantes fantasías
y realidades en las que se puede convertir
nuestro mundo.
Racimos de quimoadictos. Rincones
cerrados donde no se concibe la intimidad.
Cyborgs danzando al ritmo de lanzallamas
callejeros. Segurantes malgeniosos,
pandilleros tribales, filósofos
tendencistas y camorristas solitarios.
Donde las chicas adornan sus cuerpos
con móviles tatuajes de cambiantes
colores. Donde son enviados al Hemisferio
Reserva, el residuo del viejo Tercer
Mundo, aquellos cuya cuenta de crédito
cae en cero, porque aquel que no pueda
consumir se convierte en inútil
para la sociedad.
Las superanfetaminas, el hipersexo
y los implantes cerebrales compiten
ferozmente para adueñarse de
la mente de aquellos que tratan de
sobrevivir en un lugar donde nueve
megaempresas rigen el mundo.
Los
chicos milmillas, adolescentes a quienes
quedan pocos años de vida a
causa de enfermedades letales, y dedican
este minúsculo lapsus a locuras
de todo tipo. Los demiurgos, soñadores
profesionales, entrenados en regular
los impulsos creadores del subconsciente,
de modo que sus sueños se puedan
grabar en sensofilmes. Los ciborgs,
humanos "mejorados" por
implantes y modificaciones cibernéticas.
Se relacionan en Ofidia de una u otra
forma con: Los trodos, transmisores
epidérmicos de retroalimentación
sensorial, mediante los cuales la
mente de un usuario es proyectada
en el ciberespacio; la sinestesia,
mezcla de percepciones sensoriales,
que posibilita colorear los sonidos
y evocar estímulos táctiles
a los olores; las neurotrans, electrodrogas
que permiten transmitir impulsos directos
al centro de placer en el cerebro.
Todos
distribuidos en tres sectores: Pueblo
Bajo, área marginal, subculturas,
pandillas tribales, mercado negro,
heces sociales; Pueblo Medio, monótona
y aburrida, apartamentos diseñados
en serie, comercios y áreas
verdes; Pueblo Alto, exclusivo residencial
de la elite del poder, torreagujas
que rasgan el cielo, parques ecológicos,
hoteles, clubes, superbares y oficinas
de las corporaciones.
Teatro de operaciones de guerreros
de armaduras basadas en plásticos
rígidos, dotadas de servomotores,
tanques de y filtros de aire, armas
robots, ordenadores, turbomochilas,
visores gamma e infrarrojos. Cuna
y cementerio de los Niños de
Neón.

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