Inicio imagenfondo (9k)   imagenfondo2(9k)
entrevistas
novedades
semblanzas
cronologia
cienciaficcionario
rol  
autores
noticias
critica
cronicas
premios
eventos
 
CF cubana
 

Creadores de Universos

Cuban Science Fiction in English
El Guaicán Literario
La CF cubana vista desde el exterior  
¿Algo caracteriza a la CF cubana?
¿Por qué escriben?
Publicaciones recibidas

Premio OX
para El Guaicán

Hombres Lobo fuera de Hollywood:
entre superstición y realidad
 
 
 
Otros trabajos de la autora en Guaicán:

Por Yasmín S. Portales Machado

Para Isaac Asimov y J.R. R. Tolkien
aunque ninguno escribió
sobre este tema demasiado en serio

I

La realidad

En el filme británico “La locura del Rey Jorge” se recoge un breve período histórico de grandes tensiones, coinciden la Declaración de Independencia de las Trece Colonias, en 1776, y la repentina falta de cordura del rey Jorge III, circunstancias que trajo grandes quebraderos de cabeza al gobierno y promovió intrigas al por mayor en la Cámara de los Lores y la Familñia Real. De acuerdo a investigaciones contemporáneas, el Rey de Gran Bretaña padeció durante esa semana un ataque de Porfiria –enfermedad de naturaleza genética (auto–sómica dominante) asociada a las familias con prácticas endogámicas y que afecta el funcionamiento del grupo HEM o el grupo HEMO de la hemoglobina, elemento encargado de transportar el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. Uno de los síntomas más elocuentes, despreciado por los facultativos de aquel momento, y harto significativo para los investigadores del siglo veinte, fue el inusitado color de la orina del monarca: azul. Por supuesto, el grupo HEM es un complejo ferroso y en el caso específico de la Porfiria Aguda Intermitente, el exceso de hierro derivado de su no fabricación era eliminado del organismo por los riñones.

Todo esto poco tendría que ver con el asunto que se anuncia en el título de no ser porque, también según los investigadores del siglo veinte, los verdaderos Hombre Lobos padecen –probablemente- algún tipo de Porfiria, si su mal es físico. Dejemos que los hechos hablen por si mismos, a continuación se enumeran algunos síntomas generales de este grupo de patologías:

•  Fotosensitividad: las porfirinas libres se acumulan en el tejido cutáneo y reaccionan fácilmente con la luz, causando lesiones diversas (la variante Aguda Intermitente no, pues las porfirinas van al caño con la urea, tuvo suerte el Rey)

•  Hirsutismo: para proteger la piel de la exposición directa surge pelo en lugares no habituales como dorso de los dedos, palma de las manos, nariz, mejillas, etc.

•  Variaciones en la pigmentación: Surgen zonas de pigmentación excesiva o despigmentación aleatorias y el esmalte de los dientes se tiñe de rojo.

•  Combustión espontánea aparente: Si hay exposición prolongada, las porfirinas acumuladas en la piel absorben la energía de la luz (en cualquier longitud de honda) y reaccionan con el O2 del organismo liberando O, luego este oxida de forma violenta los tejidos más expuestos (yema de los dedos, nariz, labios, encías, piel de las extremidades) llegando a generar flamas y humo.

Cualquier persona familiarizada con los mitos del horror habrá reconocido ya características físicas de los Hombre Lobos y/o Vampiros. Ahora, trate de imaginar el impacto en la psiquis de un caminante solitario, durante cierta noche oscura de cualquier siglo:

Por un recodo del camino surge un ser cuyas manos están manchadas de sangre –es sangre suya, pero usted no lo sabe-, se acerca un poco y, bajo la difusa luz nocturna reconoce una cara peluda –totalmente peluda-, con la boca permanentemente abierta por la falta de labios. Los dientes están al descubierto, rojos y de apariencia mayor que la normal por la falta de encías. Donde estaba la nariz, hay sólo dos agujeros tétricos que, en cada jadeo entrecortado, liberan una secreción sanguíneo-purulenta.

¿Se quedará a prestarle ayuda, o huirá despavorido, listo a convertirse en Cristiano, Budista, o Adventista del Séptimo Día? Para qué negarlo, yo echaría a correr, y seguramente esa fue la actitud de muchos. Podemos incluso suponer que el mito de los Hombres Lobos fue cimentado por “encuentros” como el arriba descrito.

Hay aún otra enfermedad que genera una imagen cercana a la del Hombre Lobo arquetípico, se trata de la Hiperticosis Languinosa , esta produce el crecimiento excesivo del vello corporal, incluso en la cara. En el siglo veinte fueron famosos dos niños de Loreto (Baja California, México) con este mal. Ambos, conocidos como “Los Niños Lobos”, se incorporaron a un circo norteamericano para mantener a su familia.

Hasta aquí hemos mencionados dos tipos de padecimientos –un grupo de enfermedades y una patología específica- que provocan cambios asociables a la imagen del Hombre Lobo. Sin embargo, al mencionar la relación entre la locura del Rey y nuestro asunto aclaramos “si su mal es físico”, no fue sólo una frase. En efecto, las personas pueden enfermar hasta parecer lobos o pueden tener al Lobo en la cabeza. En este caso nos enfrentamos a la Licantropía : desequilibrio psicológico que lleva al ser humano a creer que es un lobo y actuar en consecuencia, cometiendo crímenes como el asesinato y el canibalismo. La sintomatología de estos enfermos es marcadamente psicosomática:

•  Se comunican por aullidos

•  Comen carne cruda y ansían la carne humana

•  Manifiestan marcada agresividad

•  Padecen espasmos musculares que afectan de manera especial el rostro, de modo que exponen los dientes y adquieren una expresión feroz

Casos documentados que coinciden con tal comportamiento son, entre otros: Jacques Rollet (Caude, Francia, 1598), Jean Grenier (Francia, principios del siglo XVIII) y el Adolescente de Eccleshall (Straffordshire, Gran Bretaña, 1975)

Jacques Rollet: En 1598, en una zona desolada y desierta cerca de Caude, unos campesinos franceses tropezaron con el cadáver mutilado y manchado de sangre de un chico de 15 años. Un par de lobos que habían estado devorando el cadáver huyeron hacia unos matorrales cuando los hombres se acercaron. Los persiguieron... y casi inmediatamente encontraron un hombre medio desnudo acurrucado en los matorrales, con cabellos largos, barba descuidada y uñas que parecían garras, manchadas de sangre fresca y restos de carne humana.

El hombre, Jacques Rollet, era un ser patético, un débil mental que padecía apetitos caníbales. Estaba desgarrando el cuerpo del muchacho cuando fue sorprendido por los campesinos. Es imposible determinar si aparecieron o no lobos en ese caso, o si aquella imagen fue fruto de la imaginación de los campesinos. Pero lo cierto es que Rollet creía ser un lobo, y mató y devoró a varias personas bajo la influencia de esa alucinación. Fue sentenciado a muerte, pero los tribunales de París anularon la sentencia y le encerraron, caritativamente, en un manicomio, una institución donde hubieran debido terminar sus días la mayor parte de los hombres-lobo, en vez de ser ajusticiados.

Jean Grenier: Era un chico de 13 años, retrasado mental y con una fisonomía canina muy marcada: sus mandíbulas sobresalían y se le veían los colmillos debajo del labio superior. Creía ser un hombre-lobo. Una tarde aterrorizó a unas niñas diciéndoles que, en cuanto se pusiera el sol, se convertiría en lobo y las devoraría. Pocos días después, una niña que había ido a cuidar las ovejas por la noche fue atacada por una criatura que, en su pavor, confundió con un lobo, pero que era, como se supo después, Jean Grenier. La niña lo golpeó con su cayado y huyó.

Cuando éste prestó declaración ante el tribunal de Burdeos, confesó que dos años antes se había encontrado con el diablo en el bosque, había firmado un pacto con él y había recibido una piel de lobo. Desde entonces había vagado como un lobo después de la puesta del sol, volviendo a su forma humana durante el día. Grenier confesó también que había matado y comido a varios niños que había encontrado solos en el campo, y en cierta ocasión había entrado en una casa y se había llevado a un bebé de su cuna.

Una cuidadosa investigación del tribunal probó que esas declaraciones eran ciertas, por lo menos en lo que se refería al canibalismo. No hubo dudas de que los niños desaparecidos habían sido comidos por Jean Grenier y tampoco de que el pobre tonto estaba firmemente convencido de que era un lobo.

Eccleshall: En 1975, los diarios británicos estuvieron llenos de extraordinarios informes acerca de un joven de 17 años, residente en Eccleshall (Staffordshire), quien, creyendo que se estaba transformando en un hombre-lobo, puso fin a sus padecimientos mentales clavándose una navaja en el corazón. Uno de sus compañeros de trabajo dijo en la investigación que el joven le había llamado por teléfono antes de morir. «Me dijo -contó el testigo- que su cara y sus manos estaban cambiando de color y que se estaba transformando en hombre-lobo. Calló, y después empezó a gruñir.»

II

EXTRAORDINARIAMENTE PODEROSA

Hasta ahora, hemos recopilado fragmentos de lo que diversos médicos, patólogos y psicólogos deducen, lo que podríamos llamar “Hechos Científicos”. Pero tres enfermedades –dos de ellas genéticas– no explican los 30 000 casos reportados en Francia de ataques o avistamientos de Hombres Lobo entre 1589 y 1610, por citar un período breve. En las reacciones y temores de los denunciantes actuaba algo más.

No olvidemos que la Licantropía –de ahora en adelante usaremos los términos de Licantropía y Hombres Lobo como sinónimos, ya que lo son en el campo de lo fantástico– deviene fenómeno “popular” a partir de la Edad Media y que afectaba, sobre todo, a las masas iletradas y siempre al borde de la hambruna de las zonas rurales de Europa Occidental y Central. Para ellos había dos grandes males: la pérdida del ganado –la mayor fuente de riqueza– y la condena eterna –advertida por los sacerdotes una y otra vez. El enemigo del ganado era el Lobo: animal astuto, que caza en manada y reta al hombre con sus estrategias. El enemigo de la salvación es el Hereje, que contamina con su presencia el rebaño del Señor.

Fue fácil entonces que las supersticiones pre-cristianas se agigantaran hasta que fuera común considerar a los Hombres Lobo como equivalentes de Hechiceros y Brujas. La casa de todos ellos está estrechamente relacionada, así como sus juicios y posteriores cremaciones. Tal vez por eso sea Francia, país de brujas por excelencia, donde se registran mayor cantidad de sospechas y procesos que dejan un rastro de interminables cuestionarios, llevados adelante por los inquisidores con celo digno de mejor causa. Era casi seguro que, una vez puesto bajo sospecha por la Santa inquisición por el delito de Licantropía, se terminaba en la hoguera, ahorcado en el mejor de los casos. Comente Elton B. McNeil al respecto en La psicosis (1970):

Esas actitudes reflejaban una psicología influida por la creencia de que «los dioses enloquecen a quienes quieren destruir.» La locura, como expresión de la voluntad de Dios, se convirtió en una epidemia. Su cura consistía en un ritual religioso cuyo propósito era usar a los psicóticos como blanco de la persecución religiosa y reafirmar el valor de los benditos, inocentes y puros. Eran benditos quienes denunciaban a las personas que habían vendido su alma al diablo. La clásica «caza de brujas» fue un subproducto de la búsqueda de la salvación.

Las actas de juicios contra Hombres Lobos –automáticamente culpables de Pacto Demoníaco, Asesinato y Canibalismo– se conservan hasta hoy, en ellas puede hallar el investigador coloridas y minuciosas descripciones de las creencias populares respecto a los usos y costumbres de estos seres. Al cabo, son perceptibles tres visiones básicas del mal: la licantropía nata, la licantropía voluntaria y la licantropía involuntaria. Las tres están documentadas desde la antigüedad, aunque la mitología medieval incorporó algunos elementos. De hecho, la primera leyenda que se ocupa del tema en Occidente llega de Grecia y se refiere a Lycaon, primer Rey de Arcadia.

Lycaon fundó un culto pagano a los dioses del Olimpo y en sus ceremonias cometía atroces asesinatos: al ofrendar personas inocentes a su supuesto Dios y ofreciéndoles su sangre como prueba de su devoción.

Cuando las historias de las atrocidades que cometían Lycaon y su grupo llegaron a oídos del dios Zeus, este decidió investigar si eran ciertas las brutales historias que le narraban. Al comprobarlo, se presentó ante estos y les reveló su identidad para pedirles explicaciones y administrarles un castigo, los miembros del culto enseguida le hicieron ofrendas para enmendar sus atroces ceremonias, pero Lycaon no creyó que se tratara de Zeus y, para probar si era en realidad la deidad que anunciaba ser, le preparó un festín consistente en carne de niño, pensado que, si era el verdadero Padre de los Dioses, se daría cuenta enseguida y rechazaría la comida, ya que el canibalismo era un pecado muy grande en la cultura griega.

Zeus reconoció inmediatamente en que consistía la cena y la repudió, ante esto y para evitar su ira, Lycaon huyó al campo. Una vez allí el castigo le alcanzó y, lentamente, comenzó a transformarse es un hombre lobo.

El término licantropía, que designa a las personas que se creen lobos, deriva del nombre Lycaon.

Herodoto, el llamado Padre de la Historia , escribió en el siglo V a.C. que los griegos y escitas asentados en las costas del Mar Negro consideraban a los nativos magos. Aquellos seres extraordinarios se transformaban en lobos durante unos días cada año. Fuera de ese período cambiaban de humanos a lupinos a voluntad y fácilmente. Aparte de este testimonio, referente a “Bárbaros”, para los griegos de la Época Clásica el Hombre Lobo era un ser humano poseído por el antinatural deseo de comer carne humana que, por artes mágicas hallaba la forma de tomar la apariencia lupina y así aplacar su horrible apetito. Una vez transformado, el licántropo poseía la fuerza y astucia de un lobo salvaje, pero la voz y ojos humanos, detalles que permitían reconocerlo.

Entre los romanos todo el asunto era asociado a la magia, aunque Virgilio (siglo I a. C) lo clasifica de superstición, coinciden con él Propercio y Servio. En El Satiricón , Apuleyo cuenta una historia de Hombres Lobo.

Las tradiciones griega y romana coinciden en que una de las causas de la licantropía –en este caso involuntaria– es el castigo por sacrificar víctimas humanas a los dioses. Es un castigo por el execrable pecado de asesinato y canibalismo –los oficiantes comían parte de la carne ofrecida– y existían paliativos medico–mágicos. En esta línea tenemos el testimonio de Plinio, quien detalla una cura: La víctima debe ser llevada a la orilla de un lago y nadar hasta el lado opuesto. Allí se transforma en lobo y recorrerá los campos bajo esta forma durante nueve años en compañía de otros de su especie. Si durante este período se abstiene de la carne humana, recobrará su forma original, aunque esta no esta dispensada de los estragos de los años a la intemperie.

Con el descubrimiento de América, en 1492, las culturas del Nuevo y Viejo Mundo chocan violentamente, el mito del Hombre Bestia, de amplia difusión en este continente, no es una excepción. El fenómeno, es despreciado en los medios oficiales, como toda manifestación cultural autóctona, pero a los conquistadores de a pie –amedrentados por la lejanía, la pobreza, la interminable amplitud de los espacios americanos y los misteriosos animales que les asaltan– les impresionan las leyendas de los indígenas. Es así como el Hombre Coyote –una de las transfiguraciones del Nahual– sustituye al Hombre Lobo en los miedos nocturnos y extiende el poder –real o supuesto– de los animagos americanos.

Nahual viene del azteca “Nahualli”, que significa “Lo que es mi vestidura” o “Lo que es mi piel” y se refiere a la habilidad de transformarse en animal. Cada pueblo o ciudad tenía al menos uno de estos hechiceros, encargado de curar y practicar magia benéfica en general. Su presencia era usual en las comunidades Kakis, Tarahumaras y Seris. Con la llegada del Imperio Azteca los nahual fueron puestos bajo la protección de Texcatlipoca, dios de la muerte y el sacrificio.

La Santa Inquisición comenzó a perseguirlos, pero la gente temía y respetaba su poder y les protegía, en especial dentro de las comunidades indígenas. Así sobrevivieron los nahual hasta nuestro tiempo, estrechamente asociados el coyote –el lobo americano–, pero se dice que también pueden transformarse en lince, toro, águila u otras aves.

III

LA REALIDAD NO ES TODO LO QUE HAY

Tras tanta bibliografía –escéptica, prejuiciado o ingenua, según el caso– y seguros de que no descubriremos nuevos continentes con inesperadas leyendas de Hombres Bestias, tal vez podamos intentar resumir las características básicas de este persistente fenómeno:

Maneras de Adquirir la Licantropía

•  Por Nacimiento

•  Ser hijo de un Hombre Lobo

•  Ser séptimo hijo de un séptimo hijo

•  Ser Séptimo hijo varón consecutivo (Esta creencia generó infanticidios en Argentina hasta la segunda década del siglo XX, fue atacada por legislaciones de la República y acciones de la Iglesia)

•  Ser hijo de un matrimonio incestuoso de primer grado

•  Nacer la noche del 24 de diciembre

•  Por Adquisición Involuntaria

•  Ser mordido por un Hombre Lobo

•  Ser víctima hechizo de bruja o mago

•  Sufrir castigo divino por pecado de canibalismo

•  Por Adquisición Voluntaria

•  Personas con poder animágico (los nativos del Mar Negro en el siglo V a.C y los Nahual en el actual México)

•  Mediante un ungüento de hierbas mágicas (Península Escandinava)

•  Ir al bosque, clavar un cuchillo de cobre en un árbol y bailar alrededor de él cantando ciertos conjuros (Rusia)

•  Comer carne o cerebro de Lobo

•  Vestir piel de Lobo

•  Llevar un cinturón hecho de la piel de un delincuente ejecutado

Tipos de transformaciones

•  Cíclica

•  En Europa occidental y Central se cree que siguen el ciclo de la luna. El carácter del licántropo varía con el satélite y su cuerpo se transforma en la noche de plenilunio

•  En el norte de Argentina y el sur de Brasil –la llamada Triple Frontera– se cree que el Lobisón se transforma por primera vez a los trece años, entre la media noche y las dos de la madrugada del Viernes de Cuaresma. Durante ese tiempo vaga por el campo y se alimenta de carroña, a menos que tope con un ser humano.

•  Continua

•  Entre los romanos el Hombre Lobo debía vivir nueve años en forma lupina y abstenerse de carne humana para sanar

•  En Finlandia la forma de lobo es provocada por hechizos y permanece día y noche hasta que el hechizo se agota o es roto cuando el licántropo es reconocido y llamado por su nombre o alguien le ofrece pan para comer

•  Voluntaria

•  Los habitantes del Mar Negro –afirma Herodoto– se transforman a voluntad porque son magos

•  Los Nahual dejan su forma humana por un tiempo determinado para sus fines. Hay, al menos, tres versiones sobre el método:

•  Una asegura que el brujo simplemente desaparece y se encarna en el cuerpo de un animal ya existente siempre hay una afinidad psíquica entre el chamán y el animal en el que se transforma.

•  Otra dice que se "fragmenta", para lo cual se desprende de parte de su cuerpo (los ojos, las piernas, un brazo o, incluso, los intestinos). Si se quiere acabar con un Nahual el mejor método es seguirle, observar donde realiza su transformación y robarle la parte del cuerpo de la que se desprendió. De este modo le será imposible volver a su forma original y al amanecer morirá.

•  Y la tercera afirma que el cuerpo dormido del brujo permanece en su casa, mientras su espíritu vaga en la figura de animal. En este caso, para evitar que alguien toque su cuerpo dormido, el nagual debe dar siete volteretas.

En el caso de las transformaciones continuas y cíclicas, de origen involuntario o natal, se coincide en que la persona no tendrá recuerdos muy claros sobre ese lapso, pero conserva las heridas o marcas adquiridas, y tarda en recuperarse.

Maneras de Enfrentarlo o Protegerse

En la tradición europea medieval no se precisan métodos especiales, pues se lo cazaba como a un Animal Abominable, nada más. Sin embargo, alguna bibliografía invoca tres recursos: un metal, un símbolo y un elemento básico del universo.

•  La Plata: Las armas de plata, u objetos de plata en función ofensiva, le dañan como a los seres comunes el hierro, el plomo o el acero.

•  El Pentágono: Delinear con sangre de animal una estrella de cinco puntas define un espacio a salvo del licántropo.

•  El Fuego: Los ahuyenta, sacando a flote su lado animal. También pueden ser quemados hasta morir.

IV

DESPUES DE TODO

Puede que la historia acabe aquí.

Al menos de la historia mítica (literaria y oral) de los Hombres Lobo concluye más o menos de esta manera. Si nos detenemos en este punto la conclusión lógica será que la tradición se apoya en la ignorancia y las alucinaciones, que su influencia en el imaginario cultural de Occidente es tan avasalladora que solo el mito vampírico le planta cara. Podemos aún mencionar al infeliz Pilles Garnier, ex–convicto francés, licántropo y brujo confeso –confesó durante un “tranquilo” interrogatorio inquisitorial–, asado en 1573 por los asesinatos de trece niños.

También está la opción de recordar a los muchos actores que, siguiendo los pasos de Boris Carloff, se transforman para nosotros ante las cámaras –yo prefiero a Michael Jackson como Hombre Pantera y a Jack Nicholson como Licántropo. Sin embargo, deseo terminar esta agotadora recopilación con dos casos donde el límite del saber y la magia se confunden para alumbrar verdaderos misterios.

La Bestia contra el Mal

En Europa tienen larga data las sociedades guerreras secretas (que ya no son tan secretas), al parecer, una de las más feroces surgió en el antiguo mundo escandinavo: los berserker ("camisa de oso") y ulfhednar ("pellejos de lobo") saltaban al combate semidesnudos, cubiertos de pieles y poseídos por un furor sagrado. De acuerdo con la tradición, en todo “ejército” nórdico existía un grupo de doce soldados a los que "el hierro les pudiese herir ni el fuego quemar". Tenían la capacidad de no sufrir heridas y seguir luchando durante días con el mismo ímpetu que al empezar la batalla –casi seguro a base de una ingesta de hongos alucinógenos que les impedía distinguir entre amigos y enemigos en el campo de batalla.

Algunos los vinculan con una secta adoradora de Odín, empeñada en figurar dentro de la “Cacería Salvaje” que el dios presidía. Eso es conjetura. Se sabe con certeza que eran muy solicitados como mercenarios en tiempo de guerra. A pesar de su capacidad bélica, los vikingos en general no les consideraban compañeros de armas, ya que su tipo de actuación poco tenía que ver con la ética del guerrero, donde primaban los conceptos de lealtad y fidelidad, astucia e inteligencia.

Su apariencia y fiereza llevó a muchos a creer que se trataba de seres mitad hombre mitad bestia y tal creencia devino pilar para la leyenda de los Hombres Lobo. De hecho, de ahí también deriva la tesis de su estrecha vinculación con Odín, cuyos espíritus ayudantes son dos cuervos y dos lobos: Gere (“Glotón”) y Freke (“Voraz”).

En la mitología nórdica, la tormenta es una tremenda y estruendosa partida encabezada por Odín, sus ayudantes y otros espíritus, contra las fuerzas del mal. Participar en la "Cacería salvaje", a la derecha del dios, seguido por las doncellas guerreras, las valkirias; los muertos caídos en combate, los einherjar; multitud de lobos y otros seres sobrenaturales, era el destino de los berserker y ulfhednar muertos en combate.

El culto sobrevivió a la ola cristiana y el deber de enfrentar al Mal en este y el otro mundo permaneció. Al menos eso se desprende de las declaraciones que prestara el anciano Thiess, un Hombre Lobo lituano, durante el juicio celebrado en su contra en Jürgensburg (1691). El y sus compañeros, se transformaban en lobos tres noches al año para combatir al diablo hasta "el fin del mar", es decir, el infierno.

Según el anciano, cuando los Hombre Lobo mueren van al cielo, y si no fuera por su intervención, el diablo asolaría la tierra, ganados y cosechas. Tanto los Licántropos lituanos como los alemanes y rusos –afirmó– odiaban al diablo, se consideran los "perros de Dios" y su labor era de mayor provecho para la sociedad que las de los mismos sacerdotes. Su testimonio fue corroborado por un joven de Riga, quien afirmaba que en su condición de lobo había combatido contra brujas.

Los berserker y ulfhednar eran reales, como real era su sueño de alcanzar la “Cacería Salvaje” de Odín o devorar brujas y demonios para la gloria de Dios. Ellos habían decidido llevar dentro de si el espíritu del lobo y la fe los alentaba.

La Bestia contra el Rey

Otro caso real, que escapa por tanto a nuestro frágil modelo, es el de la Bestia de Gévaudan, que devoró a más de 120 personas entre 1764 y 1767, y pasó a formar parte de la mitología de la región. Tal fue el horror desatado que Luis XV tomó cartas y declaró el suceso “Asunto de Estado”.

El macabro escenario era la población de Aveyron, enclavada en la región montañosa del Gévaudan, en el centro de Francia. La bestia solía arrancar de un bocado la cabeza de sus víctimas –lo cual puede darnos una idea de su tamaño–, casi todas mujeres y niños. Le calcularon 100Kg de peso y el pueblo pensaba que era el mismo demonio.

El primer ataque de la bestia se produjo el 30 de junio de 1764 y su primera víctima una niña de 14 años, Jeanne Boulet, ese mismo verano se cobró más vidas y asesino 2 niñas más, 2 niños y una mujer de 32 años. En invierno el número de víctimas se incrementó hasta alcanzar el pico de dos asesinatos por semana. Nadie logró atraparla, a pesar de las insistentes batidas de campesinos y la insistente pesquisa de los cazadores de toda Francia atraídos por la inmensa recompensa que ofrecía el Rey.

Al cabo de un año –cincuenta y cuatro víctimas después– el monarca decide enviar a la élite del ejército real, los "dragones". Fueron movilizadas cuatro tropas de caballería con el fin de realizar una batida que acabara de una vez con la bestia. No tardaron en chocar con el ser, pero atraparlo era otro cantar.

El jefe de una de las tropas quedó sorprendido al ver a la bestia, según su descripción “Era casi tan grande como un caballo, pero infinitamente más rápida y ágil”. Tras tratar de abatirla a disparos, concluyó que las balas no eran capaces de traspasar su piel. Otras descripciones le señalaban como “enorme lobo de aspecto muy extraño, con el lomo rayado, una línea negra que le recorría desde el cuello hasta la cola, cuerpo de color rojizo, morro afilado, una cola muy larga, fuerte y extraordinariamente móvil, unas fauces desmesuradas”.

Se desató una masacre de lobos, pero las muertes no cesaron. Llegaron cazadores expertos de toda Europa, pero ninguna técnica usada logró abatir al animal que –era claro a estas alturas– no actuaba en absoluto como un lobo. Finalmente fue muerta, dicen que con una bala de plata hecha tras fundir una medalla de la Virgen. El monstruo fue llevado ante el Rey, y embalsamado.

Se le describió finalmente como algo parecido a un lobo gigantesco de fauces enormes. Uso el término “se le describió” porque años después sus restos desaparecieron de palacio, dejando campo abierto a la leyenda.

No podemos saber con seguridad que era La bête del Gévaudan, pero puso en jaque a Luis XV por dos años y medio. Durante ese período, los clérigos afirmaron que la bestia solo atacaba a las jóvenes más lascivas, los nobles acusaron a los gitanos de haber dejado escapar cualquier bicho de su zoológico ambulante, los campesinos especularon sobre un misterioso terrateniente que, años antes, trajera de África mastines asilvestrados, lobos, leones y tigres. Las muertes cesaron, pero el misterio quedó.

Una respuesta posible está en el filme francés de aventuras “El pacto de los lobos”. La obra recrea las tensiones políticas y humanas de la época a trav és de una reconstrucción bastante plausible de aquel drama. Para los realizadores, La bête era un depredador africano, entrenado para atacar personas, punta de lanza de una conspiración del clero y la nobleza más reaccionaria contra Luis XV. Creíble, pero poco mágico.

Yo prefiero pensar que la bête era Sleipnir –el caballo de ocho patas del bello Odín–que vagaba por la tierra en busca de hombres y mujeres dispuestos a continuar la eterna partida. No olvidemos que Odín, procede ódr, término que viene a significar sabiduría mágica e inspirada, pero también furia.

La Habana, abril–mayo de 2005

Bibliografía Consultada

http://www.escalofrio.com/n/Hombres_Lobo/

http://www.lodesconocido.com.mx/cripto_vamp_hlobo.htm

 

 
Dirección editorial:
Gerardo Chávez Spínola
Diseño web:
Yalier Pérez Marín / Rafael Arteaga
Mantenimiento web:
Rafael Arteaga
Asesoría técnica:
Alejandro Jiménez Pérez

CubaLiteraria