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Desde la cabaña de los sueños perdidos al Señor de los Anillos

 

 
 

Esbozo de investigación sobre el desarrollo histórico del Universo Tolkiniano 

Por Erick Mota
darkmota@rreloj.icrt.cu

Cuando uno termina de leer libros del calibre de El Señor de los Anillos siempre queda el deseo de leer más textos del mismo autor. Así fue como me introduje en el complicado laberinto de la cosmología tolkiniana. Comprender totalmente los detalles del universo de Tolkien al punto de desarmarlo mentalmente como un mecánico haría con un automóvil es la ilusión de la mayoría de los devotos a la obra de Tolkien. Pero semejante gesta resulta imposible de realizar sin encontrar por el camino ciertas contradicciones y obstáculos que nos impiden desglosar la obra de Tolkien en su totalidad.

Veamos algunas de estas dudas comunes para los que hicimos el intento:
- ¿Se trataba de orcos o de trasgos los descritos en El Hobbit? ¿Los trasgos resultaron ser orcos producto de un error de traducción, o se trata de dos razas diferentes?
- ¿Dónde se metieron los gigantes y hadas que se mencionan en El Hobbit?
- ¿Por qué los Hobbits no son mencionados en El Silmarillion tratándose de este último de un resumen casi enciclopédico de los sucesos del pasado?
- ¿Quién demonios es a fin de cuentas Tom Bombadil?

Para aportar un poco de luz al problema debemos hacer un recuento de la obra de Tolkien.
Comencemos por la obra publicada bajo su nombre: tenemos El Hobbit, El Señor de los Anillos, Las aventuras de Tom Bombadil y El Silmarillion. Luego aparecen los relatos inconclusos y los Anexos de El Señor de los Anillos publicados bajo el nombre de Christopher Tolkien, su hijo. Dónde termina la pluma de Tolkien y comienza la de Christopher es algo que no debatiré. Me concentraré en los hechos. Pero para ello debemos analizar la obra de Tolkien desde el inicio y seguir su evolución.
En el principio fue La Cabaña de los Sueños Perdidos. Entre 1914 y 1917 surgen los primeros poemas, que ya contienen figuras que resultarán importantes, entre las que destaca Eärendil. Ejemplos característicos son “Tú y Yo y la Cabaña del Juego Perdido”, “Kortírion entre los árboles”, o “El Viaje de Eärendil”. En ellos están las semillas de la Tierra Media. Paralelamente, desde 1912 se iba desarrollando el Quenya, la lengua de los gnomos, nacida por el impactante descubrimiento de la lengua finlandesa.
Entre 1917 y 1920, Tolkien escribe los cuentos perdidos. Es aquí donde se forma el cuerpo de lo que será El Silmarillion. Aparecen el Ainulindale, el Valaquenta, El Encadenamiento de Melkor, La Llegada de los Elfos, El Viaje a Valinor, el Robo de las Joyas, el Oscurecimiento de Valinor, la Huida de los Noldor, El Cuento del Sol y la Luna, El despertar de los Hombres… El Cuento de Tinúviel, el Cuento de Túrin, la Caída de Gondolin, el Cuento del Nauglafring, la Historia de Eärendil. Finalmente, el Cuento de Eriol.
Parece pues que la gran estructura de El Silmarillion estaba ya fijada, aunque algunas tuvieran un sentido muy distinto al que posteriormente tuvieron.
Fijémonos ahora en las diferencias, en realidad son grandísimas, y ya podemos anticipar que El Silmarillion no es la evolución de El Libro de los Cuentos Perdidos, pues tienen por esencia diferencias. La más importante de estas es la diferencia de narradores y extensiones, siendo El Libro de los Cuentos Perdidos una recopilación de las Historias que a Ælfwine contaron los Elfos de Tol Eressëa. Hago notar que estos elfos no son los estereotipos actuales de la fantasía heroica creados posteriormente por el propio Tolkien, sino los elfos tradicionales de la mitología nórdica. Además, tiene una importante característica: une las leyendas de los Elfos con la historia del pueblo anglosajón. En lo personal considero el Libro de los Cuentos Perdidos (Homo Habilis del Silmarillion) una historia de fantasía tradicional donde se mezclaban elementos del sincretismo anglosajón que nada tenía que ver con la fantasía heroica de espada y hechicería desarrollada por Robert Elvin Howard en 1925.
El Esbozo de la Mitología, 1926-1930, (30 págs.), es el embrión de El Silmarillion. Fue creado como un simple resumen para explicar el fondo narrativo; el propio Tolkien lo llamaba el “Silmarillion original”. Además, no incluye mención alguna a Los Cuentos Perdidos, y desaparecen algunas de sus ideas, aunque prácticamente estaba narrando las mismas historias y les confería un sentido diferente, menos de fantasía clásica y más de heroica.
En 1930 tenemos la primera versión de El Silmarillion: Quenta Noldorinwa (90 págs.). Salvo un inicio algo diferente, éste texto es una revisión y expansión de El Esbozo de la Mitología. Quenta Noldorinwa es la primera versión acabada de El Silmarillion.
Su título era:

He aquí
QUENTA NOLDORINWA
o
Pennas-na-Ngoelaidh
Esta es la breve Historia de los Noldoli o Gnomos,
extraída de El Libro de los Cuentos Perdidos
que Eriol de Leithien escribió,
habiendo leído el Libro Dorado,
que los Eldar llaman Parma Kuluina,
en Kortirion en Tol Eressëa,
la Isla Solitaria.

Aquí vemos una continuidad temporal con El libro de los Cuentos Perdidos orientado a narrar las historias de los noldori o Gnomos que después se transformarían en los temidos Noldor o Altos elfos. El Quenta Noldorinwa es según el propio Tolkien un breve compendio relativo a los hechos de los Noldor, no la obra en que se reflejarán las historias de la Primera Edad. De hecho, continúa la línea de los cuentos perdidos.
Otras notas a destacar de esta época, tan fructífera para la Primera Edad, son el nacimiento de otros escritos paralelos a las leyendas narrativas, y que también tienen relevancia: El origen de los Anales de Valinor y los Anales de Beleriand, obras que fueron escritas y rescritas paralelamente a El Silmarillion y todas sus versiones. La mayor parte de este material fue publicado por Christopher años más tarde bajo el título de Los Anales de Arda.
En 1937 acaba una versión ulterior de Quenta Noldorinwa: El Quenta Silmarillion (138 págs.),. Dice Christopher Tolkien que igualmente aquí parecía estar siguiendo únicamente el texto anterior, copiando literalmente frases enteras e improvisando en lo que quería completar.

He aquí de nuevo el título de esta obra:

Quenta Silmarillion
Aquí
está Quenta Noldorinwa o Pennas inGeleidh
o
la Historia de los Gnomos

Llega entonces el tiempo de la publicación de El Hobbit. Pero... ¿Se corresponde ahora El Hobbit con lo escrito hasta ese momento en el Quenta Silmarillion? Forman parte del mismo universo… La respuesta, contradictoriamente, es no. Ninguna de las historias narradas hasta ahora pertenecen a la historia de los noldor (aunque se les menciona), el mundo de El Hobbit no es el Arda creada por Ilúvatar y los valar donde va tomando forma poco a poco El Silmarillion. El Hobbit se desarrolla en las tierras septentrionales. Pero escuchemos al propio Tolkien en una de sus cartas:

“No había intención de que El Hobbit tuviera ninguna relación con la ‘mitología’ de El Silmarillion. Cuando mis hijos aún eran pequeños tenía la costumbre de inventar y de contarles, a veces de escribir, «cuentos infantiles» para divertirlos... La intención era que El Hobbit fuera uno de ellos. No tenía conexión necesaria con la «mitología», pero naturalmente fue atraído por esa creación dominante de mi mente, lo que hizo que el cuento fuera adquiriendo mayores dimensiones y volviéndose más heroico a medida que avanzaba. Aun así podía quedar bastante independiente, con excepción de las referencias (innecesarias, aunque dan una impresión de profundidad histórica) a la Caída de Gondolin... De El Hobbit se derivan también los Enanos; Durin, su primer antepasado, y Moria; y Elrond”. (CT, 257, 402-403)

Hay en El Hobbit un cuando menos curioso uso de los puntos cardinales. Se dan con gran frecuencia y en unas meditadas, creo, mayúsculas que le dan a uno qué pensar. Así vemos cómo Thorin, en su bella y noble despedida, califica a Bilbo como ‘hijo del bondadoso Oeste’ (342), y en otro punto se dice que ‘la brisa soplaba del Este [1] negro’ (292). Desde luego, no parece ser una coincidencia este uso de las mayúsculas y los calificativos de tales puntos cardinales. Pero lo más sorprendente es el concepto de ‘el Norte’.

‘Nuestra familia fue expulsada del lejano Norte y vino con todos sus bienes y herramientas a esta Montaña del mapa’... ‘fue tratado con gran respeto por los hombres mortales, que vivían al Sur [2] el asombro de todo el Norte’... ‘había muchos dragones en el Norte’... ‘enanos que huían al sur [3] echó a volar y llegó al sur [3] como de un huracán que venía del Norte [3] (36-37). Y en la Batalla de los Cinco Ejércitos, ‘llega Bolgo del Norte’, y los trasgos ‘habían decidido conquistar el dominio del Norte’ y se reunieron en ‘la gran Montaña Gundabad [4] del Norte, donde tenían la capital’, para ‘caer en tiempo tormentoso sobre los ejércitos desprevenidos del Sur’ (332-333).

Tras la batalla,

‘todavía muchos iban alegres, pues ahora el mundo septentrional sería más feliz durante largos años. El dragón estaba muerto y los trasgos derrotados, y los corazones élficos miraban adelante, más allá del invierno hacia una primavera de alegría’ (347).

Así pues: ¿el Norte de qué? De Arda. Entonces, la tierra septentrional es la Tierra Media. Parece lógico pues Bilbo y Gandalf son personajes de El Señor de los Anillos que sí se desarrolla en Tierra Media, extremo noroeste de Arda. Sin embargo, reconoce Tolkien que El Hobbit tiene ‘una atmósfera nórdica’ (CT, 15, 31), y eso creo yo que él intenta crear (y evocar) con las referencias a ‘el mundo septentrional’ y ‘el Norte’. Podemos sugerir, con base en la citada carta, que Tolkien no estaba ambientando El Hobbit en su Tierra Media sino en el Norte Legendario de Europa; salvo en cuanto, para Tolkien, de alguna extraña manera mítico-poética ‘la TM es nuestro propio mundo’ y, por tanto, nuestras leyendas nórdicas son parte de esa TM o viceversa, especialmente de su noroeste, del que Tolkien es cronista.

Hablar del Norte en Tolkien es fácilmente asociable con la literatura nórdica. Ésta es claramente una fuente importante de la TM, forma parte de ‘los huesos’, con que Tolkien hizo su ‘sopa legendaria’, como él decía. Es muy conocido que los nombres de los trece enanos y el del propio Gandalf fueron extraídos de la ‘Voluspá’, antiguo poema islandés integrante de la Edda poética de Snorri Sturluson.

La explosión editorial obligó a Tolkien a continuar la historia de El Señor de los Anillos pero esta vez en Tierra Media con el propósito de publicar además el Quenta Silmarillion. Ejemplo de ello tenemos que una vez terminado El Señor de los Anillos y mientras se discutía sobre su publicación, entre 1950-1951, Tolkien se entregó a una revisión del Quenta Silmarillion de 1937. De aquí surge Later Quenta I, un texto mecanografiado que recogía las variaciones realizadas,
Una vez aceptado El Señor de los Anillos, faltaba mucho trabajo para que pudiera ver la imprenta. Tres años de trabajo editorial desde 1952 que volvieron a interrumpir el trabajo constante en El Silmarillion. El Señor de los Anillos finalmente se publicó en 1954-1955. Fue su sorprendente éxito el que consecuentemente produjo en El Silmarillion una serie de cambios, de cara a su publicación inmediata. De surgir y alimentarse el anillo de los escritos de la Primera Edad pasamos a tener un Silmarillion alimentado por la Tercera Edad. Pero El Silmarillion no vio la luz hasta después de la muerte del autor y tras muchas revisiones más, todas influenciadas por El Señor de los Anillos. De modo semejante ocurre con Las Aventuras de Tom Bombadil, un libro de poemas que no pudo publicar en su época pre Hobbit, e introdujo el personaje en El Señor de los Anillos para intentar una publicación posterior que tuvo mucha más suerte.
Finalmente en 1975 se publica El Silmarillion que conocemos, tras una revisión y edición de Christopher Tolkien. La enorme cantidad de Quenta Silmarilllions que legó Tolkien hace que El Silmarillion publicado sea conocido como "El Silmarillion de Christopher".

Notas del autor

[1] En la edición en castellano, frente a la inglesa, aparece en minúsculas, lo que me parece un error.

[2] Quiero destacar el uso de la coma, que implica que TODOS los mortales vivían en el Sur, luego se verá que esto puede ser relevante.

[3] En estos tres puntos hay variaciones entre las ediciones españolas e inglesas que he consultado, en unas se utilizan las palabras en mayúsculas y en otras no. La versión correcta, a mi entender, es la inglesa (que doy), que utiliza siempre las mayúsculas para referirse al Norte y no respecto al sur (salvo en el punto indicado). En cualquier caso parece haber una pequeña contradicción y no queda claro si Erebor y el Lago están en el Norte ‘legendario’ o en el Sur ‘comerciante’, que es como yo creo que T lo calificaría. Pienso que desde la irrupción de los enanos en Erebor, ésta pasa a ser norteña. Respecto a Esgaroth, podemos seguir especulando y decir que estaba en el límite, y variaba según las actitudes de los habitantes volcadas como su Gobernador hacia el dinero y los negocios, y además ‘en el Sur’ vivían los Hombres mortales. Y dentro de esta gran especulación (quizá algo pasada de vueltas) podríamos acoger el clamor del pueblo de Esgaroth que sentencia: ‘¡Viva el Arquero y mueran los Monederos!’ (299), en una autodeclaración de ‘Norteños’, siguiendo a Bardo. Quizá me esté volviendo loco, pero yo estoy seguro de que estas ‘tonterías’, eran muy cuidadas por T.

[4] Hay aquí una errata (Gunabad) que se da tanto en el H como en el HA.

 
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