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Trilogía de anticipación:
Reflexiones y aflicciones
 
 

Por Anabel Enríquez Piñeiro

Este articulo se publicó en Dimensiones Regionales de la Literatura Contemporánea. Editorial Capiro, Santa Clara, 1993., pero en realidad fue escrito en 1990.

... donde yo encuentro mayor poesía
es en los libros de ciencia
José Martí

Decimos ciencia-ficción y muchos la asocian con la evasión, la huida a otros planetas desde la desagradable realidad cotidiana. Sin embargo, los autores que tienen esto como propósito no son los más significativos (dentro de este subgénero de lo fantástico que se formó junto al creciente avance científico de la sociedad y ha estado íntimamente vinculado con los acontecimientos históricos, sociales, económicos y políticos.

La ciencia ficción cubana mostró desde sus inicios inquietudes de tipo universal. En 1979 se instituye el Premio David para el subgénero, por parte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y desde entonces se aprecia la labor creciente de un buen grupo de autores; aunque en ningún momento puede considerarse un ejercicio extensivo.

La ciencia ficción presenta diferentes modalidades. Entre ellas, la más compleja y difícil, la llamada hard- science fiction, cuenta con escasos cultivadores en, los países subdesarrollados, dado el propio atraso científico-técnico de las regiones del Tercer Mundo. Por tanto, no solo Cuba, sino toda América Latina no escapa a esa realidad y posee escasos representantes de la vertiente realista del subgénero. Nuestro país sin embargo, aparece en la vanguardia del continente y cuenta con algunos autores enfrascados en esta modalidad de la ficción de anticipación, entre los que se ubica como máximo exponente Agustín de Rojas Anido, escritor villaclareño que reafirma una posición cimera en la ciencia ficción, no solo cubana, sino latinoamericana.

Licenciado en Ciencias Biológicas, Agustín de Rojas se inició en la literatura gracias a la necesidad de comunicar su interés por el destino del hombre, estimulado con el poderoso caudal informativo que acumula en años de ávida lectura. Se considera tributario de muchos autores, fundamentalmente Bradbury y los hermanos Strugatski, así como de otros que no son del género), Hammet, Merimeé, Dostoievski, Lovecraft, etc.

Fue el segundo escritor cubano en recibir el Premio David, en 1980, con su novela Espiral, y en 1990 vio publicada El año 200, que vino a cerrar una interesante trilogía y que lo colocó por más de 5 semanas entre los escritores más leídos en el país.

Los temas

El tema de Espiral es el catastrofismo; su asunto trata la destrucción de la Tierra por una devastadora guerra nuclear y biológica vista a través del prisma del hombre que lucha por salvar al planeta, mientras se enfrenta a sus prejuicios, frustraciones, debilidades y contradicciones engendradas por las propias relaciones interpersonales.

La segunda novela, Una leyenda del futuro, intensificó la penetración a los profundos agujeros de la conciencia y los sentimientos. Otra vez los personajes en situaciones adversas y difíciles, otra vez a prueba los valores morales, ahora en un grupo de jóvenes que de regreso de un viaje de investigación y exploración, sufren un accidente. Se impone a los sobrevivientes la casi imposible tarea de regresar a la Tierra, convencidos de las dimensiones humanistas de su entrega.

En un solo aspecto Espiral y Una leyenda... pierden la verosimilitud lograda por los recursos estilísticos: la datación en que el autor ubica ambas novelas- Espiral en la primera mitad del siglo XXIX y Una leyenda del futuro en la tercera década del siglo XXI. En los dos casos resultan incompatibles con los pronósticos actuales para esa época el nivel tecnológico y el desarrollo de la conciencia representados. Esto lastra sensiblemente la veracidad artística, quizás evitable con otra datación.

El año 200 resultó la fusión de los clímax violentos, la descarnada narrativa conseguida en Espiral y el adecuado manejo de la información y los personajes consolidados en Una leyenda... Es el enfrentamiento de dos civilizaciones enemigas por la irreconciliabilidad ideológica, los conceptos morales y cuestiones éticas se van a cuestionar con mayor intensidad, y se insiste en el instinto de conservación del hombre. Imbuido en la tensión de la trama, el lector se ve comprometido con una realidad futura, pero que cada vez se hace más presente; se descubre de pronto en situaciones similares a su propia vida, ahora desde la óptica del lector atrapado por los juicios de un autor-emisor sagaz para internarse en la psiquis del receptor e identificarla con los personajes.

El estilo

De Rojas despeja en sus novelas el camino de toda descripción agotadora o narración superflua para hacer protagónicos al diálogo y el monólogo interno, cuyo dinamismo establece un estilo peculiar. En este caso, tales recursos no son utilizados sólo para comunicar puntos de vista de los personajes, otorgarles movilidad y vida propia, sino que están dotados de otras funciones caracterizadoras y de dramatización:

1.- Son los principales comunicadores de las situaciones a través de la óptica del personaje.
2.- Llevan implícita la tensión de la trama; recogen los estados anímicos en coyunturas extremas y los trasmiten en activa, expresividad.
3.- Son delineadores de psicoperfiles.
4.- Logran diferenciar el nivel intelectual y profesional de los personajes.
5.- Contribuyen a crear la visión cinematográfica de sus escenas o secuencias narrativas.

Recursos novedosos unos, tradicionales otros, aunque justificados por su estilo, recrean el contenido de las novelas.

En Espiral es empleada la llamada dilatación temporal para presentar estados de máxima tensión; Una leyenda... nos presenta una retrospectiva que relata una historia precedente al acontecimiento descrito para recrear la mirada cognoscitiva del receptor; y El año 200 muestra el recurso de la convergencia, utilizando indistintamente para conformar situaciones de estrés o narrar un hecho de forma más artística.

El año 200 es el más completo resultado de una narración y diálogo depurados, intenso empleo de verbos y cortas descripciones que interactúan de acuerdo con el ritmo imprimido a la secuencia:

La puerta se abrió.
En el umbral, el rostro encendido, la respiración agitada, estaba Aisha Dewar. Atropelladamente la muchacha dijo: -Perdona, Harry; no pude evitar la demora...
Haciéndose a un lado, le indicó que entrara diciéndole:
-No tiene importancia..Conozco lo absorbente que es tu trabajo.
El rubor de la muchacha se acentuó.

(El año 200)

Cuando se desarrollan vastos argumentos científicos dentro de este tipo de novela, puede entonces que la información mal manejada convierta al texto en un espécimen de laboratorio, ajeno al aspecto humanista.

En el caso de Agustín de Rojas, elementos científico- técnicos y acontecimientos y conflictos humanos son representados con igual intensidad para dar una visión más aguda del mundo de la fábula. Por ello, el suministro correcto de la información, sin llegar al detrimento de la calidad literaria, requiere de eficacia en la técnica narrativa.

Debido a su procedimiento compositivo, de Rojas establece un acceso que determina tipos de lectores:

· El lector común no acostumbrado a la lectura intensa y que generalmente no conoce el género.
· El lector tradicional, al tanto de lo último en la literatura.
· El lector de ciencia-ficción, especializado en este subgénero.

El autor introduce además a los lectores en función de la información que se desarrollará en el texto, valiéndose de las presuposiciones psicológicas sobre éstos, el grado de verosimilitud científica y la elección del momento adecuado para que sus personajes actúen con ese objetivo. Este conjunto de aspectos proporcionó un excelente resultado en el caso de Una leyenda del futuro y El año 200.

En Espiral y El año 200, el cúmulo de información a manejar es también muy superior. Por sus características particulares, Espiral no encontró todavía la habilidad narrativa que exigía, y en ocasiones se afecta el ritmo interno y se cae en exposiciones didácticas. El año 200 va a presentar, por su enorme caudal de información, esta dificultad en algunos capítulos, pero aquí la integración ciencia- literatura tiene mejores resultados que en la primera.

Sociedad y psicología. Los personajes

En la representación del contexto social de sus novelas, ya sea mediante referencias (Espiral y Una leyenda del futuro), o como elemento inferido en la trama (El año 200), de Rojas parte de un principio que é1 mismo ha enunciado: "Los cambios en un futuro dado no se limitan al aspecto que nos interesa en particular. En la sociedad todo cambia; y hay que estudiar ese todo (desde modas, técnicas, hasta actitudes éticas y morales)".

El año 200 nos traslada a una sociedad de altísimo desarrollo científico-técnico donde el trabajo creador es una necesidad primordial. Una sociedad crecida en todos sus aspectos y cuyos integrantes se hallan ante la disyuntiva de la infinita necesidad del conocimiento y la imposibilidad objetiva del cerebro del hombre para asimilar los novedosos aspectos que brinda la naturaleza, y que va a desembocar en la transmutación de diversos grupos humanos. No obstante esta dificultad, la actitud ante el deber social, el desarrollo de la capacidad creativa del hombre mediante su aporte social, el respeto a la voluntad humana, nos llevan a la reflexión de que el presente reclama un esfuerzo superior para colocarnos en el camino que conduzca al desarrollo pleno del ser humano en la sociedad.

En Espiral y Una leyenda del futuro los personajes son proyecciones de sociedades paradigmáticas, de altos valores humanos y eficaz integración colectiva. Sólo desde la formación ética recibida se hace comprensible el espíritu de sacrificio y el altruismo de los personajes, cuando principios éticos, se enfrentan a los intereses egocentristas y triunfan.

Los recursos para influir en la conciencia del receptor en la creación de la situación, o en la construcción de un personaje, revelan el dominio técnico.

Tanto el empleo de las cualidades emotivas de algunos personajes para atrapar al lector en complicadas valoraciones, como el uso del factor físico para presentar a determinado grupo o personaje como un falso antagonista, y la inserción en El año 200 de un cuestionamiento directo a través de siete tests psicológicos intercalados, reafirman el valor funcional de la psicología como elemento de constructividad. Por todo lo anterior, podemos considerar que en la escritura de estas tres novelas el aspecto psicológico corresponde a la cualidad artístico-literaria.

Interesado en situar personajes en situaciones extremas, De Rojas se concentra en lograr la complejidad de éstas. El lector descubre a los personajes a medida que éstos se encuentran a sí mismos. Dicha igualdad de planos, que anula cualquier ventaja del receptor o del personaje, enriquece la efectividad psicológica del proceso narrativo.

Es característica la presentación de personajes planos o tipos psicológicos que logran una evolución hacia personajes "de relieve", tras la presentación de los clímax individuales. Ejemplo: Noreen, en Espiral, nos muestra en la primera parte una sola arista, su jovialidad; y a partir de concientizar el resquebrajamiento de sus relaciones con Arne, su pareja (clímax), comienza a manifestarse como individuo.

El tratamiento de la psicología femenina ha superado el delineamiento de los personajes masculinos: Derek, el personaje principal de Espiral, a pesar (le su complejidad intema, no supera a la intensidad humana, realista, de Gema, la protagonista de Una leyenda del futuro ni de otros personajes secundarios en su misma novela, como es el caso de Noreen, Sheila o Esther; ni en El año 200 la diversidad de matices de una Alice Welland, una Sybil Golden o la propia Maya.

El lector puede hacerse copartícipe de la historia desde el momento en que se identifica con uno o más personajes. Entonces está expuesto como en la vida misma a que aquellos que le parecieron integrales y dueños de la razón sufran una evolución negativa y se desvaloricen, o por el contrario, los que resultaban equivocados o negativos sean insospechados defensores de la verdad.

Conclusiones

I

Espiral desencadenó una trilogía que continuó en Una leyenda... y culminó con El año 200. En ellas hay elementos temáticos que se vinculan sutilmente, dando en una obra posibles desenlaces a la anterior. De esta forma, el mensaje de la trilogía comprende el de cada novela en sí, y una conclusión global de los problemas presentados en cada una.

Muestra de estas relaciones internas fueron dos paradigmas enunciados en Espiral, intensamente significados en las novelas que le siguieron:

I.- El bien y el mal no son conceptos infantiles, no siempre son fáciles de reconocer; y
2.-La ciencia no es ni buena ni mala; la ética no puede aplicársele sino a quienes la utilizan.

No obstante, cada novela encierra en si un futuro diferente, y sus características son por consiguiente distintas: Espiral, una novela de acción (épica); Una leyenda..., de personajes (dramática); y El año 200, de ambientes y situaciones..

II

Desde el punto de vista compositivo, las novelas de Agustín de Rojas se caracterizan por:

· La ubicación en un mismo plano del aspecto humanista y los elementos científicos.
· Constituir un coherente universo fabular partiendo de relatar desde la perspectiva del subgénero las relaciones de nuestra propia sociedad; lo inusual y sorprendente en lo que estamos habituados a ver cada día.
· El trabajo con tramas paralelas y varios planos de lectura, en juego con la apariencia y la realidad, que deviene en una compleja construcción.
· Una narrativización donde el diálogo y el monólogo adquieren función protagónico-compositiva.
· La configuración de situaciones extremas, con los personajes, que destacan el significado de los valores éticos.
· No expone apelativamente valores y teorías, sino que logra correlacionarlos para configurar la psicológica de los personajes a través de sus relaciones intratextuales.

III

Marx Eastman negaba que el "espíritu literario" pudiera tener una pretensión de descubrir la verdad en una era científica. En más de una ocasión la literatura ha demostrado lo contrario. Cuando el primer hombre voló al cosmos, visitó la luna, descendió a las profundidades oceánicas, la obra de Julio Verne dejó de ser pura especulación futurista.

Espiral, Una leyenda del futuro y El año 200 no sólo comprenden un importante valor social y específicamente literario, desde una óptica marxista, sino que las bases científicas que sustentan sus hipótesis las hacen factibles.

Quien vaya a leer estas novelas intentando evadir la realidad chocará con la realidad misma provocadora y cuestionada; demostrando que todo tipo de literatura, incluso la de ciencia-ficción, es el resultado del medio y del tiempo en que se escribe; de las condiciones del escritor, del marco social donde este se desarrolla, y las interrelaciones de la propia literatura, convocadas en la realidad del texto.

Notas

1. Ver R. F. Hernández Capote, De la eticidad y de otras noticias en las novelas de Agustín de Rojas, Letras Cubanas (6), Ciudad de La Habana, octubre- diciembre, 1987.
2. Ver M. Cámara, "Diálogo con un extraterrestre", en Diálogos al pie de la letra, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, 1988.

 
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