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Las lenguas de Arda

Los idiomas de los elfos
Lenguas con influencia élfica
Idiomas que no tuvieron relación con el élfico

 


Por Eliete Lorenzo y Erick Mota
javier@citma.cu

Los autores de este texto no son expertos en lenguaje, por lo que no harán un análisis filológico de los lenguajes creados por Tolkien en su obra. Tampoco pretenden explicar cómo y por qué el autor de El Señor de los Anillos convirtió el finlandés en quenya o el gaélico en lengua negra. Nosotros nos confesamos como verdaderos fanáticos a la obra y universo Tolkinianos, por lo cual nos limitaremos a hacer un estudio de la lengua que habló cada raza conocida dentro de la Tierra Media, y a comentar su evolución en el tiempo.

Los idiomas de los elfos
Todo parece indicar que los elfos nacidos en Cuiviénen (conocidos como los Primeros Nacidos) “...inventaron muchas palabras nuevas y hermosas, y muchos ingeniosos artificios del habla”, según se cuenta en los Anales de Arda. Tolkien nos muestra a los Primeros Nacidos como criaturas muy imaginativas que crearon en poco tiempo un lenguaje que al autor (y a mí) siempre nos pareció hermoso. Poco se sabe del Quendiano Primitivo, salvo que se le considera el ancestro no sólo de las lenguas de los elfos, sino también de la mayoría de las lenguas del Arda. La primera partición del lenguaje ocurrió simultáneamente con la división de los Primeros Nacidos. Aquellos que Melkor (el Valar o dios discordante) corrompió, no llegaron a sentir mucho amor por las palabras, por lo que su idioma apenas evolucionó con el tiempo. No obstante, siguieron hablando un dialecto que descendía del Quendiano Primitivo y que se conoce como Órquico, sobre el cual se hablará más adelante.
La lengua de los elfos, propiamente dicha, volvió a bifurcarse cuando muchos de ellos decidieron no acudir al llamado de los Valar y permanecieron en el Este de la Tierra Media, adoptando costumbres diferentes a la de sus hermanos. Este pueblo fue conocido como los Avari o elfos oscuros. Su idioma, el Avarin o Elfico Oscuro, desciende directamente del Quendiano Primitivo, por lo que se considera muy similar. No se sabe mucho sobre él, salvo que tuvo varias lenguas secretas sobre las cuales Tolkien no dice nada en lo absoluto.
El resto de los elfos ya hablaba una variante del Quendiano Primitivo, el Eldarin Común. En oposición a los Avari, al resto de los elfos se les llamó Eldar. El Eldarin fue el padre de todas las lenguas de los elfos dentro y fuera de la Tierra Media.
En Valinor (territorio que servía de morada a los Valar o dioses) se hablaban dos idiomas bien definidos: El Quenya y el Telerin de Aman. El primero de estos tenía dos dialectos: El Vanyarin y el Noldorin, hablado respectivamente por los Vanyar y los Noldor. Estos últimos aseguraban que su idioma (el Quenya) era el más semejante al Quendiano Primitivo aunque en realidad lo era el Telerin.
La versión noldorin del Quenya fue la más difundida en la Tierra Media tras el exilio de los Noldor y más tarde conocida como Alto Elfico.
Al llegar los Noldor a Beleriand, comenzaron a hablar un dialecto un tanto diferente pero que se olvidó al quedar prohibido el Quenya por el edicto del rey Thingol. Sólo se recuerda este acento del quenya clásico en el “Lamento de Galadriel” (obviamente ella era la única de los que había hablado esa lengua que quedaba con vida en Beleriand). El resto de los que habló Quenya después, se refirió al Quenya que se hablaba en Aman (Valinor), es decir, el Noldorin, como el Quenya de los Libros.
El Telerin por su parte tuvo dos dialectos: El Telerin de Aman, que se hablaba en Valinor, y el Telerin Común, hablado por los elfos que no cruzaron el mar y se quedaron en Beleriand, como dialecto del Eldarin Común. Este último idioma evolucionó en Beleriand hasta convertirse en Sindarin o Elfico Gris. El Sindarin poseía varios dialectos: La lengua de Doriath o Doriathrin, el dialecto occidental del pueblo de la costa o lengua falathrim; y el dialecto septentrional o lengua de los Mithrim. No se sabe con certeza cuál de éstos fue la base del Sindarin, aunque la lengua falathrim es la mejor candidata. Los Noldor pronto asimilaron el Élfico Gris al prohibirse su propia lengua. Por ello, el Sindarin se convirtió durante mucho tiempo en la lengua común para los elfos.
Durante la marcha de los Primeros Nacidos hacia el mar, muchos de ellos se negaron a cruzar las montañas nubladas, dando origen al pueblo silvano o elfos verdes, también conocido como los Nandor (los que retrocedieron). Su idioma evolucionó del Eldarin Común hasta convertirse en el Nandorin, Daniano, Lengua Silvana o Élfico Silvano, como también se le conoce. La lengua de los elfos verdes divergía considerablemente del Élfico Gris, al punto que la comunicación era apenas posible. Con el tiempo el Sindarin desplazó al Élfico Silvano, trayendo como consecuencia que en la tercera edad se encontrara prácticamente extinto. Como los elfos silvanos no poseían escritura, poco se conoce sobre su idioma. Lo que sí se sabe es que éstos hablaron su propia versión del Sindarin.
En tiempos de la Tercera Edad, los hombres utilizaron el Sindarin para comunicarse con los elfos. Pero como interactuaban más con los elfos verdes, el Sindarin que conocían divergía mucho del Sindarin Clásico, al punto que Frodo, al llegar a Lorien, pensó que se trataba de un idioma diferente cuando escuchó el lenguaje de los elfos grises en su forma más original.

Lenguas con influencia élfica
Posiblemente fue el lenguaje de los hombres el que tuvo mayor influencia de los elfos sin llegar nunca a convertirse en un dialecto. Los Segundos Nacidos inventaron sus propias palabras pero no con la habilidad de los elfos, por lo que se nutrieron de sus vecinos. Muchas lenguas de los hombres, como por ejemplo: las septentrionales, la de los Khand (jinetes salvajes del Este) y los Harad (habitantes del Sur), el Dunleino (la lengua de las tierras pardas) y el Drúedainico (lengua de los hombres salvajes del bosque Druadan) son buenos ejemplos de lenguas de hombres que nunca tuvieron influencia élfica.
Pero muchos hombres que posteriormente emigraron al oeste hablaban el Taliska, idioma ampliamente influenciado por el Avarin (lengua de los elfos oscuros) y el Khuzdul (la lengua de los enanos). Dicho idioma fue el padre del Adunaico, también llamado Numenoriano, por haber sido la lengua oficial en Númenor(aunque en las ceremonias se hablaba el Quenya de los Libros y la mayoría de sus habitantes hablaba el Sindarin). Tras la caída de Númenor, los descendientes lo olvidaron, unos comenzaron a hablar Sindarin (los Dúnedain) y otros, como en los reinos de Arnor y Gondor, lo transformaron en el Aduni u Oestron.
El Oestron llegó a ser lengua común para los hombres, al punto de que es el lenguaje identificado con el inglés en el Señor de los Anillos. Incluso, muchos señores elfos como Elrond hablaban la lengua común.
El Pueblo de la Marca utilizaba una variante antigua del Oestron, que en el libro de Tolkien aparece como inglés antiguo, en contraposición con el Oestron, que aparece como inglés moderno.

Otro idioma, o familia de idiomas, con mucha influencia élfica es el Órquico o las diversas lenguas de los orcos. Inicialmente, los orcos debieron hablar una variante del Quendiano Primitivo, pero al no tener escritura, ni mucho deseo de preservar sus orígenes, fue variando y fraccionándose según se dividían los propios orcos. Existen muchas opiniones (incluso la del propio autor, quien se coloca en el punto de vista de los elfos) de que los orcos nunca tuvieron un lenguaje, salvo para comunicarse en un nivel muy elemental o para insultar. Es difícil que un pueblo así haya dado tanto quehacer durante las primeras edades, pues en los ejércitos de Morgoth (Melkor), las voces de mando se debieron de dar de alguna forma. Incluso los Trasgos en El Hobbit (inglés goblins: primer nombre que le dio Tolkien a los orcos) lograban una simbiosis con los wargos (descendientes de los lobos) al punto que entendían y hablaban su lengua, cosa que indica excepcionales dotes filológicas (no olvidar que fueron elfos). En tiempos de la Tercera Edad del Sol, los orcos estaban divididos en numerosas tribus, cada una con su propio idioma. Sauron, para poder solucionar el pequeño inconveniente de dirigirlos, les creó un lenguaje universal (una especie de esperanto órquico): La Lengua Negra, que tuvo sus orígenes en el propio Quenya y en el Valarin (lengua de los dioses o valares), y dado que durante su cautiverio en Valinor, Melkor no solo aprendió (o ya lo hablaba) el Valarin sino también el Quenya, jactándose inclusive de hablarlo mejor que los propios elfos.
No cabe duda de que Sauron hablaba muchas lenguas élficas, pues fue bajo la apariencia de un elfo y el nombre quendiano de Annatar que apareció en Ost-in-Ehil, para llevar a feliz término la construcción de los anillos del poder. Recordemos que la inscripción del Anillo Único estaba en Lengua Negra, pero con caracteres Valarin (letras que no conocía ni el mismo Celebrimbor, forjador del anillo.)
Pero las lenguas impuestas no perduran, pues éstas surgen de la necesidad de comunicación. Pronto los orcos comenzaron a hablar su propia versión de la Lengua Negra conocida como Lengua Negra Alterada, que debió tratarse de una mezcla de la Lengua de Mordor y sus propios dialectos. Pero ya a finales de la Guerra del Anillo, los orcos hablaban la Lengua Común, desde los Uruk-hai hasta los guardianes de la Torre Oscura (del Quendiano: Minas Morgul), como puede verse en El Señor de los Anillos. Cosa lógica, la Lengua Negra sólo se hablaba en Mordor por sus capitanes, así como por los nazguls, pero fuera de allí lo más hablado era el Oestron; por lo cual los orcos necesitaban conocer la lengua de sus enemigos, y de hecho se nota que la aprendieron, aunque la hablaban a su forma.

Si bien el idioma de los Ent no tuvo influencias entre los lenguajes élficos, los pastores de los árboles se decidieron a hablar debido a los elfos. El Éntico era un lenguaje diferente a todos los creados dentro del Arda. Fue descrito como una lengua lenta, sonora, acumulativa, repetitiva, de largo aliento y formada por una multiplicidad de matices vocálicos y distinciones de tonos que ni siquiera los más eruditos intentaron representar. Cosa lógica, pues la sensorialidad de un árbol es diferente a la nuestra, en consecuencia, si hablara lo haría así. El Éntico ha sido clasificado como un idioma para no decir nada que no valga la pena. Los que recuerden el filme “Las Dos Torres” de Peter Jackson comprenderán muy bien el idioma de los Ent cuando Bárbol lanza una especie de canto al ver la desolación provocada por Saruman. En dicho cántico (frase u oración con variaciones en los tonos) Bárbol sólo estaba hablando, pero en una sola palabra (u oración) él transmitía lo ocurrido, posiblemente con exactitud, como él se sentía por lo que veía y cómo imaginaba que se sentían los otros árboles por aquello. El canto de Bárbol no obtuvo respuesta en Éntico. No había nada más que decir.

Idiomas que no tuvieron relación con el élfico
Son pocos los idiomas que no descendieron del élfico o tuvieron su influencia de una forma u otra. El Khuzdul de los enanos es una de esas pocas excepciones. Asegura El Silmarillion que Aulë, tras crear a los Siete Padres de los Enanos, los instruyó en la lengua que había inventado para ellos. Como esto sucedió mucho antes de la aparición en el Arda de los Primeros Nacidos, su única influencia es el Valarin.
Los enanos nunca aceptaron influencias externas en su idioma, salvo quizá la creación de una escritura, por el elfo Curufin. Como los enanos estaban separados, su lenguaje cambió, pero al poseer escritura y una naturaleza reacia a aceptar lo extraño, no hubo mucha variación con respecto a sus orígenes.
No obstante, los enanos inventaron un lenguaje aparte, y sin influencia de nadie, el Iglishmek o Lenguaje de los Gestos. Posiblemente se tratase de una lengua secreta semejante a nuestro lenguaje para sordomudos, cuya finalidad era transmitir información u opiniones no públicas durante una negociación o en presencia de seres indeseables.
El único idioma que se habló en el Arda antes del élfico es el Valarin, la lengua de los dioses. Idioma creado por los propios valar y sin ayuda alguna, pues en presencia de Eru no tenían necesidad de hablar. Si fue una simple diversión o una necesidad para hablar con los maia, jamás lo sabremos. Lo cierto es que los propios elfos, que eran virtuosos en el arte de aprender lenguajes, consideraban el Valarin como lleno de sonidos difíciles de imitar, así como de tonos graves, palabras largas y rápidas como el brillo de las espadas, o como un torbellino de hojas al viento. Supongo que escuchar hablar a un dios en su propia lengua debe resultar como para una hormiga escuchar Rap. Algo sumamente extraño y difícil de describir.


 

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