Al
habla con Marlon Brito
Es
el segundo riesgo audiovisual que
asumo como director cinematográfico
de obras de ficción. Es una
obra basada en el relato Hombre
con problema, del autor norteamericano
Donald Honing. El guión fue
escrito por
Gerardo Chávez Spínola,
que es un creador acostumbrado a moverse
dentro de las tramas de misterio,
luego me involucré, e hice
una readaptación más
cercana al tono y al estilo que quería
emplear en este corto de ficción.
Riesgo
en la torre es una historia enmarcada
en el género dramatúrgico
de tragedia clásica, yo le
incluí elementos del triler
y del suspenso. Para tal fin realicé
un minucioso trabajo en el montaje,
en especial en la fluidez narrativa,
el equilibrio en la escala y duración
de los planos, la velocidad y el ritmo,
entre otros parámetros técnicos
y artísticos que exige el oficio.
Al final, conseguí la atmósfera
dramática que buscaba para
la puesta en pantalla.
Siempre
estuve consciente de que Riesgo
en la torre es una obra compleja
desde el punto de vista de producción
y de realización, en esencia
es una obra enmarcada en finales efectistas,
pero que a la corta o a la larga trasmite
un mensaje al subconsciente del espectador,
y esa motivación es causada
por la tesis y el superobjetivo que
me propuse desarrollar.
De
otra parte asumí tratar el
tempo narrativo bajo la decisión
de dejarme llevar por el tono. Desde
mi época de editor, nunca me
ha preocupado si el ritmo es lento
o rápido, sino que se trate
del ritmo adecuado, y en este cortometraje
el clímax o el conflicto esta
justo a la medida, que solamente se
logra cuando el tempo narrativo es
el más adecuado.
La historia que les cuento trata sobre
Miguel Morales, un hombre que decide
matarse y matar al amante de su difunta
esposa. Entonces Miguel Morales, se
convierte en un ser solitario y puede
que sea un desequilibrado. Tal vez
un hombre que es victima de un desajuste,
que puede oscilar entre la depresión
y la psicopatía.
Mi
intención no era hacer un relato
psicológico, tampoco generar
en el publico una inquietud ambigua.
Me atraía retratar una anormalidad
que parece tan normal y traté
de despertar en este corto una inquietud
sobre lo ordinario, no sobre lo extraordinario.
De Miguel Morales,- excelentemente
interpretado por el actor Leoncio
de la Torre.- a mi no me interesaba
su lado oscuro, sino la parte blanda.
Pues, mi intención era demostrar
que todos podemos vernos reflejados
en la forma en que Miguel se dejó
llevar.
Para ser más exacto, mi extensión
primordial era inducir a cierta reflexión
sobre nuestras vidas. No debemos atiborrarnos
de todo lo que se dice, chismes, bretes,
y de los fantasmas que vienen a nuestras
mentes. Debemos saber escoger la responsabilidad
de asumir la vida, aun en los momentos
más difíciles. Es por
esa causa que concebí y traté
al protagonista de esta historia,
como un antihéroe, porque no
todo lo que hace es erróneo,
incluyendo su rebeldía hacia
esa cotidianeidad que es la vida.
En
cuanto a la actuación, asumí
que los actores llegasen hasta el
tono necesario que respetase la estructura
dramática de la obra, y para
eso me incliné más a
que la actuación estuviera
basada en la escucha de el uno con
el otro, para recuperar o mantener
el ritmo entrecortado de la conversación,
tal como ocurre en la vida real. Más
allá de todo esto, quise expresarme
con plena libertad, utilizando además,
los principios del "no montaje"
y la profundidad de campo, porque
creo en el concepto de que la puesta
en escena en profundidad, me permite
que el hecho se desarrolle por si
mismo y hace sentir que la imagen
mostrada, está estrechamente
ligada con el hecho filmado. Y así
lo hice, en las secuencias filmada
en el estacionamiento y en los pasillos
del Hotel Palace de mi historia, mandé
a los actores a que se desplazaran
en relación con la cámara,
en el interior de un plano fijo, o
en movimiento y resultó. Y
así otras situaciones similares.
Por lo pronto creo que la historia
de Riesgo en la torre puede apasionar,
intrigar y sorprender a muchos. Ojalá
así sea.

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