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LA
NECESIDAD DE CONTAR
RICARDO
ARRIETA
Santiago de Cuba, 1967
Obras principales
Cuento:
Alguien se va lamiendo todo
(1997)
Alguien se
va lamiendo todo
es un título curioso pues no sólo recoge los cuentos
de Arrieta, sino también de Ronaldo Menéndez; cuentos
no escritos a cuatro manos, sino de manera individual y que en el
volumen coexisten sin que se sepa cuáles escribió
uno y cuáles, el otro. Ambos autores, que formaban parte
de un grupo literario, El Establo, pensaron en optar
por el premio David en la misma convocatoria y como
aborrecían competir entre sí, decidieron concursar
con un solo libro.
Su tema, dice Arrieta,
no es realista ni fantástico, pero sí de una línea
social con propuestas poéticas y que por el tratamiento de
los temas se acerca al mundo de los rockeros, de los amantes del
heavy metal, estridente y alternativo y a la estética
de la plástica joven cubana de los 80, irrespetuosa, problémica,
reflexiva.
Cualquier tema parece
a Arrieta válido para su narrativa. El tema es secundario;
él escribe porque siente la necesidad de contar y lo hace
también en una novela, Dèjá
vu , que narra sus vivencias
durante los años 80 en la Universidad de La Habana, donde
estudió Física e Historia del Arte sin que llegara
a graduarse en ninguna de las dos carreras. Lo que escribe revela
influencias muy bien asimiladas de Salinger y también del
boom latinoamericano, pero, sobre todo, de los novelistas
de la Generación Perdida y de ciertos autores
alemanes.
El cuento Kamikase,
que forma parte del libro El Rastreador,
trata sobre su padre, un salvadoreño que vivió largos
años en EE.UU, y decidió radicarse en Cuba después
de 1959. Residió aquí durante más de 20 años
hasta que regresó a El Salvador. Entonces la policía
lo detuvo y nunca más volvió a saberse de él.
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