LA DIMENSIÓN CÓMICA,
EL ABSURDO DE LO COTIDIANO

GUSTAVO EGUREN
Nueva Gerona, 1925

Obras Principales

Novela:
La robla (1967)
En la cal de las paredes (1971)
Aventuras de Gaspar Pérez de Muelaquieta (1983)
La espada y la pared (1987)
El aire entre los dedos (1989)

Cuento:
Algo para la palidez y una ventana sobre el regreso (1969)
Al borde del agua (1972)
Los lagartos no comen queso (1975)
Alguien llama a la puerta (1977)
Los pingüinos (1979)

Crónica:
La fidelísima Habana (1986)

Epigrama:
Los papelillos de San Amiplín (1997)

Eguren capta como pocos la dimensión cómica o absurda de los hechos cotidianos. La sencillez, la ironía, el humor más delicado, caracterizan los cuentos de uno de los más destacados escritores cubanos, empeñado en mostrar su simpatía hacia los que no tienen nada y en la incisión aguda -que no desdeña lo grotesco- de la sociedad que feneció en Cuba en 1959.

En La espada y la pared, Alejandro, un cubano en busca de su identidad -reside en EE.UU., a donde lo llevaron sus padres- decide visitar su país para conocer qué es, y cómo, la revolución. La nueva realidad lo sorprende y desconcierta; sus conflictos sociales se agudizan y lo ponen entre la espada y la pared.

Como un intento de sentar una picaresca cubana, vió la crítica la novela Gaspar Pérez de Muelaquieta, con páginas llenas de situaciones hilarantes y en las que está presente lo criollo y la vitalidad del habla del cubano.

En El aire entre los dedos, novela de tensión y suspenso, el lector asiste a la quiebra de una familia que basó toda su ética en los bienes materiales.

La fidelísima Habana no es una historia de la ciudad, sino un recuento de hechos ocurridos en el devenir de la capital desde su fundación hasta 1898, cuando finaliza la soberanía española en la isla. Las grandes circunstancias que marcan hitos históricos alternan en sus páginas con la pequeña historia, esto es, testimonios del acontecer diario, hechos de la vida cotidiana, modas, costumbres, olores, colores, diversiones, intrigas… que como piezas de un rompecabezas integran una visión totalizadora.

Eguren ha escrito también dos novelas. Pepe y El inspector. La primera aborda el tema de la fuerza que en el socialismo tienen los amigos y los socios y los vínculos y compromisos que se contraen en ellos, que llevan a muchos a quebrantar normas y violentar principios.

El inspector, dice su autor, es un libro extraño, sin trama y sin personajes, pero con mucho de novela. El protagonista es un policía con más virtudes deductivas e inductivas que el célebre Sherlock Holmes. Su imaginación lo lleva a buscar conexiones entre las personas que conoce en sus investigaciones policiales y personajes históricos como Goethe, Amiel, Rousseau, y Nietzsche, sobre todo en sus aristas más débiles, y traza así una parábola sobre el poder político, el poder de la palabra y el juego entre el poder y la inteligencia.