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DULCES
APARIENCIAS
ALBERTO
GUERRA
La Habana, 1963
Obras
principales
Cuento:
Disparos en el aula (1992)
Aporías de la feria
(1994)
Blasfemia del escriba (2000)
Alberto Guerra es
de esos escritores a los que la crítica aún no ha
encasillado dentro de ningún grupo o tendencia. Sigue siendo
un «independiente» si bien lo que ha publicado se sitúa
dentro de una tendencia de crítica social. Por eso, cuando
se le pregunta, dice que en su obra, la realidad cubana de los 90
actúa como personaje principal.
Numerosos galardones
avalan su quehacer: Premio Luis Rogelio Nogueras,
en 1992; Premio de la Ciudad, en 1994; Premio
Cuentos de Amor, en 1996, y, al año siguiente, premio
de La Gaceta de Cuba. Aún así, Guerra se considera
un escritor inédito y lo es, realmente, en cuanto a libro,
si bien sus cuentos circulan encuadernados y han aparecido antologados
y en revistas nacionales y extranjeras. El premio de La Gaceta,
por su trascendencia e importancia marca un hito en su carrera.
Se titula «Los heraldos negros», y resultó
vencedor entre los 162 cuentos que se presentaron en esa convocatoria
del certamen.
Ese cuento toma como
referencia el poema de César Vallejo y si bien es un relato
absolutamente llano en cuanto a lenguaje, es complejo por la perspectiva
narrativa donde se sitúa el creador.
Con relación
a «Los heraldos negros», dice el autor:
«(
) trata de un hecho cotidiano, pero a la vez universal,
en dependencia del ojo con que se mire. Los temas más transparentes
son a veces los más metafísicos, y con esa perspectiva
asumí este texto; o sea, ver los relatos de Kafka o Nietzsche,
por ejemplo, en el hombre de mi entorno. En otras ocasiones hago
parábolas con temática pasada, que es trabajar el
presente de alguna manera».
Los entretelones
de «Los heraldos negros»
son curiosos y los reveló Leonardo Padura,
miembro del jurado que lo premió, al presentarlo: «No
resultó fácil tomar la decisión que otorga
el premio a «Los heraldos
» sobre
el relato «No hay regreso para Johnny» de
David Mitrani, porque ambos relatos tenían
la peculiaridad de contar la misma historia que se resume en esta
otra historia (que quizás algún día se convierta
en mi historia
): un amigo de Guerra le contó a éste
sus increíbles aventuras durante el traslado de un colchón
por las calles de la Habana. Y un día Guerra le contó
esta historia a Mitrani, quién le pidió permiso para
escribirla. Ya escrita
Guerra la leyó y le pidió
entonces permiso a Mitrani para escribir la historia de su amigo
a partir de la historia escrita por Mitrani y hacer así su
propia historia
»
Guerra tiene avanzada
la novela Dulces apariencias.
Abelardo Expósito, el protagonista, conoce casualmente a
un mexicano, traban amistad, pero parece que no volverán
a verse. Un vecino de Abelardo, escritor, quiere escribir una novela
y quiere encontrar un tema en la realidad de su entorno. El mexicano
aparece en la casa de Abelardo y queda impactado con la novia de
éste, Yudelkis. Es entonces que el mexicano, escritor también,
convoca a una reunión en la casa del vecino de Abelardo,
pero ni el mexicano ni Yudelkis aparecen en la cita. Todos, incluido
Abelardo, quedan a la espera, y el vecino escritor encuentra el
tema de su novela inicial.
Guerra es licenciado
en Historia y Ciencias Sociales. Cultiva la crítica y el
ensayo.
Obtuvo, nuevamente,
el Premio Nacional de Cuentos de la Gaceta de Cuba en 1999, por
lo que es único escritor cubano en obtener este importante
premio en dos ocasiones.
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