UN NARRADOR FRUSTRADO

JULIO LE RIVEREND
La Coruña, España, 1912- La Habana, 1998

Obras Principales

Investigación histórica:
Los orígenes de la economía cubana (1946)
La Habana, biografía de una provincia (1960)
Historia económica de Cuba (1962)
La república: dependencia y revolución (1962)
Breve historia de Cuba (1978)
La Habana: espacio y vida (1992)

¿Historiador? ¿Economista? Los críticos, tan dados a encasillar todo, nunca pudieron definir la vertiente profesional de Julio Le Riverend. Se considera a sí mismo más lo primero que lo segundo, criterio que sus colegas desmintieron a menudo. Se creía más bien un narrador frustrado, un novelista que no pudo realizarse o que se realizó contando la historia. Tal vez por eso este hombre que dedicó seis décadas de su vida al estudio de la historia económica de Cuba, que sistematizó como nadie, terminó confesando su preferencia no por alguno de los libros en que abordó esa temática sino por otros hoy casi olvidados, La Habana, biografía de una provincia y La Habana, espacio y vida, apasionante recuento del fluir de la ciudad, desde su fundación hasta hoy y un poco más allá incluso porque el autor, en las páginas finales del libro, inserta un "proyecto" de la urbe para después del año 2000. Son ambos libros los más literarios que escribió en su vida.

Pese a prejuicios propios y ajenos, le Riverend ha sido uno de los más prestigiosos historiadores de nuestro país. El célebre Ramiro Guerra lo escogió para que diera continuación a su labor en la Historia de la nación cubana (1952) y algunos de sus libros se tradujeron a varios idiomas. Importantes corporaciones académicas del exterior distinguieron a Le Riverend con títulos honoríficos, fue miembro de la Societé des Américanistes, con sede en París, y formó parte de tribunales de grado en universidades francesas. Recibió en 1982 la Orden Félix Varela, la más alta condecoración cubana.

«No creo que la historia ayude mucho a conocer el presente; es el presente lo que ayuda a comprender la historia toda ya que cada día el hombre añade más experiencia, conocimientos y reflexiones que propician la mejor comprensión de la vida, la sociedad y el hombre mismo.», aseguraba Le Riverend. Añadía que el hombre es un ser de tres tiempos y que el presente es el entrecruce de su pasado y su futuro. «Si eso no se tiene en cuenta, se corre el riesgo de contribuir a una interpretación del pasado que en el fondo no supone otra cosa que su reproducción permanente». Agregaba que el historiador que niega tener criterios sobre el presente, es una persona que se abstiene de participar en los problemas de su tiempo y que así tiene impresiones e intereses de la época que le tocó en suerte. Es decir, tiene una gran carga subjetiva por más que se diga objetivo. Sobre concepciones como esas, se asienta el laboreo histórico de Julio Le Riverend.