UN NOVELISTA ¿PERVERSO?

MIGUEL MEJIDES
Camagüey, 1950

Obras principales

Novela:
La habitación terrestre (1983)

Noveleta:
El hombre de ninguna parte (1997)

Relatos :
Tiempos de hombre (1978)
Jardín de las flores silvestres (1984)
Rumba Palace (1996)

Ganó el premio David para creadores noveles y el premio de la Unión de Escritores y, en varias ocasiones, el Premio de la Crítica cubana. Un cuento suyo, «Rumba Palace», que da título a uno de sus libros mereció, en París, en 1994, el premio Juan Rulfo. Miguel Mejides es considerado como uno de los escritores más sólidos de la narrativa cubana actual. Su máxima preocupación como escritor, y eso es bien evidente en sus libros, es el ser humano. Mejides escribe sobre un hombre que sufre el conflicto de insertarse en una realidad cambiante y agónica como es la realidad cubana de hoy. Y lo hace, precisamente, lejos de todo oportunismo, tanto de los de dentro como los de fuera.

El hombre dentro de esa realidad cambiante es también el tema de la novela que Mejides acaba de finalizar, se llama Perversiones en La Habana. Su protagonista es un oscuro burócrata que ha pasado toda su vida en una oficina donde se confeccionan y distribuyen libretas de racionamiento. El personaje era, en los años 60, el encargado de suministrarle a Lezama Lima los cupones adicionales, que le permitirían adquirir las cuotas extra de tela que cubrirían su humanidad enorme. Ese hombre descubre un día que tiene ya 50 años de edad y que puede cambiar su cabeza, y se lanza entonces a la búsqueda de una nueva que le permita ser amado por la joven bailarina de la que se enamoró. Esa es la anécdota de la novela, pero más allá de su historia es una justificación para describir La Habana de fines de siglo con sus perversidades y elocuencias, carencias y sueños. Es, en definitiva, una novela perversa.

Mejides, sin embargo, no se considera un escritor perverso. Sí estima que con ella y con El hombre de ninguna parte, rompe con su narrativa anterior. Una ruptura que se hizo visible ya en Rumba Palace. El hombre de ninguna parte es también una descripción de La Habana, una Habana oculta y soterrada. Un grupo de enanos que vive bajo la ciudad, controla el mercado negro, y a ellos se asocia un bizco que llega a la capital desde el interior del país. Es el relato de la pérdida de valores dentro de una sociedad.

Miguel Mejides forma parte de una generación que marca hitos en la narrativa cubana. Es de la misma promoción de Abel Prieto, Leonardo Padura, Arturo Arango, Senel Paz… En opinión del narrador y crítico Francisco López Sacha, este escritor parece recordarnos que entre la realidad y el arte hay un espacio metafórico, una zona especial a la que sólo puede accederse gracias a la magia de la literatura. Esta y no otra, puntualiza Sacha, es la conquista más perdurable de ese grupo, la conciencia de que la literatura es arte, interpretación, espacio imantado, y nunca reflejo directo o consecuencia inmediata de circunstancias históricas.