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LA
FIEBRE DE LA LITERATURA
LEONARDO
PADURA FUENTES
La Habana, 1955
Obras principales
Novela:
Fiebre de caballos (1988)
Pasado perfecto (1991)
Vientos de cuaresma (1994)
Máscaras (1997)
Paisaje de otoño
(1998)
Adiós Hemingway/La cola de la
serpiente (2001)
La novela de mi vida (2002)
Cuento:
Según pasan los años
(1989)
La puerta de Alcalá y otras cacerías
(1997)
Ensayo:
Con la espada y con la pluma (1984)
Colón, Carpentier, la mano, el
arpa y la sombra (1987)
Lo real maravilloso, creación
y realidad (1989)
Alejo Carpentier y la narrativa de lo
real maravilloso (1995)
Reportaje:
El viaje más largo (1994)
Reportaje:
El alma en el terreno
-en colaboración con Raúl Arce- (1989)
Entrevista:
Los rostros de la salsa (1997)
Para Leonardo Padura
lo policial es sólo un pretexto para hablar de la sociedad
cubana y hacer un examen de conciencia de su generación.
De ahí que sus novelas en esa línea -Pasado
perfecto y Vientos de
Cuaresma, premio de la Unión de Escritores-
satisfagan los gustos más disímiles, desde los lectores
del policiaco hasta los detractores del género. Esos títulos,
a los que se suma Máscaras,
premio de la editorial española Tusquets, son los tres primeros
volúmenes de la serie Las cuatro
estaciones, que tiene como protagonista al teniente
Mario Conde, un investigador policial frustrado que no sabe por
qué es policía, aunque gusta de serlo, y que quiere
saber en qué momento de su vida se equivocó.
En estas tres novelas,
el asunto desborda los límites del género para revelar
un fresco de ciertas zonas de la sociedad cubana, con virtudes y
defectos, grandezas y miserias. Sus personajes, eficaces y llenos
de vida, son portadores de un lenguaje y una sicología profundamente
cubanos.
Fiebre de caballos
revelaba ya dominio narrativo y una mirada aguda para penetrar en
lo que hay de progreso y letargo en la sociedad cubana. Andrés
se debate por librarse de los conflictos que lo acorralan y descubre
el amor en una mujer diez años mayor que él. Esa es
la anécdota de esta novela que es también un descubrimiento
de experiencias individuales con las que podrán identificarse
jóvenes de muchos países.
Con la espada
y con la pluma
es un enjundioso estudio sobre el Inca Garcilaso de la Vega. El
resto de los libros de ensayo publicados por Padura se centran en
la obra de Alejo Carpentier. Ha escrito
también un libro sobre el policial, La
cenicienta de la novela.
Padura es uno de
los periodistas más leídos de Cuba. El
alma en el terreno recogió entrevistas con
algunas de las más grandes figuras del béisbol. El
viaje más largo recrea y revive ambientes,
tipos, leyendas, costumbres que conforman parte de la pequeña
historia de Cuba, esa que corre paralela y a veces oculta la historia
nacional. El reportaje que da título al volumen versa sobre
la presencia china en Cuba, y de las páginas del libro emergen
fantasmas como Alberto Yarini, el rey de los proxenetas cubanos,
y Chano Pozo, el tamborero mayor de todos los tiempos, y también
otros temas como la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba,
y una historia del ron cubano. Otro libro, Los
rostros de la salsa, recoge las entrevistas con los
mejores cultores de ese género.
En la antología
El submarino amarillo
(1993) Padura ofrece una interesante y personal visión del
cuento cubano entre 1966 y 1991.
Ha escrito guiones
para documentales cinematográficos, por ejemplo, Yo
soy del son a la salsa, que mereció premio
Coral en el 18 Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano de La Habana.
Con La
novela de mi vida, su más reciente libro,
Premio en el Concurso Casa de Teatro de República Dominicana,
Padura nos propone adentrarnos en la vida de José María
Heredia, el primer gran poeta cubano, y también el primer
gran desterrado de la isla, condenado a vivir en el exilio. Nos
acerca a la enigmática y trascendente contribución
de Heredia a la nación y cultura cubanas, a partir de la
inquietante sensación de un joven que asume estar viviendo
como si fuera un personaje de novela.
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