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EL
ABSURDO, LA ANGUSTIA, EL HUMOR NEGRO
VIRGILIO
PIÑERA
Cárdenas, 1912-La Habana, 1979
Obras principales
Novela:
La carne de René (1952)
Pequeñas maniobras
(1963)
Presiones y diamantes (1967)
Cuento:
Cuentos fríos
(1964)
El fogonazo (1967)
Muecas para escribientes (1968)
Teatro:
Teatro completo (1960)
Dos viejos pánicos
(1968)
Poesía:
La vida entera (1968)
Las características
cardinales de su obra son el absurdo, la angustia existencial y
el humor negro. En sus cuentos, lo que menos le interesa como escritor
es el paisaje externo, sino que se concentra en sí mismo
y busca formas de expresión que reflejen mejor su desengaño
ante una vida llena de frustraciones. Eso ha hecho que se le tilde
de pesimista y de cínico, aunque no hay que olvidar que sus
páginas muestran a menudo una objetivación humorística
que le sirve para liberarse de la angustia y el dolor.
Su teatro anticipa
a los de Ionesco, Adamov y Beckett en su preocupación por
el absurdo de la existencia humana, en tanto que su poesía
reúne y resume los temas y las constantes de su obra: el
absurdo, la angustia, el humor negro. Su poesía descansa
en una exploración de lo demoníaco personal y en la
perpetua censura del instrumento y el objeto, que lo lleva a concebir
la actividad poética como un cisma continuo, como incesante
búsqueda. En La vida entera recogió
casi toda su poesía hasta ese momento, poesía de una
perfecta lucidez en sus bordes cortantes y en la previa frialdad
que le tasa con avaricia el sentido y el sonido.
Dos viejos
pánicos le valió un premio Casa de las Américas.
Menos ambiguo que Ionesco, más carnal que Beckett, tan problemático
como Pinter y rivalizando con la mejor inspiración de Albee,
esta pieza propone un delirante monólogo a dos voces en que
el tema puede ser tanto el mito del eterno retorno, como el espanto
a la vejez, el temor en sí como la crítica de una
generación prefigurada y que ha perdido la elasticidad en
sus reacciones y no encuentra la forma de recuperar el sentido de
lo histórico.
La carne de
René describe
un mundo alucinante que guarda, sin embargo, relación con
el mundo cotidiano. Cuando el lector piensa que la trama de esta
novela tomó ya un camino inverosímil, reconoce de
súbito lo humano y descubre a partir de ahí que René
puede ser él mismo.
Pequeñas
maniobras narra la historia de un
hombre aniquilado por el miedo. Es un cobarde nato y sacrifica sus
posibilidades en aras del anonimato que lo salve. Quiere ser un
lagarto y confundirse con los bobos, y esa actitud despierta en
el lector sentimientos contradictorios de indignación y regocijo,
compasión y molestia.
De
un mundo hastiado, una sociedad donde el hombre pierde el don de
la comunicación y se extravía en una multitud indiferente
y sin ideales, se habla en Presiones
y diamantes. Su protagonista vive sin motivaciones
y llega, sin posibilidad alguna de optimismo, a un vacío
absoluto que le hace encontrar su razón de ser en la fatiga
de sobrevivir.
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